Napoleón y Waterloo


Antes de la Batalla de Waterloo, Napoleón estaba listo para enfrentarse a los británicos, belgas, daneses y alemanes que conformaban su enemigo. Para derrotar a un líder como Napoleón, incluso ese grupo de ejércitos necesitaba cierta ayuda, y según algunos historiadores la consiguieron.
Al parecer, el Gran Corso no tenía su mejor día, al estar pasando por una infección de vejiga y estar sufriendo también de hemorroides. Con estos problemas, a parte de nublar la mente en cierta medida, también se limitaba considerablemente su movilidad. Los dolores le hicieron pasar una mala noche y también necesitar cierto opio para soportar el dolor, lo que va en contra de la lucidez mental y la rapidez de reflejos.
¿Cuánto influyó todo esto en el resultado de la Batalla de Waterloo? Una buena pregunta.

4 thoughts on “Napoleón y Waterloo

  1. MUY INTERESANTE ESTE FRAGMENTO
    GRACIAS POR ATENDER MI PETICION
    EN VERDAD MUCHAS COSAS INFLUYEN EN UNA VICTORIA O UNA DERROTA MILITAR , PERO SIENTO QUE LA PEOR ENFERMEDAD ES EL EGO Y LA HISTORIA LO HA CONFIRMADO

    ernesto…

  2. De nada, es un placer. Gracias a ti por seguir el blog y por los comentarios.

    Estoy de acuerdo en que a veces algo a priori sin importancia cambia el curso de una batalla e incluso de la historia.

    Y en cuanto a lo del ego… cuando eres uno de los hombres más poderosos del mundo, supongo que todo a tu alrededor son aduladores y pelotas. Y si encima mirás hacia atrás y todo ha ido bien, será difícil tener los pies en la tierra. Pero al final, siempre acabas con los pies en la tierra, o en el peor de los casos, bajo ella.

    Saludos y Feliz año.

  3. Vitike, a Napoleón no todo le había ido bien antes de waterloo, ni mucho menos, había tenido que retirarse desastrosamente de Rusia, de España, y si no recuerdo mal, había ya sido desterrado y había vuelto durante «el gobierno de los 100 días»
    Lo que ocurre es que había perdido el sentido de la realidad, como le ha sucedido a otros muchos gobernantes a lo largo de la historia, y pensaba que su sola presencia podría cambiar lo que era evidente para todo el mundo, que Francia, su ejercito y el mismo habían sido derrotados ya.

    Un saludo

    Mario

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