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domingo, 30 de junio de 2013

España y Portugal vistos por un británico en 1813

Asedio de Ciudad Rodrigo en la Guerra de Independencia
Asedio de Ciudad Rodrigo en la Guerra de Independencia
Yo nací y crecí cerca de la frontera entre España y Portugal, en la provincia de Salamanca, y por lo tanto no me resultan del todo ajeno los pequeños pueblos cercanos a la frontera e incluso su gente, tanto de un lado como del otro. Quizás por esto me ha llamado la atención la opinión de un británico sobre España y Portugal, y sus diferencias, escritas en una carta fechada en Salamanca en mayo de 1813.

Samuel D. Broughton, el autor de la carta, sirvió como ayudante médico en el ejército británico durante la Guerra de Independencia Española, y también estuvo en otras campañas y batallas, como Waterloo. De todos modos, las cartas recogidas en la obra que estoy leyendo van sólo hasta 1814.

Entre otras cuestiones, Broughton escribió en una carta suya fechada en Salamanca en mayo de 1813:
Cuando llegué a la frontera [dejando Portugal], deseé no tener que volver nunca sobre mis pasos. Esta opinión la he oído de manera general a todo aquel que entra en España proviniendo de Portugal. La diferencia en términos generales entre ambos países, así como la apariencia y maneras de los nativos, incluso cerca de sus fronteras, es mucho más sorprendente de lo que uno puede imaginar.
Las carreteras, las casas, y en general todas las cuestiones de cada país difieren enormemente, con una clara ventaja a favor de España. Los habitantes de esta última son mucho más limpios, van mejor vestidos, más pulcros, son más trabajadores y muestran mayores dotes de civilización en sus asuntos domésticos.
Uno de los puntos dignos de mención, nada más llegar a la primera localidad pasada la frontera, es la diferencia entre el pan portugués y el español. El de los primeros es abominable y el de los segundos es mucho mejor.
Continúa el británico hablando bien de los españoles a costa de los portugueses, comentando que las construcciones son mejores y más bonitas, sin bichos y con más jardines. Dice que a pesar de ser pobres, aquellos hombres de campo de España afrontan la vida con más energía y sin el pesimismo portugués. Broughton también habla de las carreteras, que son mejores y más anchas y menciona Ciudad Rodrigo como la primera localidad importante a la que llegaron, para que acaben de situar por dónde andaba.

Por último acaba diciendo que los portugueses son mucho más amables con los británicos que los españoles, por lo que él prefiere a los lusos que a los hombres de aquel país en el que acaba de entrar para luchar contra las tropas napoleónicas. Esto último casi da más valor a los halagos anteriores, desde mi punto de vista.

Fuente: Letters from Portugal, Spain and France (1812-1814), de Samuel D. Broughton

sábado, 29 de junio de 2013

Anécdotas de la Segunda Guerra Mundial

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial
Curistorias de la Segunda Guerra Mundial
El nuevo libro de Curistoria, el tercero, dedicado íntegramente a la Segunda Guerra Mundial, ya está disponible en Amazon.es, Amazon.com y en iBooks, la tienda de Apple. Es decir, lo pueden tener desde este mismo momento, incluso si están en la piscina o de viaje, para poder comenzar a leerlo en su kindle, su iPad o su iPhone. O en cualquier ordenador a través del software gratuito de Kindle. También está en la web de Punto de Vista, la editorial del libro, y en breve irá apareciendo en el resto de plataformas.

El precio está por debajo de los 4€ y encontrarán en el texto hechos curiosos y fascinantes que complementan la historia más conocida y divulgada de grandes batallas y líderes. Aspectos desconocidos que les permitirán captar detalles y guiños que se encontrarán en películas y otros libros y que quizás ahora pasen por alto. Por ejemplo, conocerán los hombres y hechos reales que inspiraron las películas La Gran Evasión, Salvar al soldado Ryan o al personaje de Cuba Gooding Jr. en Pearl Harbor.

¿Sabían que Adolf Hitler fue elegido hombre del año por la revista Time y nominado al Premio Nobel de la Paz? ¿Sabían que un soldado japonés se rindió, por fin, en 1972? ¿Sabían que Churchill amaba la cocina española? ¿Sabían que hubo guerreros con arco en la Segunda Guerra Mundial y hombres con picas de la época de Napoleón?

En el prólogo del libro digo lo siguiente, que creo que es un buen resumen del espíritu del texto:
El objetivo principal es el conocimiento, a través del entretenimiento, de aspectos relevantes de la historia en unos casos y de eventos casi insignificantes en otros. Conocimiento y entretenimiento. Acercarse a la historia con un tono poco habitual, desde casi la superficialidad. Pero incluso cuando nadamos en la superficie nos mojamos, por lo que a través de las curiosidades y quizás sin darnos cuenta iremos adentrándonos en la historia y conociéndola poco a poco.
Les agradezco de antemano su interés y espero que como los otros libros de Curistoria les guste y recoja también buenos comentarios y buenas posiciones en las listas de más vendidos.

jueves, 27 de junio de 2013

Ralph Ellison y el bloqueo del escritor

Mi Kindle, un ereader de Amazon, tiene serie de imágenes que se muestran cuando está el dispositivo apagado, algo así como salvapantallas. La tecnología de este tipo de dispositivos no consume energía una vez que se ha pintado la pantalla y por lo tanto cuando se apaga se queda una imagen estática. Les cuento esto porque los salvapantallas que muestra mi dispositivo son retratos de importantes escritores, clásicos de la literatura anglosajona, la mayoría. Uno de esos retratos corresponde a Ralph Ellison, nuestro protagonista de hoy.

