Leía hace poco en el libro de Juan Carlos Losada titulado “San Quintín”, del que han salido algunas curistorias últimamente, como habrán visto, algo que viene perfecto para este propósito perruno de hoy. En 1572, los gloriosos tercios españoles de aquel tiempo llevaron a cabo una de sus famosas encamisadas durante los combates por la ciudad de Mons. En aquel lance estuvo a punto de morir Guillermo de Orange. Era la noche que unía el día 11 de septiembre con el 12. Las tropas españolas, al mando de Julián Romero asaltaron el campamento enemigo. El príncipe de Orange estaba dormido y no se había percatado en un primer momento del riesgo que corría y de lo que estaba pasando a su alrededor.
Fue su perra, de color blanco, de raza spaniel (es decir, “española”, curiosamente) y llamada Kuntze, la que le despertó con sus ladridos. Dormía a su lado y gracias a ella pudo reaccionar y salvar su vida. Desde aquel día siempre durmió con un perro a sus pies. Kuntze le había salvado la vida y no sabía cuándo podría presentarse otra ocasión similar. Esta es también la causa de que Guillermo de Orange fuera retratado en no pocas ocasiones con un perro a su lado.
Más información:San Quintín de Juan Carlos Losada, wikipedia, Los tercios
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Anda!! Pues pensé que aparecía con los perros por simple aficción ¡¡que cosas!!
Gracias por el comentario Jelens. Al final casi nada es casual :)
Saludos.