Cómo huir de una visita no deseada

Siempre me han gustado las historias de esos científicos que están tan centrados en su trabajo e investigaciones las veinticuatro horas del día que son el despiste personificado. Y cuando no el despiste, algo casi peor, al convertirse en un ser antisocial al no importarle nada más que su ciencia. Los admiro. Uno de estos tipos debía ser el matemático alemán David Hilbert (1862―1943), a juzgar por lo que voy a contarles.

En una ocasión recibió en su casa a un invitado, al parecer, también un hombre de universidad, lo que debería prometer una conversación interesante a nuestro matemático. Pero no debió ser así. El invitado llegó, se quitó el sombrero y se sentó a hablar con Hilbert.

Cuando después de unos minutos este decidió que ya había tenido bastante de aquella conversación insulsa, optó por acabar con aquello a cualquier precio. El problema era que estaba en su propia casa y, aunque aburrido, supongo que no quería parecer del todo descortés con su invitado. Pero una buena mente matemática siempre encuentra un camino.

Hilbert se levantó, se puso el sombrero de su invitado, se despidió cortésmente y salió de su propia casa, dejando al visitante abandonado. No seré yo quien defienda este comportamiento tan incorrecto, pero pagaría un euro por ver la cara del invitado cuando Hilbert puso su plan de huida en marcha.

Fuente: Aprendamos biología

8 thoughts on “Cómo huir de una visita no deseada

  1. Ya conocía la anécdota. Sólo que en aquella versión se afirmaba que Hilbert literalmente olvidó que estaba en su propia casa y creyó que él era la visita. Así de interesante habría sido la conversación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.