Fuera del cante, ná

Los toreros, al menos los clásicos, parecen una fuente inagotable de dichos ocurrente y frases lapidarias. Si no, recuerden el “hay gente pa’ to” o “se acabaron los toros”. Entre aquellos ilustres hombres de letras que se ganaban la vida delante de un toro estaba Lagartijo, un cordobés nacido en 1841 y muerto el año que comenzó el siglo XX en la ciudad que le vio nacer.

Estaba el torero sentado a una mesa invitado por Castelar y junto a él estaba Sebastían Julián Gayarre Garjón, un tenor navarro. Este era hombre de pocas palabras y más bien serio, mientras que el matador cordobés era el punto contrario, no paraba de hablar de todos los temas y contar anécdotas para divertir a los que le acompañaban. Norte y sur de España, blanco y negro en los caracteres del cantante y el torero.

En los postres, después de casi no haber hablado y haber limitado su presencia en la mesa a la escucha, a menudo de las chanzas de Lagartijo, Gayarre aceptó la petición que le hacían sus acompañantes para que cantara. Interpretó varios trozos de su repertorio y una vez finalizado, volvió a su tranquilidad y silencio.

Después del evento, Castelar, el organizador, le preguntó a Lagartijo:
⎯¿Qué te ha parecido Gayarre?
A lo que el torero respondió:
⎯Fuera del cante, .

Esta frase, ese “si te sacan de lo tuyo…”, es relativamente común en nuestro lenguaje y es el complemento perfecto a aquel zapatero a tus zapatos de Apeles. Sensato hombre, Gayarre, creo yo a juzgar por esta curistoria.

Fuente: El porqué de los dichos, de José María Iribarren

6 thoughts on “Fuera del cante, ná

  1. Dice el libro de Provervios (La Biblia) que el hombre necio, cuando calla llega a pasar por sabio. Esto lo sabía ese tenor y de seguro si no era sabio, con su silencio ya lo llegó a ser

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