Ellison es un caso que habitualmente se cuenta cuando se habla del bloqueo del escritor, ya saben, de eso que les ocurre a algunos autores que frente a la página en blanco se quedan sin ideas o que llegados a un punto en su novela no saben cómo seguir. Nacido en 1914, su primera novela vio la luz en 1952 y lo convirtió en uno de los novelistas más importantes de su país. Ganó el premio National Book Award y subió al Olimpo de la literatura con tan sólo publicar una novela.

En 1994 murió, dejando inacabada su segunda novela, en la que según parece llevaba trabajando más de cuarenta años. Es cierto que lo que dejó escrito de la misma eran un par de miles de páginas y que un incendio quemó sus papeles y le hizo comenzar de nuevo, pero en cualquier caso no fue capaz de finalizar y publicar una segunda novela en décadas.

A pesar de todo ello su primera obra, El hombre invisible, sigue siendo una referencia obligada en la literatura de Estados Unidos. Pero, como decía, es el caso del que suele hablar cuando se discute sobre cuánto se tarda en escribir una novela o cómo se finaliza una novela cuando está atascada.

Fuente: Éxito, un libro sobre el rechazo editorial; de Iñigo García Ureta

miércoles, 26 de junio de 2013

El mejor pirata de la historia fue una mujer

Hsi Kai, la mujer pirata
Hsi Kai, la mujer pirata
Curistoria, sección desmontando mitos a favor de las damas, vuelve hoy al ataque para arruinar la leyenda de los piratas. Recuerden que hace unos meses les narré cómo el primer viaje en coche lo hizo una mujer, Bertha Benz. Y hoy nuestra protagonista es Hsi Kai, una dama de la piratería que tuvo bajo su mando más barcos y hombres que cualquier otro pirata en la historia. Y no sólo eso, sino que se retiró de la vida de a bordo invicta y con todos sus botines intactos, lo que le permitió vivir con lujo durante el resto de su vida.

Su historia comenzó cuando Hsi Kai fue recogida en un prostíbulo por un pirata llamado Ching Yih, para convertirse en su concubina. Según parece, no sólo era una belleza, sino que tenía buenas dotes para la organización y la negociación. Acabó casada con Yih y cuando este murió se hizo cargo de su flota pirata. Era el año 1807.

Durante los siguientes tres años, Kai llegó a tener bajo su mando a más de cincuenta mil hombres y mujeres y una flota de mil barcos. Gobernaba el sur del mar de China y no sólo era la reina sobre las olas, sino que también las localidades cercanas a la costa estaban bajo su dominio.

En 1810 se unieron tres poderosos países para enfrentarse a ella: China, Inglaterra y Portugal. Es decir, hubo de formarse una marina internacional para poder hacer frente a la flota de Hsi Kai. Sabiendo que en cualquier caso el combate sería duro, el emperador Chino le ofreció una amnistía: si hay algo de mujer en tu corazón, querrás algún día vivir en paz y tener hijos. ¿Podría ser hoy ese día?

Seguramente Kai no lo hizo para tener hijos, sino para dejar aquella vida y aprovechar el importante botín de sus tres años de piratería. Negoció un acuerdo personalmente y ella, y miles de sus hombres, se comprometieron a dejar la piratería a cambio de no ser perseguidos y de poder llevarse consigo las riquezas conseguidas hasta aquel momento.

Kai vivió otros treinta años disfrutando de lo que había acumulado en tan solo tres años de piratería. Aquella mujer había dirigido una flota que doblaba en número de barcos a la armada española. Dirigió decenas de miles de hombres y obligó a tres países de importante tradición marinera a unirse para plantarle cara. Como decía, el pirata más importante de la historia fue una mujer y gobernó el mar de China.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer.

martes, 25 de junio de 2013

La ventaja competitiva de Cartago, las rutas

Trirreme romano
Trirreme romano
Una ventaja competitiva es esencial en el mundo de la empresa para hacerse un hueco, diferenciarse de los rivales y generar negocio de modo sólido. Por ejemplo, una ventaja competitiva es ser capaz de ponerle nombre a una idea tan básica y antigua como esta y ganarse muy bien la vida contándolo por ahí. Hay casos. Y es que ya en la época de los romanos los hombres de negocios tenían claro lo que es una ventaja competitiva.

Estrabón fue un historiador griego que nació antes de Cristo y murió pocos años antes que Él, y que escribió una conocida obra titulada Geografía. Precisamente en ese tratado narra cómo los fenicios eran el máximo exponente del comercio mediterráneo gracias a que tenían una ventaja competitiva: conocían rutas que los demás ignoraban.

