El despistado Mark Twain

Mark Twain
Mark Twain

Dos cosas he de aclarar sobre la curistoria de hoy. Primero, que me cantan este tipo de historias sobre las excentricidades, manías y despistes de los escritores, científicos… Y segundo, que estoy convencido de que la mitad de ellas no son ciertas y la otra mitad son grandes exageraciones. En cualquier caso, como decía, me divierten y espero que también a ustedes le asome una sonrisa a la cara.

El protagonista es Mark Twain, seudónimo de Samuel Langhorne Clemens, escritor que todos ustedes conocen y nacido en Estados Unidos en 1835. Viajaba en una ocasión en tren cuando el revisor le pidió el billete para picarlo. Twain, que entonces ya era famoso, a pesar de buscar y buscar no era capaz de encontrar el billete y mientras inspeccionaba su portadocumentos el revisor vio algún papel por el que descubrió quién era el pasajero.
Usted es el autor de Huckleberry Finn y de Tom Sawyer. No se moleste, deje de buscar el billete, estoy convencido de que lo habrá extraviado.

A pesar de estas palabras el autor siguió buscando sin descanso y cada vez más nervioso y entonces el revisor insistió en que no había problema alguno. Finalmente Mark Twain le confesó:
No, si no es por usted por quien lo busco, es que necesito encontrarlo para saber dónde he de bajarme, porque no sé dónde voy.

Por cierto, algo parecido le ocurrió en una ocasión a G.K. Chesterton, como ya narré en otra curistoria.

Fuente: Anécdotas de la historia, de Pancracio Celdrán

8 thoughts on “El despistado Mark Twain

  1. creo yo, que al ser un escritor tan famoso, este despiste de extraviar el boleto lo incomodo al punto de usar una astucia como esa, de "buscar" el boleto que no fue hayado para evitar quedar mal, no se, es mi opinion, era un hombre sabio, su inteligencia la pudo usar en ese momento para salir de ese atolladero, es como si un matematico se equivoca realizando un problema de esa materia, quedara entredicho su conocimiento

  2. G, no me extraña, como decía, hay mitos en estos temas a patadas.

    Memoria, conozco el blog, recomendable 🙂

    Jelens, me doy entonces por satisfecho.

    Gerdavid, pues esa explicación tampoco está mal y casi lo deja en mejor lugar.

    Saludos.

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