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sábado, 8 de junio de 2013

España partida en dos, de Julián Casanova

España partida en dos, de Julián Casanova
España partida en dos, de Julián Casanova
En la entrada de hoy, día de recomendaciones, les traigo junto a la propia reseña y nota en torno al libro, una pequeña entrevista que el autor, Julián Casanova, tuvo la amabilidad de responder. Interesante su opinión, y también muy interesante el libro: España partida en dos. El subtítulo del libro es Breve historia de la Guerra Civil española, por lo que ya saben el tema.

Y si bien el tema no es nuevo, ni mucho menos, el libro tiene algunas características que lo hacen más que aconsejable y que, después de leerlo, me llevan a recomendarlo aquí y en otros lugares, porque merece la pena. El texto cumple con lo que prometido en el subtítulo, es breve, en torno a doscientas páginas (más notas, bibliografía...), pero bastan esas para componer una historia de la guerra, su desarrollo y sus causas, que huye de cifras y cifras innecesarias, que no se recrea en la evolución plenamente bélica del conflicto y que no pierde tiempo ni palabras en arrancar caminos que por poder andar con detalle serían pasos perdidos. En cambio, lo esencial lo cuenta y lo cuenta bien, fácil de seguir y entretenido.

Es un libro perfecto para aquellos que no sepan mucho de nuestra guerra civil y quieran acercarse a ella con un aterrizaje suave. Por supuesto, también para hacer un repaso y darse un paseo general. Personalmente creo que es casi obligatorio conocer esa guerra más allá de las cuatro trazas que deja la cultura general y recomendaría este libro a cualquiera que quiera hacer ese aterrizaje. Estructurado en siete u ocho capítulos principales, el texto cubre en cada uno de ellos un tema desde su brote hasta su final. Es decir, las causas, el papel de la Iglesia, la intervención (y no intervención) internacional, las vicisitudes de cada bando… están tratados de inicio a fin en un capítulo y por lo tanto se sigue el tema sin problemas y se va generando, a medida que se avanza en el libro, esa visión global del conflicto. Es habitual en este tipo de libros un planteamiento puramente cronológico que hace que las cuestiones y aspectos vayan y vengan y compliquen la lectura y la comprensión del impacto real y la evolución de dichos aspectos.

En resumen, un libro que les recomiendo. Editado por la editorial Crítica, que ya saben ustedes que es de mis favoritas y con notas y bibliografía recomendada. Por cierto, tenía en la lista de deseos otro libro del mismo autor y editorial, Europa contra Europa (1914-1945), que después de esta lectura compraré y leeré. Ya les contaré.

Ahora, les dejo la entrevista que amablemente respondió Julián Casanova, el autor. Catedrático de Historia Contemporánea, su lista de publicaciones es enorme y estas van desde la pura investigación a la divulgación, como es el caso que nos ocupa. Publica y enseña también fuera de España y ha pasado por universidades británicas, estadounidenses y latinoamericanas. Como supondrán, años de trabajo y estudio que dan soporte y consistencia a ese España partida en dos. Muchos de ustedes lo conocerán por sus colaboraciones habituales en los medios de comunicación. De hecho, yo suelo escucharlo junto a Julia Otero en Onda Cero.

Aprovecho para recordarles que Curistoria estará en Onda Cero de nuevo este verano y que pueden seguir hasta entonces escuchándome diariamente en Nits de Radio, en Onda Cero Cataluña. Pronto subiré esos cientos de grabaciones a la red para que puedan descargarse.

Vaya desde aquí de nuevo mi agradecimiento a Julián Casanova por prestarse a la entrevista y por su amabilidad.
Julián Casanova
Julián Casanova (foto de E. Bayona)