En una ocasión, cuenta Estrabón, los romanos siguieron a un navegante para intentar descubrir la ruta que seguía y así poder utilizarla ellos también. El navegante, un cartaginés, se dio cuenta de ello y encalló su nave voluntariamente para arrastrar al mismo final a sus perseguidores y castigar así a los romanos que querían descubrir la ruta y, además, mantener esta oculta.

El cartaginés abandonó los restos del naufragio y volvió a su ciudad, Cartago, donde contó lo que había ocurrido y fue el propio erario público el que le abonó el precio de la nave y el valor de las mercancías que había perdida en aquella treta. Al fin y al cabo, lo que hizo aquel navegante fue proteger la ventaja competitiva por la que su pueblo seguían siendo los líderes del comercio en el Mediterráneo.

Fuente: Gabinete de curiosidades romanas, de J.C. McKeown

lunes, 24 de junio de 2013

Mandelbrot, el matemático que no sabía multiplicar

Mandelbrot hablando de fractales
Mandelbrot hablando de fractales
Benoit Mandelbrot nació en Polonia en 1924 y fue un importante matemático al que muchos de ustedes conocerán por los fractales. Personalmente he de confesar que algunas horas pasé hace años jugando con los fractales. Las aplicaciones de los mismos son diversas y van desde lo puramente visual y artístico a la posibilidad de conocer cuánto mide la costa de Inglaterra o el mundo de las inversiones. Su tío Szolen Mandelbrot también fue matemático y no acaban ahí los familiares cercanos que tuvieron relación con ese mundo científico. Alguno de ellos educó a Benoit y de un modo u otro lo hizo protagonista de esta curistoria.

El padre de Benoit Mandelbrot era un hombre de negocios y su madre había recibido una buena educación, y al parecer siempre guiaron a su hijo para que tomara el camino de los estudios y fuera ingeniero o trabajara en algún campo de la ciencia aplicada. Por desgracia, la primera hija del matrimonio falleció siendo aún una niña por culpa de una epidemia que asoló Varsovia. Su madre, temiendo que sus otros dos hijos acabaran también siendo víctimas de alguna infección grave, optó por educarlos en casa y no enviarlos al colegio. De su educación se encargó uno de los tíos de los niños, un hombre también con una buena formación.

Pero en lugar de enseñar a los niños aspectos básicos como el alfabeto o la aritmética básica, se preocupó más de inculcarles un pensamiento creativo. La base de la educación era la lectura voraz de toda clase de textos, partidas de ajedrez y el estudio de mapas. De esta educación salió una mente matemática sorprendente, que si bien fue rechazada en cierta medida por otros matemáticos de su época, entre ellos su propio tío, acabó creando mundos nuevos.

Tal fue la educación de Mandelbrot, que cuando recibió el premio Wolf en física, entregado por la fundación homónima y que conlleva 100.000 dólares de dotación, él mismo reconoció que nunca había aprendido las tablas de multiplicar y que aún en aquel momento, en 1993, seguía teniendo problemas para multiplicar.

Fuente: The physics of Wall Street, de James Owen Weatherall

domingo, 23 de junio de 2013

Testimonios del ataque japonés a Pearl Harbor

Ataque japonés a Pearl Harbor
Ataque japonés a Pearl Harbor
Hace unos días publiqué una entrada recogiendo algunos testimonios sobre el día D y les pregunté si les gustarían más entradas de ese tipo. La respuesta, vía comentarios, fue abrumadora a favor de ellas, así que aquí vamos con otra serie de testimonios, en este caso sobre el ataque japonés a Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial.
Bombardear Pearl Harbor fue un alarde de estupidez total por parte de los japoneses, porque este hecho unió a toda la población de Estados Unidos. En el Congreso se habían abucheado muchas medidas de guerra […] Se tenía la sensación de que Inglaterra trataba con todas sus fuerzas de arrastrarnos a la guerra, de que la guerra no era asunto nuestro y todo desaparecería chascando los dedos. (Norman Corwin, escritor estadounidense)

Se tenía la sensación de que, en caso de guerra, si Japón tenía que luchar de una forma convencional, había pocas esperanzas de vencer. Por lo tanto, la idea era inmovilizar la flota norteamericana del Pacífico en la zona de Hawai al mismo tiempo que empezaban las hostilidades. (Capitán Minoru Genda, planificador del ataque a Pearl Harbor)

Lo más difícil era lanzar torpedos en aguas poco profundas. La solución para este tipo de lanzamientos se la debo en gran parte al ejemplo que dieron los británicos cuando atacaron la flota italiana en Tarento. (Capitán Mitsuo Fuchida, jefe de escuadrilla japonés)

Me han hecho esa pregunta muy a menudo, si nos basamos en la operación británica en Tarento. Pero la respuesta es no. (Capitán Minoru Genda, planificador del ataque a Pearl Harbor)

