Ramiro II de Aragón, el rey que fue monje antes y después de ser rey

Ramiro II de Aragón, el rey que fue monje antes y después de ser rey

Alfonso I de Aragón, el Batallador, fue rey de Aragón y de Pamplona. Nació en 1073 y murió en 1134. Fue en este momento final, en 1134, cuando comenzó el enredo de esta curistoria. Alfonso hizo honor a su nombre y dedicó gran parte de su vida a combatir a los musulmanes. Unos tres años de morir dictó testamento, que ratificó más tarde, y obligó a unos cuantos nobles a jurar que respetarían ese testamento una vez que hubiera muerto. Lógicamente, si pedía eso era porque se proponía hacer algo extraño. Y ahí comienza la historia de Ramiro II de Aragón, el rey que fue monje antes y después de ser rey.

Ramiro II de Aragón, el rey que fue monje antes y después de ser rey, tuvo una hija y todo en 3 años

El testamento de Alfonso I establecía que todas sus posesiones se debían repartir entre las órdenes militares del Temple, esto es, los templarios, San Juan de Jerusalén, esto es, los hospitalarios, y el Santo Sepulcro. Era época de cruzadas en Oriente, pero también la lucha contra los musulmanes en la península Ibérica se había establecido como cruzada siglos antes. El rey aragonés se había tomado muy en serio ese aspecto de su vida como cruzado y su testamento era una prueba de ello.

Pero como ya sospechaba el rey cuando hizo jurar a los nobles que iban a cumplir el testamento, los vivos no tenían intención de darle todo a las órdenes militares. Se impugnó el testamento y la cosa se lío de tal modo que los reinos de Aragón y Navarra se dividieron. Ambos buscaron un nuevo rey y evitaron que los bienes de Alfonso fuera a quien había pedido este en su testamento, al menos en su totalidad.

En Aragón se acordó que el nuevo rey debía ser el hermano de Alfonso I, Ramiro. Sólo había un problema, que este Ramiro, que reinaría con el sobrenombre de El Monje, era realmente un monje, un hombre de iglesia. Es más, era obispo de Roda-Barbastro. Y a todas luces esa era la vida que él quería vivir, como veremos.

Para poder volver a su vida eclesiástica prometió a su hija recién nacida con el conde de Barcelona, de 25 años

Ramiro, que sería Ramiro II de Aragón, colgó los hábitos y se casó con Inés de Poitou, hermana del duque de Aquitania, en 1135. No perdió tiempo porque lo hizo al año siguiente de haber sido nombrado rey. En 1136 tuvieron una hija, Petronila, y a finales de ese mismo año, o comienzos de 1137, Ramiro II y su mujer ya tenían vidas separadas. Inés había vuelto a Aquitania tras haber hecho su parte del trabajo, que era darle un heredero al rey de Aragón. En este caso heredera.

Al poco de nacer la niña, Petronila de Aragón, Ramiro II la prometió al conde de Barcelona, a la sazón, Ramón Berenguer IV. Este rondaba por entonces los 25 años ya. En agosto de 1137, con el trabajo hecho, Ramiro II de Aragón, el Monje, renunció al trono en favor de su yerno y volvió a su vida religiosa.

En noviembre de 1137, y fuera ya del trono efectivo, aunque oficialmente sería el rey hasta que murió en 1157, Ramiro II de Aragón dejó escrito que había tomado mujer, no por la lujuria de la carne, sino por la restauración de la sangre y de la estirpe. Es decir, que se sacrificó por su familia y por el trono de Aragón.

Lo cierto es que cumplió. En tres años dejó la vida religiosa, fue rey, se casó, tuvo una hija, cedió el poder, y volvió a la vida religiosa.

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