Una bicoca


En abril 1522, en Bicoca, al oeste de Milán, se enfrentaron los soldados españoles con sus enemigos franceses, suizos y venecianos. Entre el ejército francés, había 15.000 piqueros mercenarios suizos, llamados también esguízaros, y por parte de los españoles, el general Próspero Colona contaba con 4.000 arcabuceros.
Los arcabuceros se colocaron al lado de una carretera, apoyados por la artillería, detrás de un terraplén protegido por una empalizada. Los piqueros suizos avanzaron contra los soldados imperiales atravesando la carretera, pero durante la subida del repecho que los separaba de los arcabuceros, estos dispararon sin cesar abatiendo a placer a los enemigos.
Los suizos se retiraron después de 3.000 bajas, mientras que los españoles no tuvieron ninguna. Esta batalla comenzó a mostrar la eficiencia del arcabuz frente a las armas dominantes hasta entonces.
Precisamente a raíz del éxito español en esta batalla, se creó la expresión «ser una bicoca» para expresar que algo es extremadamente fácil o barato.

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