Eran poco después de las siete de la mañana cuando detectamos la gran formación de aviones y el operador Lockhart pensó en aquel momento que la máquina se había estropeado, porque era muy grande la señal que estábamos recibiendo. (George Elliot, soldado operador de radio en Hawai)

Me despertó el ruido de las bombas que caían y un rugido de aviones a nuestro alrededor. Salí corriendo y vi inmediatamente que eran aviones japoneses, y un tipo que estaba a mi lado dijo: chico, parece de verdad, ¿no?. Y yo dije: me temo que sí. (Teniente Ken Murray)

Mientras nos sobrevolaba parecía sonreír y miraba al buque, y voló hacia el hangar que había allí y arrojó las bombas. […] Eran bombarderos lanzatorpedos y unos nos alcanzó y me envió hacia el otro lado del buque. […] Vi que el Arizona saltaba en pedazos y entonces fue como si llovieran marineros. Yo no estaba muy asustado en aquel momento, porque no era capaz de concebir que aquello nos estuviera pasando a nosotros: sencillamente no era real; parecía una pesadilla. No asimilé realmente el impacto hasta después, cuando llegué a la orilla nadando y entonces me di cuenta: Dios mío, estamos en guerra. (Richard Fiske, marine a bordo del Acorazado USS West Virginia)
Fuente: Un mundo en guerra, de Richard Holmes.

sábado, 22 de junio de 2013

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial, nuevo libro

Curistorias de la Segunda Guerra Mundial
Curistorias de la Segunda Guerra Mundial
Como ya les habían insinuado en alguna entrada, un nuevo libro de Curistoria está listo para ver la luz. En este caso, un libro centrado en la Segunda Guerra Mundial, única y exclusivamente. Nuevo libro, nuevo editor y nueva editorial. Es la tercera publicación de este tipo ya, lo cual me llena de satisfacción y como las anteriores, sigue el tono y el enfoque de este blog, si bien, todos los textos han sido profundamente revisados junto con el editor, al que agradezco desde aquí su trabajo.

La editorial de este Curistorias de la Segunda Guerra Mundial es Punto de Vista, una editorial joven, dedicada a la edición en digital (ebook), pero que ha arrancado con una lista de autores y textos que augura un gran futuro. Y no lo digo por mi, ya que eso sería una fatal falta de inmodestia, sino por gente como Juan Granados, Javier Tusell, Fernando García de Cortázar, Francisco Rodríguez Criado, Carmen de la Guardia, Raúl Pérez López Portillo o Ignacio Merino. Como verán, grandes historiadores y escritores, por lo que para mí es un orgullo estar entre ese pequeño y selecto grupo.

Estas curiosidades y anécdotas históricas, curistorias, de la Segunda Guerra Mundial suponen una antología de este blog en torno al conflicto mundial y sus personajes. Nazismo, hechos sorprendentes, batallas, líderes, armas… todo ello narrado de manera desenfadada pero rigurosa.
¿Sabías que Adolf Hitler fue elegido hombre del año por la revista Time y nominado al Premio Nobel de la Paz? ¿Sabías que un soldado japonés se rindió, por fin, en 1972? ¿Quieres conocer las historias más fascinantes y curiosas en torno al día D, el desembarco de Normandía, Pearl Harbor o la batalla de Inglaterra? ¿Sabes que aún hoy la Segunda Guerra Mundial está presente en nuestro día a día?
Ya pueden adquirir el libro en la web de Punto de Vista por tan sólo 3,99€, por supuesto en varios formatos, para cualquier dispositivo y sin DRM. En unos días comenzará a estar disponible en todas las demás plataformas y webs de venta.

Como siempre, estaré encantado de conocer su parecer y opinión sobre el libro, lo que cuenta y cualquier aspecto en torno al mismo.

viernes, 21 de junio de 2013

Concurso sobre El Cid

Play The Guru
Una vez más Play The Guru pone en marcha un concurso en colaboración con Cursitoria. En este caso versa sobre la figura de El Cid y ya saben que el más rápido en contestar a unas preguntas sobre el personaje se llevará como premio una tarjeta regalo de Amazon.

Es más sencillo de lo que creen y en cualquier caso aprenderán algún aspecto nuevo y sorprendente sobre este personaje de la historia de España: Rodrigo Díaz de Vivar. Y no se olviden de ese nombre, que les ayudará en el camino.

Les animo a jugar e intentarlo, en el peor de los casos, al menos se divertirán un poco poniendo a prueba sus conocimientos. ¡Suerte!

jueves, 20 de junio de 2013

El buen oído de Winston Churchill

Winston Churchill
Winston Churchill
Winston Churchill es uno de los personajes que más curistorias ha protagonizado, estoy seguro de ello, y sigue dando juego una y otra vez. En ocasiones ha sido por su liderazgo durante la Segunda Guerra Mundial, otras por sus escritos y varias por su capacidad para responder con rapidez y mala baba a quien correspondía. Las de hoy, que son dos, están en este último grupo.

Según parece, en una ocasión dos diputados de la Cámara de los Comunes comentaron en voz baja después de que pasara Churchill junto a ellos: “Parece ser que el viejo ya no posee su antigua claridad mental y carece de reflejos”. Al momento el estadista se volvió y les dijo: “También se comenta que el viejo se está quedando sordo y ya ven”.

