Los gabinetes oscuros y la criptografía

Los gabinetes oscuros y la criptografía

Durante décadas y casi siglos, el correo diplomático, y mucho del correo importante que se movía por Europa, fue víctima de los gabinetes oscuros. Los gabinetes oscuros eran centros donde se capturaba el correo ajeno, se abría, se copiaba, se descifraba, se volvía a dejar todo como si no hubiera pasado nada, y entonces el correo seguía su camino. En ocasiones, también se censuraba. Los gabinetes oscuros y la criptografía eran algo muy presente en las comunicaciones entre las capitales europeas y sus representantes en el extranjero.

Aunque cada país lo llamaba de su forma, era una organización popular en la Europa del XVIII. Los franceses lo llamaban cabinet noir y los austriacos Geheime Kabinettskanzlei, que vendría a ser gabinete secreto. Los ingleses tenían su Black Chamber, que no debe confundirse con el norteamericano del siglo XX.

Luis XV compró un paquete de cartas para espiar a Prusia y se encontró con su propio correo

La importancia que Francia otorgaba a la criptografía en el siglo XVIII también afectaba a la seriedad y rigor con la que se tomaban la codificación de sus propias comunicaciones. Todos los diplomáticos y aquellos que hacían uso de los nomenclator reales, tenían instrucciones estrictas sobre cómo trabajar y qué precauciones tomar.

Pero, como dijo Mark Twain, el famoso escritor estadounidense del siglo XIX y primeros del XX: no es lo que no sabes lo que te mete en problemas, es lo que sabes con certeza que, simplemente, no es como tu crees, lo que te mete en problemas. De forma paralela a esa idea de Twain, el gran problema no está en saber que tus comunicaciones no son seguras, sino en creer que sí lo son cuando esto no es cierto.

Luis XV, en 1774, aprendió esta lección con una desagradable sorpresa. Le entregaron un paquete de cartas que había sido comprado en Viena por mil ducados. El objetivo era conseguir la correspondencia del rey de Prusia. Pero además de la correspondencia entre el rey de Prusia y los agentes de este en varios lugares, por supuesto, también en Francia, el paquete contenía cartas francesas. Cartas que el propio Luis XV creía seguras porque todo el cuidado y rigor se empleaba en su cifrado, usando los métodos que sus asesores tenían como seguros.

Los gabinetes oscuros abrían la correspondencia, la copiaban y descifraban, y luego seguía su camino

Esas cartas del rey francés habían sido descifradas y el texto el claro estaba ahora ante los ojos de Luis XV, y por lo tanto también había estado ante los ojos del rey de Prusia. Esto significaba una cosa: el Gabinete Oscuro, el Cabinet Noir, no era un servicio que tuvieran sólo los reyes franceses. De hecho, España tenía el suyo propio y los ingleses también habían puesto en marcha su Black Chamber. Concretamente el gabinete oscuro vienés funcionaba con una eficiencia impresionante.

El rey de Francia decidió que quizás la ruta vienesa de información era más valiosa que la suya propia. Así, aquel paquete de cartas que habían obtenido los hombres de la embajada francesa en Viena, fue sólo el primero de muchos. Dos veces a la semana, los franceses se encontraban con un discreto proveedor de información que, a cambio de dinero, iba entregando a los franceses documentos provenientes del gabinete oscuro de Viena, es decir, del servicio de captura y desciframiento de información del lugar.

Toda la correspondencia que pasaba por Viena era abierta, copiada, descifrada y entregada a su rey. Por supuesto, la carta original volvía a ser cerrada como si nada hubiera pasado y seguía su camino. Este era el trabajo de los gabinetes oscuros, que durante el siglo XVIII fueron un elemento común en el espionaje europeo.

La historia de los gabinetes oscuros, la evolución de la criptografía y la presencia de esta en la historia, están en mi libro Historia de la Criptografía.

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