Mejor honra sin barcos que barcos sin honra

En el año 1866 España podía hablar de su fuerza naval en el Pacífico. Y según muchos historiadores, fue entonces cuando se pronunció la famosa frase que da título a esta entrada. En concreto, el 2 de mayo de 1866 el brigadier don Casto Méndez Núñez le respondió con esas palabras al comodoro Rogers, jefe de la escuadra de EEUU, cuando este le sugirió al español que los barcos norteamericanos podrían acabar con los españoles.

Pero no es este origen del dicho el que se toma por bueno habitualmente sino una carta de nuestro Méndez Núñez. Un poco antes de aquel mayo, en enero de 1866, Bermúdez de Castro, ministro de Estado español, le había escrito a Méndez Núñez una carta diciendo “más vale sucumbir en mares enemigos que volver a España sin honra ni vergüenza”.

En marzo, Méndez Núñez le contestaba: “Si desgraciadamente no consiguiese una paz honrosa para España, cumpliré con las órdenes de V.E., destruyendo la ciudad de Valparaíso, aunque sea necesario para ello combatir antes con las escuadras inglesa y americana, aquí reunidas, y la de Su Majestad, su Gobierno y el País desean; esto es: Primero honra sin Marina que Marina sin honra”.

Como vemos, la frase exacta era otra, pero el mensaje final era el mismo. Actualmente se utiliza mucho esta frase y parece claro su origen y significado, con lo que exponía Méndez Núñez en su carta.

Fuente: El porqué de los dichos de José María Iribarren

9 thoughts on “Mejor honra sin barcos que barcos sin honra

  1. Al final es lo mismo de siempre, el orgullo por encima de todo. Es algo inherente al español y por ello creo que respetable. Cuán hubiera cambiado la situación en el asalto naval a Cartagena de Indias, cuando nosotros perdimos seis buques y el perro inglés perdío la dignidad de todo un Imperio. Amén.

  2. Yo tuve la suerte, Vitike, de hacer este pasado mes de agosto un recorrido a pie, con una estupenda guía del ayuntamiento, del bellísimo casco histórico de Pontevedra, con parada y explicación delante mismo de la que fue la casa del Almirante, en la hoy homónima plaza y antes conocida como "Praza das galiñas", Plaza de las gallinas, por haber sido mercado, y donde habría de morir en 1869. Se trata de un hermoso caserón que en el s. XIX se convertiría en el centro de reunión de animadas tertulias de famosos escritores, entre los que destacó Valle-Inclán
    Mil saludos.

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