Estados Unidos espió a Japón para negociar con ventaja

Estados Unidos espió a Japón en 1921 para negociar con ventaja su capacidad naval

Cada cierto tiempo se descubre que Estados Unidos, de uno u otro modo, ha estado espiando a sus socios o a sus propios ciudadanos. Lo podemos ver en lo que contó Snowden o en la historia de Crypto AG. Esta última es una empresa de cifrado que ha vendido sus productos a gobiernos y entidades de todo el mundo y que en realidad tenía a la CIA dentro. Pero esto viene de mucho más atrás. Estados Unidos espió a Japón en 1921 para negociar con ventaja su capacidad naval, en tiempos de paz y sin conflictos entre ambos.

Como cuento en el libro Historia de la criptografía, Estados Unidos estuvo investigando los códigos diplomáticos japoneses tras la Primera Guerra Mundial y los acabó rompiendo. Al mando de la organización estadounidense estaba Herbert Yardley, del que les hablaré otro día porque acabó generando un escándalo interesante. La Cámara Negra, Black Chamber en inglés, era el nombre con el que se conoce popularmente al departamento de Yardley. Un nombre que nos recuerda a los gabinetes negros, las oficinas de criptografía europeas de siglos atrás.

Estados Unidos espió a Japón en 1921 para negociar con ventaja su capacidad naval en la Conferencia Naval de Washington, donde se debían establecer los límites de tonelaje de las marinas principales del mundo

En noviembre de 1921 se celebró la Conferencia Naval de Washington, donde se debían establecer los límites de tonelaje de los buques principales de las marinas del mundo. Gran Bretaña, Japón Francia, Italia y el propio Estados Unidos, entre otras. Todas ellas con intereses en el Pacífico y en el este asiático. Era, por lo tanto, una conferencia para limitar la capacidad militar de las armadas de estos países. Una decisión clave para el futuro.

Para resolver cómo poder comparar unos barcos con otros, cuya tecnología podía ser distinta y donde cada uno podía ser mejor en una determinada característica, se optó por tomar el tonelaje como medida final. Este tonelaje se determinaba en ratios entre unas marinas y otras. Así, un 5:3 entre Estados Unidos y Japón determinaba que el primero podía tener barcos hasta sumar 525.000 toneladas en su marina, mientras el segundo se quedaba en 315.000.

La disputa entre Japón y Estados Unidos era importante y los gobiernos estaban involucrados al más alto nivel. Durante las negociaciones, a finales de noviembre, la Oficina de Asuntos Exteriores de Japón envió un mensaje cifrado a su embajada en Washington con instrucciones para su delegación en la conferencia. La primera oferta que Japón puso sobre la mesa fue de 10:7, siendo ellos el número menor. Las instrucciones eran que se debía mantener ese 10:7 cuanto fuera posible. Sólo en caso de necesidad, se podía bajar medio punto en la ratio, hasta 10:6,5. Como último recurso, desde Japón autorizaban a sus negociadores a aceptar un 10:6.

En una negociación es impagable poder conocer de antemano los límites y condiciones últimas a las que llegará el otro

La oficina de Yardley estaba entonces descifrando los códigos japoneses sin muchos problemas y las comunicaciones era interceptadas regularmente. Así, el Secretario de Estado norteamericano, Charles Evan Hughes, no tardó en conocer los límites con los que se planteaban la negociación los japoneses. Entrar en una negociación sabiendo de antemano dónde está el límite del contrario, es algo impagable. Las reuniones y discusiones siguieron con una posición inamovible de los Estados Unidos, hasta que se cerraron en 10:6 el 10 de diciembre de 1921. Al final la situación dejaba a Japón con capacidad para 18 acorazados, donde los Estados Unidos y Gran Bretaña tenían permiso, gracias al acuerdo, para llegar hasta los 30.

Y no es un caso único, como decía. De nuevo volviendo al libro sobre historia de la criptografía, tenemos otro hecho significativo. En 1960 dos miembros de la NSA, Bernon F. Mitchell y William H.Martin, desertaron a Moscú. Llevaban meses colaborando con el bloque comunista y en septiembre de ese año dieron una rueda de prensa desde Moscú. Entre otras cuestiones, los dos desertores explicaron cómo la NSA estaba capturando y desencriptando las comunicaciones de países aliados de Estados Unidos. Italia, Turquía, Francia, Uruguay… estaban siendo espiados por la NSA.

¿Les suena familiar la historia? En junio de 2013 Edward Snowden hizo públicos a través de los periódicos The Guardian y The Washington Post documentos clasificados que sacaban a la luz los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos. Había trabajado para la CIA y para la NSA así que conocía de primera mano esos programas, cuyos nombres en clave eran PRISM y XKeyscore. La agencia gubernamental estadounidense estaba accediendo a los registros telefónicos de millones de clientes, a través de sus operadoras, y estaba accediendo a los datos que Google y Facebook, entre otros, tenían sobre sus clientes. Bajo el proyecto PRISM, correos electrónicos, chats, historial de búsquedas… de los ciudadanos, eran recabados por la NSA. Snowden reveló que el gobierno de Estados Unidos había estado infiltrándose en los sistemas informáticos chinos durante años. Las Naciones Unidas y la Unión Europa también habían sido espiadas.

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