La historia del estropajo

Estropajo SOS, anuncio de 1938
(Estropajo SOS, anuncio de 1938)
Quizás algunos de ustedes recordarán la curistoria en la que les contaba el nacimiento de Avon, el que llama a su puerta, que en realidad vendía libros y usaba, en un principio, el perfume como regalo para abrir puertas, literalmente. Pues la historia del estropajo es muy similar.

Edwin W. Cox era un estadounidense que se dedicaba a vender baterías de cocina de casa en casa. En ocasiones no siempre era bien recibido y le costaba robar un poco de tiempo e interés a las señoras para ofrecerles sus productos. Para granjearse el camino directo a la cocina, donde podría hablar de sus baterías de cocina e incluso hacer alguna demostración, empezó a regalar un objeto: el estropajo.

Sabiendo que las damas se quejaban de que la comida se pegaba a sus cacerolas, comenzó a elaborar el estropajo usando virutas de acero saturado de jabón. Usaba el estropajo como reclamo que ofrecía gratis y además solucionaba un problema que tenían las amas de casa, limpiar las cacerolas, que, no lo olvidemos, era lo que realmente quería vender el señor Cox.

No tardó en ser un éxito el regalo y las damas pedían estropajos y no cacerolas, por lo que finalmente acabó abandonando el negocio de las baterías de cocina y patentó su invento. Le pidió opinión a su esposa sobre qué nombre ponerle a aquella bola de virutas de acero y esta le dijo que lo llamara SOS, como la famosa señal de socorro. En realidad era el acrónimo de Save Our Saucepans, es decif, salvamos nuestra cacerolas. Era el año 1917 y había nacido el estropajo, un éxito de ventas desde entonces.

Por cierto, con ese nombre y desde aquel 1917, existe la marca de estropajos SOS.

Fuente y foto: SOS
La historia del estropajo La historia del estropajo Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:29:00 Rating: 5

2 comentarios:

  1. Uno más de tantos inventos que usamos a diario y ni siquiera nos preguntamos de donde han salido hasta que.... ¡zas! Llegas y nos cuentas una de tus curistorias. Y curiosa es, desde luego. No se me había ocurrido que el estropajo fuera una invención tan reciente.

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  2. Gracias Mat por comentar. La verdad es que a veces las ideas vienen de donde menos se espera.

    Un saludo.

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