Hay veces en las que es necesario recurrir al farol para ganar una partida, con los riesgos que ello acarrea, y si no se lo creen, pregunten a un buen jugador de póquer. Y faroleros ha habido siempre, como veremos a continuación. Había uno en el castillo de Hochosterwitz, uno de los más impresionantes y bonitos de Austria, allá por 1334. El farolero estaba dentro del castillo y fuera le amenazaba la Duquesa del Tirol con todo un ejército asediando.
La situación dentro de la fortaleza era desesperada y únicamente les quedaba un único buey como fuente de alimentos. Como ocurre muchas veces, el contrincante del farolero también está en una posición delicada y eso es precisamente lo que permite que triunfe el farol. En este caso, los soldados de la duquesa estaban al borde de la rebelión y urgía una salida a aquella situación.
Y en aquel momento surgió el genio del farolero, que no era otro que el señor del castillo. Ordenó matar aquel último buey y lanzarlo al enemigo por encima de los muros del castillo. Los asediadores tomaron el gesto como una muestra clara de que su objetivo estaba lejos y desistieron en su empeño. El farol de Hochosterwitz funcionó y aquel último buey hizo ganar la partida.
Que Carlos II de España estuvo acechado por las enfermedades toda su vida, parece un…
En 1991, en el Laboratorio de Computación de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, se…
Todos sabemos que en la línea de sucesión al trono de España la primera posición…
Los Acuerdos de Paz de París fueron oficialmente el fin de la Guerra de Vietnam.…
El 19 de enero de 1819 murió en Nápoles el rey Carlos IV, que había…
En 1932, en Alemania, el microbiólogo y sociólogo ruso Sergio Chakhotin y el economista Carlo…
Ver comentarios
Se pueden encontrar episodios calcados al susodicho a lo largo de la historia.
Saludos
Gracias Alberto por el comentario. Cierto es que no el único caso; existen similares.
Saludos.