Grothendieck, el matemático que solucionó 14 problemas en unos meses

Grothendieck, el matemático que solucionó 14 problemas en unos meses

Una de las cosas más interesantes del mundo del arte y la literatura es el uso de seudónimos para firmar las obras. Los heterónimos de escritores son un clásico y los motivos para usarlos son muchos. Por ejemplo, para ocultar un trabajo al alimón, como ocurre en el caso actual de Carmen Mola. Esto mismo ocurrió con el grupo de matemáticos que publicó bajo el nombre de Nicolas Bourbaki. En ese grupo acabó Grothendieck, el matemático que solucionó 14 problemas en unos meses.

Grothendieck, el matemático que solucionó 14 problemas en unos meses, cuando cada uno de ellos podía ser una tesis doctoral completa

Alexander Grothendieck nació en 1928 en Berlín, en una familia judía, así que ya imaginarán que sus primeros años no fueron fáciles. Su padre, anarquista, judío y ruso, murió en Auschwitz. La biografía de Alexander Grothendieck es para dedicarle un tiempo largo y no es nuestro objetivo hoy, porque el tipo fue un excéntrico y un genio a la vez. Así que iremos directamente al año 1948, cuando le dieron una beca para estudiar en París. Allí conoció a Henri Cartan, uno de los fundadores del grupo Bourbaki, y este le recomendó ir a la universidad de Nancy, en el norte, donde estaba Laurent Schwartz. Este había recibido poco antes la medalla Fields y ambos, Schwartz y Grothendieck, tenían interés en las mismas cuestiones.

Cuando Schwartz conoció a Grothendieck, le entregó un listado de 14 problemas sin resolver. Enfrentarse a cualquiera de esos problemas suponía trabajo para varios años y cada uno podía ser la base de una tesis doctoral. De hecho, la recomendación que le hicieron fue que seleccionara alguno que fuera de su interés y que se dedicara a él de pleno. Con un solo de los problemas tendría Grothendieck para una investigación profunda y para realizar publicaciones y avanzar durante un tiempo largo.

Tan sólo unos tres meses después, Grothendieck se presentó ante Schwartz para hablar de los problemas. El profesor esperaba que le contara qué problema había solucionado, cómo había planteado la investigación y qué avances podía haber hecho. Pero Grothendieck lo sacó de su error al momento. Había resuelto todos los problemas, los 14. Asombrado, Schwartz dijo que quizás debería él dejar de ser el profesor y el otro el alumno, y que debían cambiar los papeles.

En cambio, una vez le pidieron que eligiera un número primo y seleccionó el 57, que o es primo

A partir de entonces, de resolver los 14 problemas, Grothendieck fue un nombre propio en el mundo de las matemáticas. Tanto es así que acabó siendo colaborador del grupo Bourbaki y obteniendo la medalla Fields en 1966. Aunque no fue a recogerla porque la entrega era en Moscú. Hay otros varios reconocimientos que se negó a aceptar. Así era él, ya les digo que su vida personal es una feria.

Por cierto, para que veamos que hasta el mejor escribano echa un borrón, parece que en una ocasión le pidieron elegir un número primo. Ya saben, un número que sea divisible tan sólo por 1 y por sí mismo. Grothendieck respondió que el 57, que no es primo, porque es múltiplo de 3 y de 19 (3×19 = 57). Desde aquel día el 57 es el número primo de Grothendieck.

Fuente de la imagen: Research Gate

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