Ganando dinero con cada proyectil enemigo

(Fábrica de munición durante la Primera Guerra Mundial)

Al final de la Primera Guerra Mundial, dos empresas alemanas, Krupp y Deutsche Waffen, que operaban en el negocio armamentístico, denunciaron a la empresa Vickers, otra empresa del mismo sector, pero que había servido al bando contrario durante la guerra, a los británicos, país del que era originaria. Los alemanes acusaban a Vickers de haber violado varias de sus patentes durante la guerra y de copiar a los germanos a la hora de producir municiones para su ejército. Por ello le solicitaban, a modo de licencia por el uso de la patente, a toro pasado, todo sea dicho, 260.000 libras en el caso de Krupp y 75.000 libras en el caso de Deutsche Waffen.

Comenzó entonces otra guerra, esta más pacífica y en el ámbito legal, donde Vickers respondió que su actuación se basaba en una medida británica creada en tiempo de guerra, en 1917, que cancelaba todas las patentes de las naciones enemigas. Es curioso cómo después de una guerra y a pesar de que dos naciones se han matado sin compasión entre sí, las empresas hablan de justicia para solucionar un problema económico. Esa lógica de «te puedo matar pero no te puedo robar», me parece extraña.

No se solucionó la cosa por la vía rápida y estuvieron las empresas discutiendo en los tribunales la cuestión hasta que en 1926 un tribunal británico dictaminó que Vickers había actuado de acuerdo a derecho y no tenía que abonar ninguna compensación a las empresas alemanas. En cualquier caso, como los británicos querían seguir usando las patentes que habían generado el problema y ya era tiempo de paz, se avino a un acuerdo. A modo de compensación por lo hecho durante la guerra, Krupp se embolsó 40.000 libras y Deutsche Waffen 6.000 libras, lo que de algún modo les permitió ganar dinero con los proyectiles que el enemigo lanzó contra los soldados de su país.

Fuente: Strange but true military facts, de Steve Crawford

Curistoria

Ver comentarios

  • Cierto, eso de que se vale matar pero no robar es extraño.
    Habría que ver si el caso ha sido antecedente para otras empresas y otras guerras. Sería cuento de nunca acabar.

  • Estoy convencido de que hay muchos casos, daría para una investigación seria. Sin ir más lejos, ahora mismo, supongo que se lucha contra terroristas y ejércitos, por ejemplo en Siria, que están armados por los mismos que los combaten. Eso sí, con dinero de por medio.

    Gracias por comentar, Hluot.

  • Vaya sorpresa con esa regla, ahora resulta que en la escale de delitos, matar es menos importante que robar. Pero el mundo de los negocios, es aún más sucio que el de la guerra, no cabe duda.

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