| (Representación de un Caronte, por miniaturas El Viejo Dragón) |
En la mitología griega Caronte era el barquero encargado de guiar a los difuntos de un lado al otro del río Aqueronte, allá en los dominios de Hades. Para viajar con Caronte el recién fallecido debía pagar su pasaje y de ahí viene el mito de colocar una moneda debajo de la lengua de los fallecidos, para que Caronte cobrara su viaje por el Aqueronte.
En las luchas de gladiadores romanos había un personaje llamado así, Caronte, que no era un luchador, sino que trabajaba en el propio circo. Caronte y Hermes, otro de los personajes presentes en las luchas, llevaban a cabo un brutal ritual al final de los combates. Cuando un gladiador caía en la arena, bien fallecido o herido grave, Caronte y Hermes hacía acto de presencia. Ellos, asistidos por otros esclavos, comprobaban con hierros calientes si el luchador seguía vivo. Un hierro al rojo aplicado sobre la piel determinaba si estaba el gladiador muerto o moribundo. Ese era el trabajo de Hermes y si no estaba muerto, Caronte hacía el suyo.
Armado con una gran maza, el hombre que interpretaba el papel de Caronte golpeaba la cabeza del moribundo para asegurarse que quedaba muerto y entonces era retirado del lugar de combate. Brutal, o quizás era casi un acto de compasión, quién sabe.
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Menudo trabajo..., debía de ser muy divertido.
Y desestresante... :)