Las cuentas del Gran Capitán


La frase o expresión «las cuentas del Gran Capitán» se usa habitualmente para indicar que las cuentas o explicaciones que se ofrecen son una tomadura de pelo y que el gasto en el que se ha incurrido es totalmente injustificable y disparatado.
Según parece y cuenta la leyenda, todo esto tiene su origen cuando el Rey Fernando «El Católico» solicitó a Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como «El Gran Capitán» un informe sobre sus gastos. Es decir, el Rey le pidió cuentas. «El Gran Capitán» había ganado varias batallas para su Rey y gracias a él el reino de Napolés fue conquistado. El militar, parece que un poco irritado por la petición del Rey, preocupado por el dinero cuando hablaban los resultados, le contestó con una lista de gastos que ha pasado a la historia:
«Cien millones de ducados en picos, palas y azadones para enterrar a los muertos del enemigo. Ciento cincuenta mil ducados en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por las almas de los soldados del rey caídos en combate. Cien mil ducados en guantes perfumados, para preservar a las tropas del hedor de los cadáveres del enemigo. Ciento sesenta mil ducados para reponer y arreglar las campanas destruidas de tanto repicar a victoria. Finalmente, por la paciencia al haber escuchado estas pequeñeces del rey, que pide cuentas a quien le ha regalado un reino, cien millones de ducados».
La verdad es que con esta nota pone todo en su sitio y deja bien claro que le molesta la desconfianza del Rey.

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