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La sabiduría de una dama japonesa del siglo X

(Sei Shōnagon, dibujo de Kikuchi Yōsai)

Sei Shonagon fue una escritora japonesa del siglo X, una dama de la corte. Conocerla me ha recordado la historia de Genji, quizás la primera novela de la historia, de la que les hablé hace unos meses. Shonagon escribió El libro de la almohada, que es una colección de apuntes sobre todo tipo de cosas: insectos, plantas, anécdotas, la vida cortesana, juegos… Una interesante obra para acercarse al Japón de aquel tiempo de primera mano. Dentro del libro hay un buen número de listas de todo tipo, que recogen cosas raras, cosas agradables, cosas que enfurecen… Con ese título antes de la lista, cosas que, Shonagon enumera lo que según su criterio encaja en la categoría.

Dentro de esas reflexiones y apuntes, interesantes muchas de ellas, hay algunas que llaman especialmente la atención. Demuestran inteligencia, humor, poesía y constatan que hay cuestiones que no cambian por más siglos que pasen. Aquí les dejo una pequeña selección, indicando entre corchetes la lista en la que Sei Shonagon clasificó cada idea.

[Cosas raras] Un yerno que es alabado por su suegro. Del mismo modo, una mujer que es amada por su suegra.
[Cosas raras] Un criado que no hable mal de su señor.
[Cosas raras] Una persona que no tenga una sola peculiaridad.
[Cosas que deberían ser finas] Hilo para coser algo en un apuro.
[Cosas que deberían ser finas] El pelo de las mujeres de clase baja.
[Cosas que deberían ser finas] La voz de una hija.
[Cosas ahora inútiles que recuerdan un pasado glorioso] Un pintor con mala vista.
[Cosas ahora inútiles que recuerdan un pasado glorioso] Una casa construida con buen gusto cuyos árboles de jardín han sido arrasados por el fuego.
[Cosas ahora inútiles que recuerdan un pasado glorioso] Un estanque que sigue ahí pero ya nadie cuida y tiene una gruesa capa de algas.
[Cosas que avergüenzan] Hablar sobre alguien sin saber que podría escucharnos.
[Cosas que avergüenzan] Padres que, convencidos de que su feo hijo es adorable, lo acarician y repiten las cosas que él dice, imitando su voz.
[Cosas que avergüenzan] Un hombre que recita sus poemas (no especialmente buenos) y habla a uno sobre los elogios que ha recibido.
[Cosas que se mueven] El campo en otoño.

Y esto es sólo una pequeña muestra del libro de Shonagon.

Curistoria

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