El 5 de Junio de 1625, después de un duro asedio, Breda se rindió. Nueve meses después de comenzar el asedio la ciudad no podía resistir más y no había esperanza de ayuda exterior. El 31 de Mayo comenzaron las negociaciones entre Justino de Nassau (asediado) y el Conde de Bergh, pariente del primero. Ambrosio de Spínola, al mando de ejército español asediador, también veía a sus tropas agotadas y así las condiciones de rendición fueron favorables para ambos.
Y como decía, el 5 de Junio de 1625 las tropas de Breda salieron de la ciudad con las armas al hombro y las banderas desplegadas. Con gran boato, Justino de Nassau salió por la puerta de Bois-le-Due, junto con 300 hombres, en dirección a donde se encontraba Spínola. Este les esperaba con sus mejores galas y rodeado de su séquito. Al llegar Justino de Nassau a su altura, le saludó cortésmente y se arrodilló para entregarle las llaves de la ciudad al vencedor, pero Spínola le impidió poner la rodilla en tierra agarrándole por el brazo. Al parecer, este hecho encaja con el carácter y la forma de actuar de Ambrosio de Spínola.
Y es justamente esto lo que representó Velázquez en su famoso cuadro titulado «La rendición de Breda» o «Las Lanzas».
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