¿Por qué llamamos «silueta» a las siluetas?

¿Por qué llamamos «silueta» a las siluetas?

El origen de la palabra silueta se la debemos a un francés tacaño del siglo XVIII. Conviene aclarar que no era un tipo cualquiera, sino que era algo así como el ministro de Finanzas. Era entonces rey del país Luis XV, y aunque el señor Silhouette estuvo tan solo unos meses en el cargo, fue suficiente tiempo para dejar huella.

En realidad no sé en qué medida la fama del ministro era justa o no, porque a veces la política y la situación de una nación obligan a tomar ciertas medidas impopulares. Nacido en 1709, nuestro hombre llegó al cargo durante la Guerra de los Siete Años, que duró de mayo de 1756 a febrero de 1763. Las arcas francesas estaban en la precariedad cuando en marzo de 1759 fue nombrado y por eso supongo que eran necesarias las reformas que impulsó.

¿Por qué llamamos «silueta» a las siluetas? Por un ministro francés que quería recortar gastos

Silhouette recortó gastos, redujo pensiones y estableció nuevos impuestos, entre otras medidas. Algunas de ellas iban dirigidas contra los artículos de lujo y contra los nobles. Al final esa austeridad que promulgaba convirtió su propio nombre en un sinónimo de tacaño, de barato y de algo poco lujoso.

Por otra parte, en esa época en Francia se comenzaron a poner de moda, al menos en cierta medida, los perfiles de personas recortados en cartulina negra. Como la imagen que acompaña este texto, por si tienen dudas de a qué me refiero. Este tipo de retratos, si es que se pueden llamar así, eran mucho más baratos que las habituales obras al óleo de los artistas que todos tenemos en la cabeza.

La sociedad francesa, en tono burlón y con el afán de ridiculizar este tipo de representaciones de bajo precio, comenzó a llamarlos retratos a la Silhouette, aprovechando las connotaciones negativas que tenía ya el apellido del ministro. Al final la denominación solidificó en el lenguaje y silueta se convirtió en una palabra con definición propia.

La palabra silueta, por tanto, es un epónimo. Esto es, es una palabra derivada del nombre de una persona real. Al igual que donjuán o guillotina, por poner algún ejemplo. Por cierto, el epónimo donjuán es sinónimo de casanova, que también lo es.

La palabra acabó alcanzando a muchos otros idiomas, además del francés

Esta palabra, silueta, con su significado de perfil o contorno de una figura, no solo se incorporó al idioma francés, sino que también el apellido devino en sustantivo en el inglés, el alemán o el español, entre otros. En 1788 ya estaba en algunas obras literarias francesas. En español, en torno a 1817 se utilizaba por parte de los autores más afrancesados en el lenguaje.

Existe la leyenda de que el propio Étienne de Silhouette era aficionado a recortar en cartulina esos perfiles de personas, pero parece que no tiene mucha base histórica. En cualquier caso, no sería extraño ya que, como hemos dicho, ese tipo de retrato artístico estaba popularizándose en su época. Es más, también tiene su gracias que las siluetas en muchos casos se «recorten», y que deban su nombre a un político que se empeñó en «recortar» gastos. En fin, las maravillas del lenguaje.

Después de muchas críticas a su gestión, en noviembre y tras solo ocho meses, el ministro fue destituido. Esto no importó mucho para lo que nos ocupa, porque ya había saltado su apellido a la historia del lenguaje de manera irreversible. Y aquí sigue.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.