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Yo también viví en el comunismo, de Ioana Pârvulescu

A menudo no nos hacemos una idea clara de lo que significó vivir el día a día de determinados lugares y regímenes políticos, no tan antiguos. Para acercarse a eso, a la vida real de las personas, es buena idea leer diarios y acudir a relatos de primera mano. Esto es justo lo que hace este interesante libro titulado Yo también viví en el comunismo, coordinado por Ioana Pârvulescu.

Conocer cómo vivían las personas de a pie nos permite conocer la realidad de la historia

Tenemos aquí centenares de historias de todo tipo, organizadas por temáticas. Aterradoras, cómicas (si no fuera porque en realidad son trágicas), increíbles, sobre el trabajo, sobre los estudios, amores, burocracia… Basten estos pocos ejemplos para dar idea de lo que suponía vivir bajo el comunismo y, por lo tanto, de lo que cuenta el libro:

  • Una vez al año, todo aquel que poseyera una máquina de escribir tenía que ir con ella a la comisaría y escribir un texto prefijado, que quedaba debidamente guardado. Así, las peculiaridades de cada máquina estaban registradas por si alguien las utilizaba para escribir algo que no agradara al régimen. Por supuesto, se compraban y vendían las máquinas de escribir como si fueran armas: con un permiso y muchos controles.
  • Alguien queda fuera de la universidad porque no ha llegado a la nota de corte. Cuando ya está listo para emprender otra vida, recibe una llamada. La universidad ha ampliado las plazas y ahora tiene hueco. No solo eso, sino que comprueba que tendrá los mejores profesores. ¿Por qué? La hija de un alto cargo del partido (el único partido, el comunista) tenía peor nota que él y la universidad ha ampliado el número de aulas hasta que ella pudiera optar a un puesto de alumna.
  • Muchos de los testimonios mencionan el “lenguaje de madera” que usaban los responsables de todo y, en general, muchos otros. Un lenguaje vacío, que no decía nada, que cumplía con los requisitos y que no corría riesgos. Quizá era la única forma de hablar sin pensar en si una palabra podía acabar con tu carrera o con tu vida.
  • La Securitate conocía dónde te sentabas en el colegio. Por supuesto, si tenías la mala suerte de que un amigo o un familiar escapara del país o hiciera algo contra el régimen, la mancha te alcanzaba. Tú quedabas marcado y no podías trabajar en determinados sitios, tener una casa en determinadas zonas, y, por supuesto, estabas controlado todo el tiempo. Eso si no te ocurría algo peor.
  • Hay ejemplos de cómo un simple comentario, en una cena con amigos, causaba que uno perdiera su trabajo a la mañana siguiente. Algún confidente de la policía, y eran legión, te había acusado. Era suficiente para perder tu libertad, tu trabajo, tu carrera o tu familia. O tu vida.
  • El país, por supuesto, no funcionaba. Las casas se congelaban por la falta de energía, no había agua caliente, ni gas, ni comida… cuando entraba la comida en las tiendas, había colas kilométricas para poder coger lo más básico, y habitualmente no llegaba para casi nadie.
  • En unas inundaciones, se presenta un camión cisterna a sacar agua de un sótano. Los vecinos debieron pensar que por fin algo funcionaba bien. Hasta que apareció un hombre y dijo que ese portal no era donde vivía el jefe del partido al que había que ayudar. El camión debía ir a otro número cercano. Pero la cisterna estaba ya llena de agua. ¿Qué hacer? Vaciar el agua otra vez en el sótano de los pobres vecinos y acudir rápido a socorrer al gerifalte del partido.

En cada empresa, en cada colegio, en cada universidad… estaba la Securitate infiltrada, controlándo todo hasta el último detalle

Hablamos del comunismo rumano de Nicolae Ceaușescu y la Securitate, su policía secreta. El régimen alcanzaba y controlaba todos los aspectos de la vida de los rumanos, y los asfixiaba hasta el extremo. No olvidemos que lo que cuenta este libro es la vida de las personas bajo el comunismo rumano. Citando a la autora: cuando el 21 de diciembre de 1989 cayó el comunismo en Rumanía, todo un pueblo pareció recibir la absolución.

Es un libro muy revelador y nos enfrenta de primera mano con lo que supuso de verdad vivir en un régimen comunista europeo no hace tanto. Yo recuerdo bien ver el final del matrimonio Ceaușescu en las noticias.

Está publicado por Omen Ediciones y traducido por Rafael Pisot.

Manuel J. Prieto

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