En una ocasión, cuando ya formaba parte destacada del Sinn Féin, McGuinness iba a la sede del Partido Laborista británico cuando se confundió de edificio y se metió en el edificio Thames House (el de la foto), que es ni más ni menos que la sede central del MI5. En aquel momento el IRA estaba en plena campaña de atentados. Se identificó por su nombre y afiliación y comentó que estaba allí para “ver a su contacto”.
No tengo que decirles a ustedes que cuando un “enemigo” de un país tiene un “contacto” en el servicio secreto de este, quiere decir que ha cambiado de bando. Un agente senior del MI5 que salía de un ascensor afortunadamente aclaró la situación y le dijo a McGuinness cómo se llegaba al edificio del Partido Laborista.
Se pueden creer ustedes esta versión, digna de una Curistoria, o no; y pensar que este irlandés trabajó para el servicio secreto británico. En cualquier caso, hace unos años se vio obligado a desmentir que había espiado en los 90 para los británicos, algo de lo que se le acusaba y no precisamente por este incidente.
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Ese libro está lleno de anécdotas curiosas. Es un poco denso, pero muy interesante.
Mil gracias Marta por el comentario.
El libro es interesante, como bien dices, por la temática y algunos puntos, pero es un poco complicado de seguir. Algo deslavazado, diría yo.
Saludos.