Juan I de Bohemia, el rey ciego que combatió en la batalla de Crécy

Juan I de Bohemia, el rey ciego que combatió en la batalla de Crécy

No sé si orientar esta entrada hacia lo cómico o hacia lo épico, porque la historia es tan sorprendente que puede dar para lo uno y para lo otro. Parece ser una escena de Los caballeros de la mesa cuadrada, casi tan absurda como la del conejo asesino. O, en cambio, la podemos ver como algo impresionante, de un valor enorme. Es la historia de la muerte de Juan I de Bohemia, el rey ciego que combatió en la batalla de Crécy. A pesar de su ceguera pidió que lo llevaran al corazón de la batalla.

Juan I de Bohemia, o de Luxemburgo, de donde era conde, nació en agosto de 1296. Su sobrenombre como rey es El Ciego, y es muy adecuado porque, efectivamente, era ciego. No lo fue de nacimiento pero los problemas en sus ojos poco a poco le fueron dejando sin vista y a los 40 años ya era merecedor del apodo. Los médicos de la época trataron de hacer algo para mejorar su problema, pero no tuvieron éxito.

Juan I de Bohemia, el rey ciego que combatió en la batalla de Crécy, murió en ella cuando pidió que lo llevaran a primera línea

No es un caso único, pero que muriera en combate, es algo insólito. Les hablaba hace poco de Enrico Dandolo, el único hombre enterrado en Santa Sofía en toda la historia, que también era ciego y también combatió, pero no llegó al extremo de Juan I de Bohemia.

La batalla de Crécy, que tuvo lugar en agosto de 1346 dentro de la Guerra de los Cien Años, enfrentó a franceses e ingleses, pero también había otros implicados. Como sabrán, fue una victoria inglesa de esas que se siguen recordando casi 7 siglos después. Del lado francés, entre la larga lista de hombres importantes, estaba Juan I de Bohemia.

La caballería francesa cayó derrotada en gran parte por los arqueros ingleses y sus arcos largos. Los venidos del otro lado del canal de la Mancha habían aprendido unos años antes lo letales y potentes que podían ser estos arcos. Hay un escrito de la época, el Itinerarium Cambriae, que dice:

En la guerra contra los galeses, uno de los caballeros con armadura fue herido por una flecha que le disparó un contrincante. Le atravesó el muslo por la parte de arriba, donde la pierna estaba protegida por la cota de malla y, luego, atravesó la falda de su túnica de piel; después penetró la parte de la silla de montar que se llama asiento y finalmente se clavó en el caballo tan hondo que lo mató.

Es una imagen sorprendente la de un rey ciego, en medio de una batalla medieval, usando un lazarillo para poder atacar al enemigo con la espada

Letales, como vemos, esos arcos eran capaces de tumbar a la caballería francesa a pesar de sus armaduras y sus cotas de malla. Esta fue una de las claves de la derrota francesa en Crécy.

Y en medio de aquella batalla de Crécy, cuando los franceses ya estaban con el agua al cuello, Juan I de Bohemia, a pesar de su ceguera, pidió avanzar. Se acompañaba de unos caballeros que le guiaban y que dirigían su caballo. Siguiendo sus instrucciones, lo internaron en primera línea, para que sus espadazos fueran contra el enemigo, y no al aire. Las bridas de su caballo iban atadas a las de su caballero lazarillo. Es una imagen sorprendente la de un rey ciego, en medio de una batalla medieval, usando un lazarillo para poder atacar al enemigo con la espada. Eso sí, no le fue bien al pobre Juan I de Bohemia.

Tras la batalla encontraron a los dos caballos, el del rey y el de su lazarillo, con las bridas aún anudadas. El rey estaba muerto, en pleno campo de batalla. Nadie pudo decir que no luchó con valentía a pesar de su ceguera. Incluso los cronistas hablan de que llegó a dar varios golpes de espada sobre los enemigos en el corazón de la batalla, a pesar de que para entonces ya estaba todo perdido.

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