En el frente ruso, durante la Segunda Guerra Mundial, el frío era tan intenso, que los alemanes debían hacer hoyos debajo de sus carros de combate y encender fogatas en ellos. Así, después de hasta cuatro horas, los motores estaban lo suficientemente descongelados como para arrancar.
El 27 de agosto de 1859, en la localidad estadounidense de Titusville, en Pensilvania, hubo…
El papel de la caballería en la guerra no se diluyó como un azucarillo en…
La inteligencia artificial está suponiendo en nuestras vidas una revolución impresionante. Similar a la que,…
El mes pasado este blog cumplió 20 años, y una de las primeras entradas que…
Hay gente, y gatos, con suerte. O con mala suerte, según cómo se vea. Comprenderán…
Hubo una ciudad de Estados Unidos en la que no se podía bailar. Que el…