En 1955 estaba escuchando una conferencia Churchill, por supuesto en un lugar privilegiado en la primera fila, en Australia, y al moderador se le escapó la maza de la mano. Ya saben, una maza como la de los jueces, para poner orden. Tan mala suerte tuvo Churchill que la maza le golpeó en la cabeza. Como es lógico, todos corrieron a interesarse por el estado del importante personaje y a disculparse. Una vez más, Churchill dio muestras de su rápida cabeza, a pesar de estar dolorida en aquel momento, y salió del paso con humor y enviando un mensaje al conferenciante:
Haga usted el favor de coger esa maza y de darme con ella en la cabeza porque creo que el golpe no ha sido suficientemente enérgico como para que pueda dejar de oir lo que el conferenciante viene diciendo desde hace media hora."
Fuente: Anécdotas de la historia, de Pancracio Celdrán

miércoles, 19 de junio de 2013

El Kama Sutra y la criptografía

Jardín de Kama
Jardín de Kama
Hoy vamos a tratar una de esas cosas que de verdad me parecen apasionantes y que merecen, desde mi punto de vista, lecturas, conocimiento e incluso un poco de práctica. Por supuesto, viendo el título: El Kama Sutra y la criptografía; y como ya les he comentado en otras ocasiones, estoy hablando de la criptografía.

A pesar de que el Kama Sutra es conocido por su vertiente sexual, es más bien un mito lo que envuelve al libro. Personalmente he de decirles que lo leí hace años y no sería una de las lecturas que yo recomendaría, pero en cualquier caso, tiene algunos aspectos interesantes. Por ejemplo, entre las cuestiones que recomienda el libro conocer a las mujeres por considerarlas cualidades deseables y muy útiles, está la criptografía.

La capacidad para escribir textos cifrados, que no puedan ser leídos más que después de ser desencriptados, permitirá a las mujeres servir de manera mucho más efectiva a su marido. Es mas, el Kama Sutra habla incluso de que ese conocimiento asegura a la mujer la capacidad de sobrevivir en un país extranjero y aún cuando esté sola, sin su marido. Tal es el valor y la utilidad de la criptografía según el libro, que siempre será útil y bienvenido.

Para finalizar el libro también ofrecer algunos métodos de cifrado simples y con los que hoy no se llegaría muy lejos, pero sin duda en aquellos tiempos en los que supongo un nivel de alfabetización no muy alto eran métodos válidos.

Por lo tanto, amigos, acérquense a la criptografía y podrán decir entonces que conocen y hasta dominan algunas de las técnicas y cuestiones de las que habla el Kama Sutra.

Fuente: Codebreakers, de Stephen Pincock y Mark Fray

martes, 18 de junio de 2013

Vail, el hombre que inventó el código Morse

Alfred Vail
Alfred Vail
Ya saben ustedes aquello de que unos llevan la fama y otros cardan la lana. Y ese dicho tiene un poso y una sabiduría que se cumple en multitud de ocasiones. Hoy veremos una de ellas. ¿Quién inventó el código Morse? Pues no fue Samuel Morse, a pesar del nombre del código.

Samuel Morse, estadounidense nacido en 1791, fue un gran inventor, entre otras cosas, y eso no lo vamos a negar. Su aportación a la invención del telégrafo fue importante y fue el hombre que envío el primer mensaje telegráfico el 24 de agosto de 1844. Aquel mensaje decía: ¿Qué nos ha traído Dios?, que es una cita bíblica, y había sido elegido por Annie Ellsworth of Lafayette.

Pero Morse no inventó el código que lleva su nombre. La idea de codificar cada letra con una secuencia diferente de puntos y rayas y así poder transmitir dichas letras y por lo tanto un mensaje, fue de Alfred Vail. Este hombre era uno de los colaboradores de Morse y tuvo la feliz idea, además de poner las normas básicas. Definió que las rayas debían durar tres veces más que los puntos y las palabras se debían separar utilizando un silencio que duraba una cinco veces lo que un punto.

Morse aceptó la idea desde un primer momento y le pareció que abría un gran futuro a sus trabajos. Así, patentó la idea y comenzó a conocerse aquel código como código Morse. Es decir, Morse lleva la fama pero no cardó la lana solo, sino que Alfred Lewis Vail inventó aquello por lo que hoy todos conocemos a Morse, su código.

Fuente: Ideas & inventos, de Javier Ordoñez

lunes, 17 de junio de 2013

The Rolling contra The Beatles en las portadas


Hay una pregunta, hoy ya quizás pasada de moda, que se solía hacer a la gente algunas décadas: ¿Eres de Los Rolling o de Los Beatles? Tontería, creo yo. Se puede ser de ambos. Y esa rivalidad, de música, de imagen, y de chicos buenos contra chicos malos, llegó a las portadas de sus discos, aunque supongo que para los artistas todo esto era sencillamente un juego. Por cierto, yo entre Los Rolling y Los Beatles me quedo con The Who.

