La Virgen roja, la feminista creada y asesinada por su madre

La virgen roja, la feminista creada y asesinada por su madre

Hace unos pocos años conocí a Santiago Castelo, ya fallecido, que era escritor y periodista, llegando a ser subdirector de ABC. Era un gran conversador y estaba lleno de historias que enlazaba gracias a su oceánica cultura y gran memoria. Conversando con él, salió el nombre de Hildegart Rodríguez, a la que yo conocía en aquel momento. Al día siguiente me llamaron de ABC, el periódico, para hacerme llegar un dosier. Castelo había pedido que preparasen ese dosier para mí. Trataba del caso de Hildegart Rodríguez y contenía las noticias y notas que había publicado ABC sobre ella: La Virgen roja, la feminista creada y asesinada por su madre.

Hildegart Rodríguez, al Virgen roja, asesinada a tiros por su madre

El 10 de junio de 1933, ABC publicaba en su página 9 una nota con el título de El crimen de ayer: La señorita Hildegart, muerta a tiros por su madre. Por supuesto, si hablaba de la señorita Hildegart, sin más, es obvio que era una chica conocida, ya que con sólo esa referencia era identificada. Seguía la nota diciendo que, a sus 18 años, la conocida propagandista de ideas de izquierda y secretaria de la Liga de Reforma Sexual, había sido muerta a tiros, mientras dormía, por su madre, doña Aurora Rodríguez. Después de matarla en el domicilio de ambas, Galileo 57, doña Aurora se presentó ante un diputado.

En la página 29 del mismo día, se daba la noticia con la extensión necesaria y con los detalles que se conocían hasta el momento. Entre esos detalles estaba que las discusiones entre madre e hija eran comunes, por temas políticos y personales, al parecer, en gran medida porque la madre tenía miedo de que su hija se separara de ella. Esa separación venía acompañado de algunos amoríos, según parece, algo que su madre no podía soportar. Hildegart no podía tener debilidad por ningún hombre.

El día del asesinato, a las 8 de la mañana, doña Aurora mandó a la sirvienta a pasear a los perros y cuando esta volvió y entró en la habitación de Hildegart, la descubrió en la cama, muerta y bañada en sangre. Tras pedir socorro, la portera avisó de que doña Aurora había salido momentos antes de la casa. Entre los que respondieron a la llamada de socorro había un policía que se encargó de avisar a un médico, que certificó la defunción de la joven.

Hildegart había sido alcanzada en la cara por tres disparos, y tenía uno más en el pecho. El cuerpo mostraba restos de los fogonazos, por lo que la madre había disparado a bocajarro. El revólver estaba tirado en otra cama, en la misma habitación. Es obvio que la madre no quiso ocultar el hecho, algo que sería imposible, por otra parte. Y tanto es así que ella se entregó al momento en casa de un diputado, al que le narró todo. El político y la asesina, se fueron al momento al juzgado y allí mismo declaró.

Hildegart, la Virgen roja, era una líder de la liberación sexual de la mujer

Hildegart Rodríguez, la Virgen roja tenía intención de abandonar a su madre y además mantenía una relación que no era aprobada por la asesina. La joven era un producto de su madre, que la había criado y formado para hacer de ella la mujer que debería guiar a las demás por el camino de la libertad sexual, la independencia y el feminismo. Cuando la chica buscó su propia libertad, con el amor de por medio, la madre vio que su visión se deshacía entre sus manos. Su modelo de mujer del futuro, como ella la veía, se convertía en una mujer enamorada.

Se mezclan por tanto en este asesinato, muy popular en su época, hechos personales habituales de la crónica negra, con elementos públicos feministas y políticos. La joven escribía en algunos periódicos y era un personaje muy activo y conocido. Su madre la había formado para ser feminista, libre y revolucionaria, y había conseguido ese objetivo. Con 15 años ya es una referencia de la libertad sexual y había publicado algún libro. Su madre quería que fuera la abanderada de las mujeres liberadas. Ella misma, doña Aurora, se había desentendido del padre de Hildegart una vez concebida esta.

La niña tenía correspondencia con destacados personajes internacionales, como Havelock Ellis, sexólogo y activista británico, o H.G. Wells. Gregorio Marañón u Ortega y Gasset, entre otros, también la conocían y respetaban. En el ámbito político local también era importante. Los porteadores de su féretro fueron miembros del partido federal y en el entierro hubo varios diputados, concejales y mujeres de varias organizaciones feministas.

La historia de Hildegart acabó en muerte y locura

Entre los documentos del dosier de ABC, están las noticias que van siguiendo el juicio, donde los problemas mentales fueron la defensa de la acusada. No sirvió de mucho ya que el jurado la condenó con agravantes de premeditación y alevosía, y descartó la demencia temporal. Aurora Rodríguez fue condenada por el Tribunal de derecho a 26 años, 8 meses y un día, por parricidio. Acabó pasando el resto de sus días en un psiquiátrico.

La historia de la Virgen roja, la feminista creada y asesinada por su madre, tiene tantos elementos que no es de extrañar que haya protagonizado obras de ficción. El hecho fue llevado al teatro en los años 70, en la obra La Virgen roja, de Adolfo Celdrán. Hubo también una novela de Eduardo de Guzmán, que llevó al cine Fernando Fernán Gómez, en la película Mi hija Hildegart. Y Fernando Arrabal también escribió su historia en La Virgen Roja, una novela de 1987. Hasta en los últimos años, 2014 y 2016, ha protagonizado obras cinematográficas.

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