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El día que pintaron el Guernica con espray rojo

El Guernica con la pintada

No entiendo muy bien, como espero les ocurra a todos ustedes, por qué alguien ataca o atenta contra una obra de arte reconocida y expuesta. Existen varios ejemplos importantes a lo largo de la historia y hoy nos vamos a ocupar de uno de ellos, concretamente de la ocasión en la que un tipo atentó contra el Guernica de Pablo Picasso en Nueva York.

El Guernica es una obra que ha viajado mucho y hasta ha estado expuesta en un concesionario de coches. Lógicamente todo este ajetreo le ha afectado, ya que para cada viaje era enrollado y desenrollado. En 1974 la obra estaba expuesta en el tercer piso del museo MoMA, el museo de arte moderno de Nueva York y debido a las protestas contra la Guerra de Vietnam en la que estaba luchando Estados Unidos desde hacía casi dos décadas, fue ocupada la sala en la que se exponía. Fue tomada por personas contrarias a la guerra y algunas de ellas, o quizás sólo uno de ellos, poco respetuosas con el arte. Habitualmente eran pacíficos y tranquilos pero aún así ocurrió lo indeseable.

El 28 de febrero de 1974 un hombre llamado Tony Shafrazi protestó contra la situación del momento escribiendo con espray rojo sobre el cuadro “LIES ALL LIES”. Afortunadamente el cuadro pudo ser limpiado sin problemas y fácilmente. Sin duda un atentado deplorable, pero además se da la paradoja de que Shafrazi se ha ganado la vida después en el mundo del arte y es un importante marchante. Y no hay que olvidar que el cuadro, el Guernica, es una obra cuyo sentimiento es notablemente antibélico, lo que hace aún más extraño que alguien la ataque para protestar precisamente contra la guerra.

Imagen: Kenny Wilson’s blog

Curistoria

Ver comentarios

  • Este blog parece muy interesante. Te invitamos a que visites el nuestro, y si te gusta nos sigas. Somos un blog nuevito, asique tenemos pocas entradas todavia. Saludos desde Mar del Plata =)

  • Hola Sr. Prieto, felicidades por el blog.
    La explicación mas comúnmente aceptada para dañar una obra de arte, igual que para dejar la firma o un mensaje o símbolo en la fachada de una casa o cualquier otro lugar publico, preferentemente visible, es la voluntad, a menudo inconsciente, de transcendencia. Por ello estos actos suelen coincidir, en la adolescencia o juventud,con el descubrimiento de la propia muerte.

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