En mayo de 1967 se ponía a la venta el disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, octavo álbum de estudio de The Beatles y uno de sus discos más importantes. En la portada del disco, que todos ustedes conocerán porque es un icono de aquella época y del mundo de la música, aparece una muñeca, a la derecha, con un jersey de rayas blancas y rojas y con unas letras: Welcome The Rolling Stones.

En diciembre de aquel mismo años veía la luz el álbum Their Satanic Majesties Request, de The Rolling Stones. La portada de aquel disco, después de descartar una foto de Jagger desnudo, mostraba una foto de la banda hecha por Michael Cooper. Entre las flores que acompañaban a los Stones estaban ocultas las caras de los cuatro Beatles.

Como decía, un pequeño juego para ellos, pero teniendo en cuenta la influencia y lo que significan estas bandas en el mundo de la música, un detalle interesante que no podemos dejar escapar sin contar.

Fuente de la última imagen: www.centrosangiorgio.com

domingo, 16 de junio de 2013

El gran Gatsby pudo ser otro

F. Scott Fitzgerald
F. Scott Fitzgerald
Hace poco leía un artículo, no recuerdo dónde, sobre los títulos de los libros, su importancia y cuántas ventas se ganan o se pierden por el título. Además del título yo diría que la imagen de la portada es el otro aspecto que, a puerta fría, pueden suponen una atracción o una barrera para el lector. Y hace un rato, leyendo sobre F. Scott Fitzgerald y su El gran Gatsby, tan de actualidad por la nueva versión cinematográfica, he sabido que el título tuvo sus más y sus menos y que, en este caso, el editor se llevó el gato al agua.

Scott Fitzgerald había pensado titular su obra en un primer momento como Trimalción en West Egg, una frase tan refinada y culta que a juicio del editor supondría más barrera que atracción. Aceptando la sugerencia de cambio en torno a su título, lo cambió por The High-Bouncing Lover, aunque tampoco fue la versión final, como bien sabemos. Tras él si llegó a The great Gatsby, pero no quedó el autor del todo convencido.

Poco antes de que el libro fuera finalmente impreso, y por lo tanto en una de las últimas oportunidades para cambiarlo, Scott Fitzgerald envió un telegrama a su editor sugiriéndole cambiar finalmente el título por Under the red, white and blue. Sabía que aquello podía suponer algún retraso en la puesta en venta del libro y le preguntó por las posibles consecuencias del cambio y el retraso. La respuesta del editor fue clara y concisa, una única palabra: Fatales.

Y así vio la luz en 1925 El gran Gatsby.

Fuente: Vidas secretas de grandes escritores, de Robert Schnakenberg

jueves, 13 de junio de 2013

El despiste al volante que desencadenó una guerra

El atentado de Sarajevo
El atentado de Sarajevo
El atentado de Sarajevo es el nombre con el que se conoce habitualmente al asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del Imperio Austrohúngaro, que tuvo una importancia fundamental en el estallido final de la Primera Guerra Mundial.

La organización terrorista Mano Negra planeó un atentado con bomba contra el archiduque. Poco después de las diez de la mañana uno de los terroristas lanzaba una bomba contra el coche de su objetivo pero no lo hizo con mucha puntería. La bomba rebotó en la capota abierta y fue a parar al suelo, explotando bajo el coche que seguía al del archiduque en la comitiva. Este y su esposa salieron ilesos, pero otras veinte personas no tuvieron tanta suerte. No parece muy apañado aquel terrorista, que se llamaba Nedeljko Čabrinović, ya que intentó suicidarse momentos después del atentado y también fracasó.

La comitiva huyó del lugar rápidamente en dirección al ayuntamiento de Sarajevo, donde se llevó a cabo una recepción. Lógicamente el archiduque estaba enfadado y excitado, pero cuando se recompuso, decidió suspender el resto de actos y visitar en el hospital a aquellos que habían sido heridos en el atentado contra su persona.

A las 10:45 volvía a salir la comitiva a las calles de Sarajevo, en este caso camino del hospital. En un momento del corto viaje, el conductor del coche del archiduque se equivocó al girar ya que nadie le había comentado la ruta a seguir y tuvo que maniobrar para retomar el camino correcto. Entonces, uno de los terroristas que había participado en el atentado con bomba, se encontró cerca del coche del archiduque, de casualidad y sin esperarlo, todo por culpa del error del conductor. Supongo que casi no podría creer su suerte.

Mientras maniobraba el coche, Gavrilo Princip se acercó al archiduque, sacó su pistola y disparó a pocos metros de su objetivo. Una bala alcanzó la yugular del archiduque y otra el abdomen de la duquesa. Ambos murieron pocos minutos después.

