Torturando al anestesiado, por la ciencia

August Bier
(August Bier)

En 1898 un médico alemán llamado August Bier, pionero en algunos métodos de anestesia, se dispuso a probar uno de esos nuevos métodos anestésicos de la forma más sorprendente y menos delicada posible. Su ayudante, también doctor, se prestó como cobaya de pruebas, con todas las consecuencias.

El doctor Bier comenzó por inyectar cocaína a su compañero directamente en el líquido espinal, que al fin y al cabo era lo que querían investigar. Siete minutos después se inició la sesión de pruebas, o casi de tortura. Comenzó pinchando al anestesiado con una aguja en el muslo, y como el resultado sensorial fue únicamente una ligera presión, le clavo un escalpelo en el mismo sitio. No sintió dolor. Posteriormente le apagó un cigarro, y sin queja alguna, le golpeó las espinas con un martillo, le clavó un escalpelo hasta llegar al hueso, le tiró del vello púbico y le oprimió los testículos. Todo ello sin que Hildebrandt, la cobaya humana, sintiera nada y por lo tanto emitiera quejido alguno. Para comprobar que era un efecto local, le tiró también del vello del pecho, y ahí el amigo Hildebrandt sí sufrió dolor.

Pasado el efecto de la anestesia, aproximadamente a los cuarenta y cinco minutos, ambos se fueron a celebrar el éxito con unas cuantas copas de vino. Supongo que Bier las bebía para celebrarlo y Hildebrandt para no pensar en lo que había pasado, ya que le habían cortado, torturado los testículos y martilleado las espinillas. Era mejor no pararse a pensarlo.

¿Quién tiene más mérito de los dos? La verdad es que nadie dijo que hacer avanzar la ciencia fuera algo sencillo, pero creo que a Hildebrandt no le podemos negar el compromiso con su trabajo.

Fuente: Historia de la ciencia sin los trozos aburridos, de Ian Crofton

3 thoughts on “Torturando al anestesiado, por la ciencia

  1. Quisiera saber si existe alguna manera de compartir "curistorias" en Facebook, dándole tan solo a una opción ("compartir", "me gusta"…). Gracias de antemano.

    Coincido con Uladh; duele solo leerlo.

  2. Uladh, no sólo eso, sino que además al día siguiente tendría resaca 🙂

    Javier, hay unos botones a la izquierda de la pantalla que permiten hacerlo. De todas formas, colocaré otros más accesibles junto a cada post, visto que hay problemas. Mil gracias por el comentario y por el interés.

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