El enfoque del libro, estructurándolo por temas (los precedentes, la Iglesia, la República en guerra…), me parece uno de los grandes aciertos de la obra y además hace que sea perfecta para acercarse al conflicto sin muchos conocimientos previos al facilitar seguir los hechos. ¿Hay algún bloque o tema principal que pudiera haber estado a ese primer nivel, quizás, en una obra más extensa?
Se ha escrito tanto sobre la guerra civil y sus personajes que cada capítulo merecería un libro por separado. Con más espacio, hubiera incluido más narración de vida cotidiana, en el frente y en la retaguardia.
¿Qué significado tiene la carta que envió Franco a finales de junio del 36 a Santiago Casares Quiroga, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra, advirtiendo de los sentimientos del ejército y de lo que podría pasar si no cambiaba la situación? ¿De verdad aún entonces se podría haber evitado la guerra? En su opinión, ¿qué buscaba Franco con aquella carta?
El golpe estaba preparadísimo y su inicio era difícil de evitar. Podría haber triunfado, que es lo que esperaban los golpistas, y no habría abierto una guerra civil. Era difícil, por otra parte, que fracasara y los golpistas se retiraran, después de lo que habían arriesgado y a la cantidad de gente que habían comprometido. La pregunta no es sí la guerra civil fue inevitable. Una situación de conflicto extremo no tiene por qué dirigir a una guerra civil, como la historia de Europa de aquel período demuestra. Sin la combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se hubiera producido una guerra civil. En la carta de Franco se adivinan, además de la típica presión corporativa, muy común de los militares españoles hacia el poder político, un intento de que cuenten con él para recomponer la situación, porque en ese momento él no era el principal dirigente de los golpistas.
La Iglesia como institución dio legitimidad moral a los sublevados, pero ¿hubo también ayuda significativa en la propia acción bélica por parte de los religiosos (delaciones, ayuda a huir o refugiarse…)?
Ese es un apartado que traté ampliamente en La Iglesia de Franco (publicado en Temas de Hoy en 2001 y, con notas a pie de página, en Biblioteca de bolsillo, en Crítica, en 2005). En el norte, especialmente en Navarra y Álava, muchos seminaristas y curas fueron los primeros en enrolarse y colaboraron en el reclutamiento. Sobre la recaudación de fondos hay bastantes testimonios de obispos y sacerdotes animando “para cooperar por todos los medios viables al triunfo del ejército salvador de España”. En todas las diócesis se abrieron suscripciones “a favor del Ejército salvador”, respondiendo a la llamada de la Junta de Defensa Nacional de Burgos que había solicitado el 16 de agosto donativos en oro y metálico. Gomá, en esos primeros momentos, le dio a Franco 32.000 libras, que llegaban de Irlanda, para el “ejército nacional”. Pero la mayor implicación de la Iglesia católica, de religiosos y de católicos de a pie, fue en la delación y denuncia de personas sabiendo que detrás de ellas estaba en muchas ocasiones el asesinato.
¿En el momento del golpe se planteaban ya los sublevados como la posibilidad más cierta una guerra larga, o fue algo que tuvieron que llevar a cabo tras el resultado inicialmente fallido?
No, lo que se plantearon claramente fue un triunfo rápido con toda la violencia necesaria para reprimir las resistencias. A partir de ese momento, la guerra se internacionalizó y tanto el Gobierno de Giral como los golpistas buscaron apoyos externos. Eso es lo que alargó la guerra, con el retraimiento de las potencias democráticas y la intervención de las fascistas, y se hizo todavía más mortífera.
¿Hubo en algún momento posibilidad de acuerdo de paz? Antes de que Franco decidiera que había que vencer y dejar vencidos tras la guerra.
No, porque Franco siempre negó esa posibilidad y la Iglesia católica le apoyó hasta el final para que no hubiera ni perdón ni reconciliación (lo trato, de forma detallada, en pp. 156 y 157 del libro).
Hace unos días han sido desclasificados documentos de los Archivos Nacionales británicos que muestran sobornos a cargos franquistas, ya comenzada la Segunda Guerra Mundial, para asegurar la neutralidad de España en dicho conflicto. El hecho era conocido, pero en cualquier caso ¿faltan aún hechos por esclarecer? ¿Hay fuentes sobre la Guerra Civil, especialmente en España, que aún siguen sin ser estudiadas?
El saber no ocupa lugar y no es extraño, así funciona nuestro oficio, que la apertura de archivos haga salir a la luz nueva fuentes. Pero lo fundamental sobre la guerra civil está investigado, con diferentes puntos de vista y narraciones. Dicho esto, por poner un ejemplo, los archivos militares pueden ofrecer todavía, si se abren sin límites, abundante y nueva información sobre la represión.
En su opinión, ¿por qué casi 80 años después del comienzo de la Guerra Civil se sigue hablando de ella con tanta vehemencia por parte de algunos?
La memoria de la guerra civil, tanto en la transición como en la democracia, ha estado absolutamente condicionada por larga dictadura, que en cuatro décadas marcó el paso en la educación y en la propaganda sobre el tema; impuso de forma abrumadora las versiones y memorias de los vencedores y reprimió la de los vencidos. Es un tema utilizado políticamente y en el que no pocos historiadores han subordinado el conocimiento y la investigación a sus posiciones ideológicas. La propaganda y los recuerdos familiares se han impuesto al conocimiento en los programas de historia, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con el nazismo en Alemania.
Desde su postura privilegiada como historiador español que ha pasado por universidades de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa ¿cómo se percibe nuestra guerra civil cuando se estudia en esos lugares?
Suscita mucho interés. La prueba es que España partida en dos apareció antes en inglés, en la editorial I. B. Tauris, desde donde me encargaron una breve historia de la guerra civil, para una colección en la que hay breves historias de los etruscos, celtas, la Grecia antigua… Además es un tema vivo en muchas universidades de todo el mundo con tradición de buenos hispanistas, sobre todo angloamericanos, y el interés en la literatura, documentales y películas tampoco cesa.
Al final del libro se seleccionan 25 libros como bibliografía básica de la Guerra Civil, sin duda algo que es de agradecer. Pero para alguien que comienza a acercarse a ese momento de nuestra historia con su España partida en dos, ¿cuál sería el siguiente paso, la siguiente lectura?
En inglés, y ese es el único cambio respecto a la edición en castellano, lleva un comentario bibliográfico más amplio. Para la edición de Crítica, preferí hacer una selección. Yo siempre recuerdo el libro de Ronald Fraser, Recuérdalo a tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española (Crítica), con excelente narrativa.

