Labrándose una imagen pública

Los hombres que se juntaron, con el rango de general, en la Segunda Guerra Mundial, combatieron contra el enemigo, pero también compitieron entre ellos para mostrar cuál era el mejor y sumar medallas en el mundo de la publicidad y el ego. En la campaña de Sicilia Patton y Montgomery tuvieron su pulso, pero no eran los únicos. Mark Clark y Omar Bradley, otros famosos generales, no se quedaron atrás.

Clark fue un caso extremo que llegó hasta a normalizar cómo se tenía que hablar de él. Según cuenta algún historiador, estaba obsesionado por las relaciones públicas y tenía varias decenas de hombres trabajando para él, para garantizar que sus acciones y las de sus tropas recibirá la máxima difusión y publicidad. Proclamó entre aquellos que hablaban de él la regla tres en uno: todo comunicado de prensa debía mencionar su nombre al menos tres veces en la primera página y al menos una en todas las demás.

El general también sabía cuál era su lado bueno, desde el punto de vista de la fotogenia, y por ello exigía siempre que la fotos mostraran su flanco izquierdo. La imagen que acompaña esta entrada muestra ese lado, por supuesto. Desde luego, no se puede decir que este hombre no puso empeño en labrarse una imagen pública a pesar de estar metido en mitad de una guerra.

Fuente: La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts

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