Newton y la leyenda de las gateras y los gatos

Como otras veces, les advierto nada más comenzar la entrada de que lo más probable es que estemos ante una leyenda. Y como otras veces, me parece que a pesar de ello merece la pena conocer la historieta, por la propia historia y para saber que es leyenda cuando se la encuentren por ahí.

La cuestión es que parece que Isaac Newton tenía algún gato, según se dice, porque algunos biógrafos del científico niegan hasta esto. Con esa idea y por lo dos agujeros que tenía en la puerta de su despacho en la Universidad de Cambridge, se creó el mito. Y el mito dice que Newton llegó a hartarse hasta tal punto de que su gato rascara en la puerta del despacho para que lo dejara entrar, y supongo que también para que lo dejara salir, que decidió tomar medidas. Las entradas y salidas del minino, hacían que el científico tuviera que parar su trabajo y pensamientos y levantarse a abrir la puerta, y esto exasperaba al inglés.

Para solucionar el problema, Newton hizo un agujero en la puerta para que el gato pudiera salir y entrar a su antojo sin molestar. Se dice también que incluso esa idea de hacer un agujero en las puertas con este fin fue un invento suyo, aunque me cuesta creer que fuera el primero en hacerlo y que hasta el siglo XVII nadie tuviera una idea similar. Las gateras son muy habituales todavía en muchos pueblos, yo las he visto desde niño. Y sabiendo la habilidad de los gatos para acabar con los malditos roedores, como diría el dibujo animado, mucho me extraña que ese invento no lleve siglos adornando puertas y paredes para que el gato entre y salga de la casa.

Pero no acaba aquí la broma.

Al parecer, en la puerta del despacho de Newton había dos agujeros para gatos, dos gateras, según alguna fuente de la época, aunque esto tampoco está nada claro. Y a partir de ahí se completó la leyenda, que ya no para en que el inglés inventó las gateras, sino que asegura además que fue protagonista de un chiste que pone en ridículo su brillante mente. Se dice que cuando el gato de Newton, que resultó ser gata, dio a luz, el científico hizo otro agujero al lado del anterior para que las crías pudieran también entrar y salir siguiendo a su madre. Como comprenderán, eso hacen las crías exactamente, seguir a la madre, así que sobran más agujeros. Como decía, un chiste.

Dicho esto, si la puerta del despacho de Newton en Cambridge tenía dos agujeros, bien parece que tenían otro fin, y que si sirvieron como gatera, fue circunstancial y que sirvieron también para otros fines.

Curistoria

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