La primera webcam de la historia apuntaba a una cafetera

La primera webcam de la historia apuntaba a una cafetera

En 1991, en el Laboratorio de Computación de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, se puso en marcha la que es considerada la primera webcam de la historia. Lo que se podía ver era, nada más y nada menos, que una cafetera. Eso sí, no pasó de la red privada de Cambridge a internet hasta el 22 de noviembre de 1993. En cualquier caso, aunque parece un poco de broma, esa webcam forma parte de la historia de la computación.

Una webcam, que a menudo retransmiten en vivo por internet, no es más que una cámara fija que apunta a un determinado sitio del mundo y que emite su imagen en abierto las 24 horas del día. El número de ellas conectadas es inmenso, comenzando por los sistemas de seguimiento del tráfico de las carreteras y ciudades, y llegando a las cámaras personales donde alguien comparte su vida íntima en un plano fijo. ¿Recuerdan la JenniCam de Jennifer Ringley?

La cámara permitía ver el estado de la cafetera desde otras salas del edificio, y así no ir hasta allí si no había café

El Laboratorio de Computación de la Universidad de Cambridge tenía una sala conocida como la Trojan Room, y ahí estaba la única cafetera de todo el departamento. Según parece, el edificio era grande y a veces algunos de los investigadores se daban el paseo hasta la sala para encontrarse la cafetera vacía al llegar.

Quentin Stafford-Fraser y Paul Jardetzky eran dos de esos pobres muchachos que caminaban en busca de café por Cambridge. Se les ocurrió aprovechar sus conocimientos de informática para ahorrarse las caminatas inútiles hasta la Trojan Room. Lo que hicieron fue colocar una cámara apuntando a la cafetera, de tal forma que todos los trabajadores pudieran ver si estaba vacía.

No era gran cosa lo que se podía ver, tan solo una captura de 128×128 píxeles y en escala de grises, pero cumplía su función. Por otra parte, requirió más trabajo del que uno esperaría. Por supuesto, había un ordenador conectado emitiendo la imagen constantemente, primero en la red local de Cambridge y luego por internet. Había una lámpara iluminando la escena, porque si luz no hay imagen.

En los primeros tiempos, los navegadores disponibles no tenían capacidad para consumir vídeo en streaming, así que Stafford-Fraser creó el programa cliente que permitía conectarse a la cámara y ver las imágenes. Le puso el nombre de XCoffee. La parte del servidor, la que capturaba y enviaba las imágenes, fue tarea de Jardetzky. He dicho streaming y quizás eso les lleve a error, porque la frecuencia de actualización al comienzo era de tres imágenes al minuto, poco que ver con el vídeo en directo del que disfrutamos en la actualidad.

Esto es parte de la historia de internet, y alguna de las cafeteras que pasaron por la Trojan Room está hoy en un museo

Los navegadores web avanzaron y llegó un momento en que todos, dentro y fuera de la universidad, podían ver la cafetera. Eso fue en 1993. Ahí arrancó su popularidad. Por supuesto, la cafetera en sí fue cambiando con el tiempo. Una de ellas se vendió en una subasta por 3.350 libras esterlinas y hoy está en un museo. Es decir, todo esto parece un poco de broma y seguro que lo fue cuando se puso la idea sobre la mesa, pero finalmente es historia de Internet.

Además, sirvió para poner en práctica nuevas técnicas y protocolos de comunicación en red. Por lo tanto, fue menos broma de lo que parecía. Como dice Doc Brown en Regreso al futuro cuando Marty le pregunta por qué ha usado un DeLorean para crear la máquina del tiempo: “¿por qué no hacerlo con estilo?”. Algo similar veo yo aquí. Ya que tenían que probar cómo trabajar con redes y transmisión de imágenes, ¿por qué no hacerlo divertido?

El 22 de agosto de 2001 a las 9:54, cuando la webcam fue desconectada finalmente, muchos medios de comunicación publicaron la noticia. Entre ellos The Times, The Guardian o The Washington Post.

Siempre hay una primera vez. Como hubo un primer mail de la historia, un primer dominio registrado, un primer mensaje de SPAM o un primer producto vendido en eBay, que estaba roto, por cierto.

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