Los karakuri – El servidor de té

Si actualmente hay un país del que provienen los grandes avances en robótica y que todos tenemos en mente como el líder mundial en este ámbito, es Japón. Esta afición tiene detrás una tradición y su capacidad para la creación de robots viene de lejos. Entre 1615 y 1865 se crearon en Japón gran variedad de Karakuri.

Los Karakuri eran autómatas que llegaron a niveles de complejidad considerables y que hicieron las delicias de muchas personas. De hecho esta palabra se podría traducir como “aparatos mecánicos diseñados para producir sorpresa en una persona”. Había muchas variedades y diseños, que iban desde los robots pensados para ser usados en el teatro hasta “robots” para jugar.

Uno de los modelos de estos autómatas o ingenios mecánicos que más me llama la atención es “el servidor de té”. El propietario del este karakuri solía colocar la taza en una pequeña bandeja que sostenía el “robot” y este se movía en línea recta hacia el invitado. Cuando se levantaba la taza de la bandeja nuestro amigo dejaba de avanzar. ¿Sorprendente? Pues aún queda lo mejor.

Después de tomar el té, cuando el invitado volvía a colocar la taza sobre la bandeja del karakuri, este giraba 180º sobre «sus propios pies» y volvía hasta el lugar de origen. Sin duda este “servidor de té” hacía honor al nombre japonés y “sorprendía a las personas”.

6 thoughts on “Los karakuri – El servidor de té

  1. Me ha encantado esta entrada, de las que más, yo también mataría por uno…

    En el entorno de la Biblioteca de Alejandría hubo un personaje fascinante, ingeniero y filósofo, que a partir de los tratados de Arquímedes llegó a fabricar varias máquinas autómatas como la Aeolípile, que se movían a sí mismas usando el principio de la máquina de vapor estando próximo a inventar la tecnología que derivaría en los motores de explosión, dieciocho siglos antes que Watt.

    En el 62, Herón describe múltiples aparatos en su libro Autómata, entre ellos “aves que vuelan, gorjean y beben”, ingenios que funcionaban a partir de la fuerza generada por aspas de molino o circuitos de agua en ebullición, siendo considerado el primer libro de robótica de la historia. Todos ellos fueron diseñados como juguetes entreteniendo con movimientos repetitivos y sonidos, sin mayor interés por encontrarles aplicación.

    Además pasado el tiempo se fueron creando artefactos con utilidad capaces de realizar tareas para facilitar las labores cotidianas como dispensadores de agua para beber o lavarse, dar la hora, o tocar música siendo los precursores de los robots actuales.

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