Aquel atentado, como comentaba al comienzo, fue el desencadenante de la Primera Guerra Mundial y, no hay que olvidarlo, pudo ser llevado a cabo porque un conductor se equivocó y giró a la derecha. Podríamos decir que ha sido el despiste al volante que más vidas se ha cobrado.

miércoles, 12 de junio de 2013

Insultando a un diputado, por alusiones

Cristino Martos Balbi
Cristino Martos Balbi
Cristino Martos Balbi fue un político español del siglo XIX que fue presidente del Congreso de los Diputados entre 1886 y 1889. Entonces era diputado Julio Burrel y Cuéllar, y en una ocasión hubo un enfrentamiento entre ambos que tiene su punto de mala leche y ocurrencia.

Burrell pidió la palabra durante una sesión en repetidas ocasiones y el presidente se la negó en todas las ocasiones, que además recriminó al diputado que pidiera la palabra de malos modos y hasta hablara sin disponer de ella. Cristino finalmente le pidió que estuviera callado y le aseguró que le daría la palabra cuando lo considerara oportuno.

Y el momento llegó cuando un tercero terminó su intervención, en la que había hablado sobre el ganado porcino en Salamanca. Entonces Cristino aprovechó el momento para cobrarse su venganza. Se dirigió a Burrell y le dijo: tiene su señoría la palabra, por alusiones.

Conviene aclarar que Burrell era andaluz y poco tenía que ver con Salamanca, por lo que la alusión iba por el camino porcino.

Fuente: Mis anécdotas preferidas, de Carlos Fisas

martes, 11 de junio de 2013

Cuando Wilt Chamberlain anotó 100 puntos en la NBA

Wilt Chamberlain en Conan, el Destructor
Wilt Chamberlain en Conan, el Destructor
Yo crecí con Michael Jordan, seguramente el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. Él solía jugar a la altura del 1800 de la calle Madison, en Chicago, y yo, a miles de kilómetros de allí, me levantaba de madrugada para ver sus partidos por la televisión. Yo crecí con Jordan, el mejor, hombre de records. Entonces, en los 80, Jordan aún se enfrentaba al mito que había sido Wilt Chamberlain, un hombre que en los primeros 60 había marcado 100 puntos en un partido, entre otras proezas. Jordan consiguió superar a Chamberlain en muchas cosas, pero hoy, más de cincuenta años después, los 100 puntos en un partido siguen siendo una meta sólo alcanzada por un hombre.

Nacido en Philadelphia en 1936, y fallecido en 1999, Wilt Chamberlain fue jugador de los Warriors, en Philadelphia y San Francisco, y también de los 76ers y los Lakers. Un mito absoluto, consiguió números y hazañas que muy pocos han superado y que le colocan como el mejor jugador de la historia para algunos, por encima de Jordan o Bryant. Pero su máxima proeza la llevó a cabo el 2 de marzo de 1962, cuando los Warriors de Philadelphia, en su último año en aquella ciudad antes de mudarse a San Francisco, se enfrentaron a los New York Knicks (ya les conté por qué se llaman los Knickerbockers). En los cuatro cuartos del partido, es decir, sin la ayuda de prórrogas, Charmberlain anotó 100 puntos exactos que llevaron a su equipo a vencer por 169 a 147.

Según parece, Chamberlain había estado toda la noche anterior de juerga, lo que no fue problema para que encestara 28 de 32 tiros libres, por encima de su media, pero quizás sí tuvo algo que ver en que necesitara 63 tiros de campo para convertir 36 en canasta. Él mismo se sorprendió tras el partido del número de veces que había lanzado. Los últimos puntos llegaron a pocos segundos para el final y la noche fue apoteósica en Philadelphia, donde se jugó el partido. Lamentablemente no hay imágenes de la hazaña, pero aquella noche ha pasado a la historia del baloncesto y del deporte. Por cierto, en aquellos tiempos no había triples, es decir, tiros que sumaran 3 puntos, lo que da aún más valor al récord.

Para finalizar les dejo la lista de las máximas anotaciones por partido según nba.com. Como vemos, nuestro protagonista domina el ranking y Kobe Bryant, sin duda sobresaliente, se quedó a 19 puntos del récord en 2006.

  • 100 puntos, Wilt Chamberlain en 1962
  • 81 puntos, Kobe Bryant en 2006
  • 78 puntos, Wilt Chamberlain en 1961
  • 73 puntos, Wilt Chamberlain en 1962
  • 73 puntos, Wilt Chamberlain en 1962
  • 73 puntos, David Thompson en 1978
  • 72 puntos, Wilt Chamberlain en 1962
  • 71 puntos, Elgin Baylor en 1960
  • 71 puntos, David Robinson en 1994
  • 70 puntos, Wilt Chamberlain en 1963
  • 69 puntos, Michael Jordan en 1990

La imagen que encabeza la entrada muestra a Wilt Chamberlain actuando en Conan, el Destructor, por si les pareciera a ustedes poca cosa lo de los 100 puntos.

lunes, 10 de junio de 2013

La música en el entierro de Quevedo

Francisco de Quevedo
Francisco de Quevedo
Son varias las curistorias que ha protagonizado el gran Quevedo, y es que cada poco se topa uno con una ocurrencia suya o con una muestra de su afilado ingenio. Una vez quedó encima de Felipe IV y también a ese mismo rey lo comparó, con acierto, con un agujero. En términos más mundanos, dejó claro que donde se mea no se ponen cruces. Por cierto, que esto último de las cruces y las esquinas se puede ver en la película Alatriste, al comienzo, cuando sale de la taberna, donde está precisamente con Quevedo, para recibir el encargo del alguacil.
Donde se mea no se ponen cruces (en Alatriste)
Donde se mea no se ponen cruces (en Alatriste)
Bien, pues cuando llegaba el momento postrero de nuestro insigne poeta y aventurero, allá por septiembre de 1645, alguien le preguntó sobre la cantidad de dinero que quería que se invirtiera para pagar a los músicos que se iban a contratar para su funeral. Al parecer era una costumbre de aquellos tiempos tener a unos hombres amenizando esos tristes momentos.

