Walter Hunt, el inventor del imperdible

Patente del imperdible
Patente del imperdible

Walter Hunt fue un gran inventor, pero no tuvo mucha vista para los negocios, para rentabilizar económicamente sus ideas, como veremos. Este hombre, no muy conocido, fue el creador de la primera máquina de coser en Estados Unidos, todo un avance para el año 1834, cuando salió de su cabeza.

El problema que tuvo que enfrentar Hunt fue la situación económica del momento en su país, que no era demasiado boyante. Así, nadie mostró demasiado interés por un invento que provocaría que algunos cuantos hombres perdieran su trabajo. La desilusión por el recibimiento que a su invento le brindó la industria llevó a nuestro hombre a dejar de lado su idea y ni siquiera preocuparse por patentarla.

Poco después, otro inventor, llamado Elias Howe, diseñó una máquina similar y él sí la patentó, generándole finalmente una cantidad de dinero que lo hizo un hombre multimillonario. Pero Hunt había aprendido una lección.
Así, en 1849, casi jugando con un trozo de alambre acabó por crear el imperdible. Otro gran invento que sigue vigente en nuestros días. Decía que aprendió la lección ya que en este caso sí que patentó la idea, una idea que valía millones. Aún así, no ganó mucho con ella.

Debía Hunt una pequeña cantidad de dinero, apenas unos dólares, y agobiado por tal deuda vendió la patente del imperdible a una empresa por unos cientos. Un valor mucho menor del que más tarde se mostró que tenía aquel invento basado en un pequeño trozo de alambre.

Como vemos, una gran cabeza para idear dispositivos muy útiles, pero no tan buena para detectar las oportunidades financieras asociadas a sus inventos.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer.

5 thoughts on “Walter Hunt, el inventor del imperdible

  1. Que interesante, siempre me pregunto quién inventó las pequeñas cosas cotidianas, el imperdible,la cremallera, el velcro, las pinzas de la ropa,la grapadora, el saca grapas, el sacapuntas, la goma de borrar etc. etc. tantas y tantas cosas que tenemos pero que llegaron a nosotros a través de personas habilidosas que nos quisieron hacer la vida más fácil y como este que nos presentas hoy , seguramente muchos no ganarían dinero ni prestigio con ello. Saludos.

  2. Cuando creas algo simple como una fregona, nunca nadie te dirá que acabas de revolucionar el mundo. No has inventado la vacuna contra el cancer. simplemente has puesto un trapo en un palo. Será años después cuando esa idea se haga universal, cuando se demuestre un gran negocio. Claro está que habrá grandes negociantes que vean primero el negocio y luego se dediquen a pensar qué hace falta para sacarle rentabilidad, pero esos no son inventores, esos normalmente estudian el mercado y buscan una necesidad o la crean. Luego buscarán quien lo desarrolle y le darán cuatro duros para que quede en el anonimato y sea él el que perdure en el tiempo, y su invento. Veamos el ejemplo de Nikola Tesla o de tantos españoles que quedaron en el olvido como Torres Quevedo, Julio Cervera o algunos más.

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