Unas preguntas para conocer al autor.

Tres libros que recomendaría, de cualquier tipo.
A sangre fría, Truman Capote
La Regenta, Leopoldo Alas “Clarín”
El emperador del Paralelo. Lerroux y la demagogia populista, de José Álvarez Junco
Tres películas que no debe uno perderse.
Grupo salvaje, Sam Peckinpah
Viridiana, Luis Buñuel
Notorius (Encadenados), Alfred Hitchcock
Cuál es tu rutina, manías, vicios… a la hora de escribir.
Escribo a mano, con bolígrafo de tinta negra, y después paso el manuscrito a ordenador. Eso lo hago con un libro o con un artículo breve en El País. Los correctores, conmigo, apenas tienen trabajo.
Próximos proyectos.
Hace tiempo que miro al este (de Europa)
Recomiende una época, hecho, personaje… de la historia que no haya que perderse
Europa, 1914-1945. Ahí está casi todo: hechos, ideas y personajes.
Y estando en Curistoria… ¿alguna anécdota en torno al libro?
Gente que quiere demostrar que sabe mucho y me censura que no haya tratado con más detenimiento las batallas, el anarquismo, la represión, las biografías de los personajes más relevantes….. El libro tiene 217 páginas, notas incluidas.


2 comentarios :

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Es que en Alemania, el nazismo fue una cruenta dictadura que oprimió a los alemanes y acabó con la República de Weimar. No como aquí, donde los sectarios afirman que de golpe nada, que la propia República (rebajándola al plano de los golpistas) causó todo aquello. Que si el franquismo no fue una dictadura, solo un régimen autoritario (si con medio millón de muertos no se es totalitario, feroz y asqueante esos mismos que tal patraña afirman deberían conceder a la ETA que dicen ellos el beneficio de la duda). Luego la gente en general les hace un flaco favor al hablar de bandos. Como si estuvieran en la misma esfera moral. La II República fue el primer período español de verdadera democracia. Unos militares, unos millonarios y la iglesia de Roma se conjuraron contra ella. Contra el pueblo español y con ayuda (la inestimable ayuda) de los naiz y los fascistas lo arrodillaron hasta arrancarle lo que con tanto sudor había conseguido. Nos arrebataron la democracia y nos sumieron en uno de los episodios más tristes de nuestra historia. Dicen bandos como quien habla de un partido de tenis donde a priori ambos contrincantes son iguales.

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