Cuando los disparos les alcanzaban, o al menos les amenazaban, algunos granaderos doblaban el cuello e inclinaban la cabeza. Un acto reflejo, sin duda. Ante esta actitud, Lepic dijo una frase que se ha hecho famosa con el paso del tiempo: “¡La cabeza alta: es metralla, no mierda!”. Este momento es el que representa el cuadro, o al menos encaja perfectamente.
Un tipo duro este Lepic, no en vano era un oficial de los granaderos de la guardia, cuerpo de élite del impresionante ejército napoleónico. De todos modos, recuerden ustedes la historia del general John Sedgwick; a veces estas posturas se pagan caras.
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Algún día tienes que contarnos la historia de Antonio Chover,.. creo que es digna de salir en tu blog...
http://talavera1809.oalctalavera.es/pdf/chover.pdf
Tomo nota, gracias Julián.
Saludos.
Vaya que en aquellos años valía la Honorabilidad más que todo el oro del mundo. Vivían para morir como hombre, con valor, sin temor a nada.
Creo que yo en esos tiempos hubiese encajado perfectamente en eso de "Aquí corrió, seguid el rastro de mierda".
Buena frase esa última :)