Unión Soviética

Theresienstadt, el campo en el que los nazis engañaron a la Cruz Roja

Cuando hace unos días les hablaba de los pueblos Potemkin, ya les decía que uno de los casos más conocidos es de Theresienstadt, el campo en el que los nazis engañaron a la Cruz Roja. Los nazis crearon este campo del tránsito hacia campos de exterminio en Terezín, un pueblo del Protectorado de Bohemia y Moravia.

En noviembre de 1941 llegaron los primeros judíos y durante su existencia pasaron por allí unas 155.000 personas. El tiempo que pasaban esperando un campo definitivo variaba mucho, y sin ser el peor de los sitios para los judíos en el nazismo, las condiciones no eran para nada buenas. Pero el aspecto de este campo del que quiero hablarles hoy es de su uso propagandístico.

Theresienstadt, el campo en el que los nazis engañaron a la Cruz Roja, era un lugar de tránsito

En 1944, la presión sobre Alemania en torno a la situación de los judíos era cada día mayor. La Cruz Roja pedía explicaciones sobre la situación y después de la deportación de judíos daneses los nazis aceptaron que una delegación de la Cruz Roja visitara uno de esos campos a los que los judíos eran deportados. Con el fin de proteger sus relaciones con Dinamarca y con Suecia, la Oficina Principal de Seguridad del Reich (RSHA) aceptó la visita. Aunque la petición llegó a finales de 1943, no fue hasta junio de 1944 cuando se realizó dicha visita al campo. La realidad estaba muy lejos del teatro que se preparó para la Cruz Roja.

Theresienstadt era el lugar perfecto para hacer esa simulación de normalidad y antes de la llegada de la Cruz Roja se trasladó a muchos prisioneros, rebajando así la carga del campo. Además, se adecentó el campo, renovando los edificios, arreglando desperfectos, creando jardines… Y no sólo eso, sino que se prepararon algunas atracciones y eventos para dar una sensación casi de paraíso, si lo comparamos con la realidad.

Se celebró un partido de fútbol y hubo teatro, durante la visita de la Cruz Roja

Los nazis mantenían que Theresienstadt era un lugar para el retiro de ancianos, entre otras cosas. Sin ser un lugar idílico, lo que vieron los enviados de la Cruz Roja fue un lugar limpio, sin soldados armados en cada esquina y con una vida tranquila y apacible. Durante la visita se simuló la celebración de un juicio por robo para aparentar una justicia reinante. Se disputó un partido de fútbol al que los prisioneros, que no lo debían parecer a los ojos de los visitantes, acudieron animados. Y hasta hubo una ópera, un teatro infantil dentro del gran teatro que era todo ello.

Todo aquello se grabó en una película de propaganda. En Youtube hay varias muestras de aquellas grabaciones. De las salas donde los judíos pasaban el tiempo felizmente conviviendo y conversando e incluso de aquel partido de fútbol.

Lo que vio la Cruz Roja era en su mayoría mentira. Theresienstadt, el campo en el que los nazis engañaron a la Cruz Roja, era un punto más de la red de exterminio nazi. Eso sí, no era el peor punto, ni mucho menos. Allí había cierta vida cultural, algunos conciertos y hasta escuela. Lo terrible es que era sólo una parada de paso hacia los campos de exterminio reales, donde acabaron asesinados la inmensa mayoría de los que pasaron por Theresienstadt.

Curistoria

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