España, Inglaterra y México, amigos por dinero

Me reenvió hace unos días por correo electrónico esta curistoria un lector del blog llamado Javier Bonet. A él se la había enviado Victor Manuel Guzman, así que gracias a ambos.

Entre 1804 y 1808, España, aliada de la Francia de Napoleón, era enemiga de Inglaterra. México era una fuente de plata vital para España, y la plata era esencial para pagar sus gastos de guerra y a su socio Napoleón. Con este dinero, el francés mantenía su Grande Armee, con la que pretendía doblegar a los ingleses y que en realidad sirvió más tarde para invadir España.

Inglaterra dominaba el Atlántico, lo que hacía complicado que la plata mexicana llegara a Europa. Pero cada moneda tiene cara y cruz, también el peso mexicano. La plata mexicana, en forma de pesos, también era necesaria para Inglaterra, a donde llegaba gracias al comercio, para que esta pudiera pagar sus importaciones chinas y abonara al zar ruso un buen montante con el objetivo de que este mantuviera un gran ejército dispuesto a luchar contra la Grande Armee napoleónica. El subsidio británico a Rusia era de un millón de libras por cada cien mil soldados.

Como vemos, era una extraña situación en la que todos se necesitaban y todos se preparaban para acabar con el otro. Para desbloquear el tema de la plata americana, una serie de casas de banca bien relacionadas tanto con España como con Inglaterra, negociaron para que los ingleses permitieran el tráfico marítimo entre México y España, haciendo este transporte en barcos neutrales para que no hubiera problemas de apariencia. Así, la plata llegaba a España, que la repartía con Francia y ambos, España y Francia, la gastaban en manufacturas inglesas, lo que generaba ingresos a los británicos para que pagaran a los rusos.
En algún caso de extrema urgencia fueron las propias fragatas de guerra inglesas, que eran los barcos más rápidos de la época, los encargados del transporte.

La ocupación de España por parte de Francia en 1808 rompió el equilibrio y varios movimientos soberanistas tomaron cuerpo en América. México se alejaba de España y en 1810 la plata dejó de llegar, echando al traste todo este planteamiento.

Como ven, amigos, nada como el dinero para hacer dejar los escrúpulos y creencias a un lado. Aquí tenemos otro buen ejemplo de ello.

Fuente: Bankruptcy of Empire. Mexican Silver and the Wars Between Spain Britain and France 1760-1810, de Carlos Maricha

Curistoria

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