La mariposa negra, de Radu Paraschivescu

La mariposa negra, de Radu Paraschivescu

Caravaggio es uno de esos pocos artistas que forman parte de la cultura popular, cuyo estilo es reconocible y que tienen su capítulo propio en la historia de la pintura. Por otra parte, es uno de los casos en los que la vida del artista es en sí misma una novela. Y si unimos las dos cosas y añadimos reflexiones estimulantes sobre el arte, tenemos un libro más que interesante. Este es el caso de La mariposa negra, de Radu Paraschivescu (afiliado).

La mariposa negra es una novela y, por lo tanto, ficción, pero con cierto espíritu de biografía literaria y con ideas que van más allá de la mera trama y del propio Caravaggio. Remarco la característica de literaria porque no se limita el autor a narrar, sino que busca construcciones y expresiones creativas en el lenguaje. Un valor añadido.

En la estructura de la obra, Paraschivescu combina la narración habitual de una trama con capítulos que componen una larga carta del artista a su maestro de juventud, Simone Peterzano. En ella el pintor va repasando su vida, sus pensamientos, sus angustias, sus miedos… y es ahí principalmente donde surgen ideas sobre el arte que están solo apuntadas pero que dan peso al relato.

La mariposa negra, de Radu Paraschivescu, mezcla una narración biográfica sobre Caravaggio, con reflexiones sobre el arte

En realidad esas digresiones pueblan todo el texto. Por ejemplo, sobre el salto que hace los cuadros desde la educación a algo más cercano a lo que valoramos hoy. Es decir, cómo pasa de ser una imagen que se expone en los templos para que el pueblo comprenda mejor lo que la Iglesia cuenta, a ser un objeto de admiración por sí mismo.

O las connotaciones y controversias del uso de modelos que a menudo eran mujeres y muchachos de baja cuna, e incluso prostitutas, para que dieran cuerpo y cara a vírgenes o santos. Ese contraste está presente en toda la obra y es otra carga de profundidad para quien la quiera recoger. De hecho, parte de las personas reales que posaron para Caravaggio aparecen como personajes a lo largo de la historia.

Es el caso del joven siciliano Mario Minniti, a quien retrató el artista lombardo en varias de sus obras, o de Fillide Melandroni, que tiene un papel muy relevante en la trama y en los pensamientos de Caravaggio. Aparecen asimismo otros artistas que se cruzan en los días y afanes de el artista por Roma. Por ejemplo, el pintor Orazio Gentileschi, o su hija Artemisia, una artista con nombre propio y con un estilo muy caravaggiano.

Caravaggio huyó de Roma tras asesinar a un hombre, tras una disputa jugando a algo parecido al tenis

Michelangelo Merisi da Caravaggio, al que llaman Miche Merisi en el relato, tuvo una vida agitada. Además de ser un genio, debía tener un carácter duro y tuvo multitud de problemas con la justicia y con los poderosos hombres de su tiempo. Si bien sus mecenas lo ayudaron durante mucho tiempo, cuando asesinó a Ranuccio Tomassoni (en mayo de 1606, por una disputa jugando a algo parecido al tenis) la situación se hizo irremediable y tuvo que huir de Roma para que la justicia no lo apresara. Esos años y hechos son los centrales en el texto. También se narra su escapada tras la condena, su paso por Nápoles y Malta.

Al final todos estos elementos componen una novela histórica que no es una novela al uso, y que por ello es más sugerente y atractiva.

El autor, Radu Paraschivescu, es, además de novelista, traductor, periodista y editor, con una extensa obra y con una colección interesante de proyectos. Ha sido condecorado en su país, Rumanía, con la Orden del Mérito Cultural y este libro es su primera obra disponible en castellano. Ha sido traducida por Rafael Pisot y está publicada en Omen.

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