Alfonso XIII fue rey desde antes de nacer y se exilió conduciendo su propio coche

Alfonso XIII, rey de España desde que nació y hasta que se proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931, fue el abuelo del rey Juan Carlos I y bisabuelo del actual rey de España, Felipe VI. He dicho que llegó al trono cuando nació y casi podríamos decir que llegó al trono antes de nacer. Si el inicio fue extraño y triste, el final de su reinado no fue tampoco placentero.

Alfonso XII, su padre, murió el 25 de noviembre de 1885 por culpa de la tuberculosis, cuando tan sólo tenía 27 años de edad, exactamente 3 días antes de cumplir los 28. En tan poco tiempo llegó a enviudar de su primera mujer, María de las Mercedes de Orleans, y volverse a casar con María Cristina de Habsburgo-Lorena. Con esta segunda esposa tuvo dos hijas y un hijo, Alfonso XIII.

Cuando falleció Alfonso XII, su viuda estaba embarazada de Alfonso XIII. La extraña situación detuvo cualquier movimiento sucesorio y se esperó al nacimiento de la criatura, que finalmente fue un niño, Alfonso XIII. Aquel mismo día, el 17 de mayo de 1886, fue nombrado rey de España. Lógicamente, su madre fue regente durante un tiempo, concretamente hasta 1902, cuando el rey tenía 16 años. Como decía, si exageramos un poco, podríamos decir que fue rey desde antes de nacer, ya que cuando murió su padre y aún faltaban casi 7 meses para que él naciera, ya era el único rey potencial de España.

Su vida no fue un camino de rosas y su reinado tuvo punto y final el 14 de abril de 1931, cuando se proclamó en España la Segunda República, tras unas elecciones municipales donde los republicanos vencieron en las principales plazas. En su renuncia, el rey escribió un manifiesto que tenía frases como estas:

Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo.

[…]Un Rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; […]

[…]quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil.

Destaco estas citas porque la primera muestra el motivo de su renuncia; porque la segunda recuerda a otra petición de perdón de no hace mucho, la famosa cita de Juan Carlos I desde el hospital; y la tercera porque prefiere apartarse a provocar el enfrentamiento entre españoles. Un lustro más tarde comenzaría la Guerra Civil Española.

Con esta decisión tomada, Alfonso XIII tomó el camino del exilio, y lo comenzó conduciendo su propio coche, que no era un coche cualquiera. El rey se dirigió de Madrid a Cartagena, donde embarcó en el buque Príncipe Alfonso camino de Marsella. Hasta el nombre del barco parece una broma del destino.

En las últimas horas del 14 de abril, el rey se puso al volante de su Dusenberg J, un deportivo descapotable que era un prodigio de la automoción con más de 200 caballos y condujo hacia el exilio. Según parece, condujo a bastante velocidad, de noche. Paró cuatro veces entre Madrid y Cartagena, lo que no parece mucho para un tiempo en el que las carreteras, y los caminos, no eran los actuales.

Curistoria

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  • Un poco acelerado siempre el psicalíptico Borbón pionero del cine porno en su Reino...
    Su nieto también era aficionado a la velocidad

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