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Ford, el mayor apoyo estadounidense del nazismo

Henry Ford

Henry Ford, el fundador de la compañía Ford Motor Company, habitualmente conocida tan sólo como Ford, fue un pionero industrial estadounidense que comenzó a implantar las cadenas de producción y la fabricación en serie. Creó el Ford T en 1908, que tenía un coste relativamente bajo y popularizó en gran medida el automóvil. Pero Ford, el fundador, también era un antisemita convencido y esto le llevó a apoyar a Hitler. Ya saben ustedes que no hay nada que una más a dos personas que un enemigo común.

La posición contra los judíos de Ford no se limitó a una postura ideológica, sino que se puso manos a la obra para combatir a aquellos por cualquier canal a su alcance. Creó publicaciones para dar a conocer y publicitar sus ideas, llegando a puntos de propaganda pura y dura. Por ejemplo, publicó Los protocolos de los sabios de Sión y un tratado en cuatro volúmenes titulado El judío internacional, el mayor problema mundial. Poseía un periódico con esa tendencia ideológica que tenía centenares de miles de lectores.

Como decía, el antisemitismo unió a Ford y Hitler, y una vez más el industrial estadounidense se involucró para hacer triunfar sus ideas. Según parece, Ford es el único estadounidense citado en el libro Mi lucha, escrito por Hitler y el texto tiene ciertas ideas provenientes de las publicaciones de Ford. El líder nazi simpatizaba con Ford y hasta le tenía cierta admiración, si bien el industrial se había ganado el cariño también a base de dólares.

Ford apoyaba a Hitler ya que quería que se pusieran en marcha sus ideas, aunque fuera en un lugar tan alejado de Estados Unidos como es Alemania.
A través del representante en Europa de Ford, el nazismo recibió de Henry Ford jugosas donaciones económicas para que el partido el Hitler se hiciera con un hueco en la política alemana y poco a poco se hiciera con el poder. Las donaciones y las ayudas no finalizaron cuando el nazismo se hizo con el gobierno alemán, sino que entonces, cuando ya los problemas económicos habían quedado atrás, Ford mantuvo el flujo de donaciones enviando cada año cincuenta mil marcos del Reich a Hitler como regalo de cumpleaños.

En 1938 Ford recibió la Gran Cruz del Águila, la mayor distinción que concedía la Alemania nazi a los extranjeros.

Fuente: Secretos del Tercer Reich, de Guido Knopp

Curistoria

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