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Richard Owen, el inventor de la palabra dinosaurio

Richard Owen fue un británico nacido en 1804, que como zoólogo y biólogo tuvo una enorme reputación en su país a mediados del siglo XIX. Cuando dirigía el departamento de Historia Natural dentro del Museo Británico, impulsó la creación de un museo propio para su ámbito, que sería el Museo de Historia Natural de Londres que todos conocemos. Después de una vida de reconocimiento y prestigio, lo cierto es que al final de su carrera, cayó un poco desgracia por representar una versión antigua de la ciencia para un grupo nuevos de personajes que configuraban una nueva forma de hacer ciencia, como Charles Darwin.

Owen fue el primero en usar la palabra dinosaurio para describir una nueva clase de animales cuyos restos fosilizados se acababan de descubrir. Eran unas bestias enormes. Es decir, acuñó la palabra dinosaurio que viene de dos palabras griega: deinos, que es algo así como terrible; y sauros, que significa lagarto. Es decir, dinosaurio significa lagarto terrible. No es mala elección de composición de palabra a juzgar por lo que uno puede sacar de los fósiles.

Antes de Owen, William Buckalnd, en 1824, ya había puesto un nombre a algunos de los bichos gigantes cuyas osamentas se habían descubierto. Buckland había usado el término Megalosaurus, es decir, lagarto gigante. Owen usó por primera vez la palabra dinosaurio, aunque en realidad la utilizó en femenino, en 1842, en un informe sobre reptiles fósiles.

Aunque se equivocó en otras cosas, era contrario a la teoría de la Evolución, por ejemplo, Owen sí acertó en ver toda una familia de criaturas en los pocos fósiles de dinosaurio que se habían encontrado en aquel momento. Hay que comprender que eran tiempos complicados para la ciencia, donde muchos de los conceptos aceptados durante siglos, y que en gran medida sostenían la visión general del mundo, se estaban cuestionando. Por otra parte, algo que siempre ha hecho la ciencia de un modo u otro.

La foto que encabeza la entrada representa al propio Owen junto a un esqueleto fósil de una Moa, unas aves no voladoras que se extinguieron no hace tanto, hace unos 5 siglos, por culpa del ser humano. La foto me parece una delicia.

Curistoria

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