La Brigada del Papel

La Brigada del Papel

Cuando les recomendaba el magnífico Quemar libros de Richard Ovenden, ya les decía que una de mis historias favoritas del libro era la de La brigada del papel. Gente que, jugándose la vida, literalmente, fue salvando documentos, obras de todo tipo, escritos personales, cartas… para que no se perdieran. Esto tiene un valor infinito porque es el alimento de los que estudian la historia. Aquellos que estudian el grado en historia, los que pasan horas y horas en los archivos y cualquier aficionado a conocer el pasado sabe que sin estos documentos la visión de la historia estará sesgada e incompleta.

La Brigada del Papel salvó libros y documentos en el gueto de Vilna durante la Segunda Guerra Mundial, arriesgando sus vidas para ello

El 22 de junio de 1941, hace 80 años y un mes por estas fechas, Hitler comenzó la invasión de Rusia, la operación Barbarroja. En los primeros días tomó Vilna, lo que hoy es la capital de Lituania. No fueron mal recibidos los alemanes por los ciudadanos lituanos, pero los judíos fueron perseguidos sin piedad allí igual que en el resto de territorios de Tercer Reich.

Una vez controlada Vilna, los alemanes enviaron a un grupo de trabajo del Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg, la organización nazi que se dedicaba a incautar y destruir, cuando así lo creían necesario, los bienes culturales de las zonas que iban conquistando. Comenzaron por las sinagogas y las bibliotecas judías, pero luego fueron extendiendo su búsqueda y confiscación a las casas particulares de los judíos. La labor era tan enorme que los hombres del Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg seleccionaron a 12 judíos del gueto para que les ayudaran en la labor. A estos 12 hombres se les conocía como La Brigada del Papel.

Hablamos de una cantidad ingente, centenares de miles, de libros y documentos de todo tipo. La Brigada del Papel, dirigida por Herman Kruk, debía seleccionarlos, indicar cuáles eran importantes o valiosos y cuáles no. Como era habitual en los nazis, con meticulosidad y sistematización. Unos irían a Fráncfort para conservarse y otros serían destruidos y reciclados. Al poco tiempo se vio que la labor requería más ayuda y la brigada creció con nuevos judíos del gueto, algunos de ellos mujeres.

También en el gueto de Varsovia ocurrió algo similar

Y en esa situación La Brigada del Papel se planteó que era necesario salvar libros. Como aquellos que memorizaban obras en el clásico de Ray Bradbury, Fahrenheit 451. Comenzaron a trabajar más despacio, porque aquello les daba tiempo. Pero no tardaron en ir un paso más allá y a sacar libros de donde trabajaban para llevarlos al gueto y esconderlos. Algunos de ellos, especialmente los responsables de la brigada, como entraban y salían todos los días del gueto y los guardias sabían que trabajaban para ellos, no eran cacheados.

Entre marzo de 1942 y septiembre de 1943, miles de libros y documentos fueron salvados de esta forma. Consiguieron un permiso para poder introducir papel en el gueto, para poder encender las estufas y calentarse. Por supuesto, lo que entraba en el gueto no acababa en las estufas, por mucho frío que pasaran, sino en los escondites que tenían. Hablamos de libros raros, ejemplares únicos, cartas de personajes importantes…

Algo similar ocurrió también en el gueto de Varsovia, donde también existió una versión La Brigada de Papel, que salvo todo tipo de cultura: textos, música, dibujos… 

Hoy muchos de aquellos documentos siguen en los archivos y en las bibliotecas, y pueden ser leídos. Información y conocimiento que, de no haber sido por el valor de unos pocos hombres, La Brigada del Papel, se hubiera perdido para siempre.

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