Lincoln se dejó la barba por recomendación de una niña durante una campaña electoral

Uno de los perímetros más reconocibles de la historia es el de Abraham Lincoln, que, con una chistera y su barba, se ha convertido en un icono mundial. La foto de arriba, por cierto, lo muestra sin chistera, pero luciendo un pelo rebelde. La siguiente foto era una de las favoritas del propio Lincoln durante la campaña de finales de los años 50 de aquel siglo XIX y de los primeros meses de 1860, que acabó con él en la Casa Blanca. Era una foto que solía entregar a sus colaboradores y admiradores. Como vemos, en la foto aparece sin barba, como cuando nació en febrero de 1809.

En octubre de 1860, un mes antes de la votación, como siempre en noviembre, que ganó para convertirse en presidente, Lincoln recibió una carta. La remitente de la carta era una niña de 11 años llamada Grace Bedell. La pequeña estaba preocupada por las posibles consecuencias entre los votantes de la cara de Lincoln, que la parecía severa y demacrada, poco atractiva, en definitiva.

Entre otras cosas, Grace Bedell le escribía al entonces candidato:

Tengo cuatro hermanos y parte de ellos votarán por usted, y si se deja crecer la barba intentaré que el resto de ellos vote por usted, estaría mucho mejor ya que su cara es muy delgada. A todas las mujeres le gustan las barbas y ellas azuzarían a sus maridos para que votaran por usted y entones sería presidente.

Cuatro días después, Lincoln respondió a la pequeña con otra carta, y entre otros temas, añadió que nunca se había dejado barba y se preguntaba si no parecería una tonta afectación dejársela crecer en aquel momento. Por cierto, Lincoln había hecho alguna broma sobre su cara en plena campaña.

Esto ocurría en octubre de 1860 y en 1861, cuando tomó posesión de su cargo como presidente, ya tenía la barba en su cara, esa que sería tan famosa. En su viaje en tren para esa toma de posesión, paró cerca de la localidad donde vivía Grace Bedell y paró a saludarla. La propia niña, ya de mayor, recordaría que Lincoln le dio la mano y le dijo que se había dejado la barba por ella, por aquella recomendación que le llegó por carta.

Fuente: Archive.org

Curistoria

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