| (Alexander John Forsyth) |
Hace unos días publicaba mi artículo mensual en Qué Aprendemos Hoy, y como todos los meses lo menciono aquí para que lo conozcan. A comienzos del siglo XIX, un reverendo irlandés llamado Alexander John Forsyth, echaba la culpa de su falta de puntería en la caza de patos al sistema de ignición de las armas. Aseguraba, y no digo que no fuera cierto, que pasaba mucho tiempo desde el momento del disparo hasta que el proyectil salía por la boca del cañón. Además del tiempo, el ruido y el fogonazo hacían que los patos y urogallos a los que disparaba consiguieran escapar.
Para solucionar el problema diseñó una cápsula independiente para la pólvora, que se hacía el disparo más rápido y sin tanto fogonazo. Su prototipo, de 1805, revolucionó para siempre las armas de fuego y puso la primera piedra para conseguir el proyectil autónomo, donde la carga y la propia bala son un único elemento.
Si quieren conocer más detalles, les aconsejo leer el artículo en Qué Aprendemos Hoy.
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