¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!

Walt Whitman
Walt Whitman

Supongo que muchos de ustedes, como yo, asocian las palabras del título con la película El Club de los Poetas Muertos, que tiene ya casi veinticinco años. Esas palabras ¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!, son el inicio de un poema que Walt Whitman escribió en homenaje a Abraham Lincoln, por el que sentía una profunda admiración. Lo hizo en 1865, después del asesinato del presidente.

Whitman trabajó como enfermero durante la Guerra Civil Americana y según parece no era extraño que viera entonces por Washington a Lincoln. No sólo el poema de ¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! Muestra la admiración y el aprecio, casi físico, que sentía el poeta por el político, sino que llegó a escribir lo siguiente en torno al rostro de Lincoln:

Abraham Lincoln
Abraham Lincoln

Veo con toda claridad el rostro bronceado de Abraham Lincoln, con sus marcadas arrugas, sus ojos y lo que siempre me ha parecido una profunda tristeza latente en la expresión… Es probable que el lector haya visto fisonomías (como las de los viejos granjeros o capitanes de barco, etcétera) que, al margen de su sencillez y hasta de su fealdad, muestran sentimientos tan sutiles, pero tan palpables, que vuelven la vida de esos rostros tan imposible de describir como un perfume o el sabor de un fruto silvestre o el tono apasionado de una voz llena de vitalidad. Así era el semblante de Lincoln, su peculiar color, las líneas que lo formaban, los ojos, la boca, la expresión; no era una belleza al uso, pero para un gran artista era un auténtico festín para la vista, un rostro único y fascinante.

Fuente: Vidas secretas de grandes escritores, de Robert Schnakenberg

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