El filósofo onanista

DiogenesPosiblemente el título de esta entrada sea uno de los mejores que han pasado por este blog. Personalmente, me encanta. Podrían pensar ustedes que semejantes palabras presagian una entrada sobre pensadores, que filosofan sobre sí mismos, sobre el hombre, el individuo, este frente al mundo… reflexión y pensamiento. Lamento comunicarles que se equivocan. El título es literal.

Ya les comentaba ayer que tenía otra curistoria preparada sobre el amigo Diógenes, y aquí estamos con ella. Les comentaba que era un tipo ligeramente desenfadado y que no era muy partidario de las normas sociales, que se saltaba sin pudor. Según cuenta Helge Hesse en su libro sobre frases históricas, estaba una vez nuestro filósofo tocándose y disfrutando del sexo en solitario, masturbándose, vaya, cuando un alguien que pasaba por allí le vio y le recriminó su acción. Diógenes, en un arrebato de genialidad y sentido común le espetó: “Ojalá pudiera uno saciar el hambre frotándose la barriga”.

Un ejemplo de practicidad. Si al hombre le apetecía desahogarse y podría cubrir aquella necesidad de manera tan sencilla… ¿por qué no iba a hacerlo? Si todo fuera igual de sencillo. ¡Qué sabios son algunos filósofos! Pues nada, amigos, disfruten del «amor propio» si así lo desean, que es más sencillo que buscarse algo decente que comer.

4 thoughts on “El filósofo onanista

  1. debo admitir que esta es una de las curistorias que mas me han gustado, no por el hecho de la satisfaccion (lo que no es una mala razon) si no por la suspicacia del Diogenes.

    Muchas gracias por compartir esto, soy uno de los silenciosos seguidores que se anima a leer en sus feeds este blog, y debo reconocer, me has animado a comenzar mi propio blog.

    saludos y muchisimo exito desde Chile!

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