Curiosa la historia de Pajarito, pero no es el centro de la curistoria de hoy. El protagonista de hoy es el que en 1932 era alcalde Tomelloso. Corría la tarde del 25 de julio de aquel año, cuando un toro, al que emularía Pajarito décadas más tarde, también pasó de la arena al tendido de un salto. Le correspondía al torero Raimundo Tato la lidia de aquel morlaco y no apeándose de su responsabilidad se personó ante el toro en pleno tendido y le dio tres estocadas. Si complicado es matar a un toro en un terreno conocido y preparado como el ruedo, imagínense en un tendido. Imposible.
Y es aquí cuando surge la figura del alcalde, como siempre, velando por su pueblo. Sacó una pistola el regidor local y le pegó tres tiros al animal, que cayó muerto. Tan efectiva suerte de muerte le supuso al alcalde la vuelta al ruedo y las orejas y el rabo del astado.
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