Quevedo, que era el que iba a pagar aquella música con su propias monedas, respondió con una pullita, como era de esperar de una de las mejores plumas del Siglo de Oro español: la música páguela quien la oyere, que yo no estaré en condiciones de perder el compás.

Es más, muestra la anécdota que no perdió el humor ni en sus últimos momentos.

domingo, 9 de junio de 2013

Pintadas políticas en el Imperio Romano

Si no me equivoco, la habitual pegada de carteles que acometen los partidos políticos cuando se acercan unas elecciones está en declive. Otras opciones, como la red, están tomando su lugar y sospecho que al ser un canal de publicidad costoso y tan poco efectivo como todos los demás, los partidos políticos están dejándolo de lado. Así, abandonado el cartel oficial, bonito y caro, quizás volvamos a ver pintadas políticas como las que solían hacerse en la época romana.

Entonces eran habituales las pintadas apoyando a un determinado candidato o, en muchos casos, atacando a un contrincante político. Se hacían en la partes altas de los muros, en la calle, supongo que para que fuera más complicado borrarlas o tacharlas. Las calles más transitadas eran las favoritas, como es lógico, ya que así el mensaje llegaba a más personas y el trabajo se hacía de noche y usando escaleras. En uno de estos mensajes el que escribía desde lo alto de la escalera dejó un mensaje para el que la sujetaba y alumbraba. Escrito con letra más pequeña se puede leer: Farolero, sujeta la escalera.

Una vez más tenemos una muestra de incalculable valor en los restos de Pompeya. Hay alrededor de tres mil anuncios políticos de este tipo, es decir, pintadas, en las paredes de Pompeya. Algunos son mensajes a favor y otros son mensajes en contra, por ejemplo:
Los chorizos piden el voto como edil para Vatia.
Macerión y los dormilones piden el voto como edil para Vatia.
Todos los que beben hasta altas horas de la noche piden el voto como edito para Marco Cerrinio Vatia.

No vayan ustedes a pensar, en base a los ejemplos de mensajes contra Vatia, que este era un hombre odiado por todos. No, eran también muchos los mensajes a favor de Marco Cerrinio Vatia que se escribieron en Pompeya antes de que esta ciudad fuera conservada para la historia por las cenizas del Vesubio.

Fuente: Gabinete de curiosidades romanas, de J.C. McKeown
Imagen: Smithsonian.com

sábado, 8 de junio de 2013

España partida en dos, de Julián Casanova

España partida en dos, de Julián Casanova
España partida en dos, de Julián Casanova
En la entrada de hoy, día de recomendaciones, les traigo junto a la propia reseña y nota en torno al libro, una pequeña entrevista que el autor, Julián Casanova, tuvo la amabilidad de responder. Interesante su opinión, y también muy interesante el libro: España partida en dos. El subtítulo del libro es Breve historia de la Guerra Civil española, por lo que ya saben el tema.

Y si bien el tema no es nuevo, ni mucho menos, el libro tiene algunas características que lo hacen más que aconsejable y que, después de leerlo, me llevan a recomendarlo aquí y en otros lugares, porque merece la pena. El texto cumple con lo que prometido en el subtítulo, es breve, en torno a doscientas páginas (más notas, bibliografía...), pero bastan esas para componer una historia de la guerra, su desarrollo y sus causas, que huye de cifras y cifras innecesarias, que no se recrea en la evolución plenamente bélica del conflicto y que no pierde tiempo ni palabras en arrancar caminos que por poder andar con detalle serían pasos perdidos. En cambio, lo esencial lo cuenta y lo cuenta bien, fácil de seguir y entretenido.

Es un libro perfecto para aquellos que no sepan mucho de nuestra guerra civil y quieran acercarse a ella con un aterrizaje suave. Por supuesto, también para hacer un repaso y darse un paseo general. Personalmente creo que es casi obligatorio conocer esa guerra más allá de las cuatro trazas que deja la cultura general y recomendaría este libro a cualquiera que quiera hacer ese aterrizaje. Estructurado en siete u ocho capítulos principales, el texto cubre en cada uno de ellos un tema desde su brote hasta su final. Es decir, las causas, el papel de la Iglesia, la intervención (y no intervención) internacional, las vicisitudes de cada bando… están tratados de inicio a fin en un capítulo y por lo tanto se sigue el tema sin problemas y se va generando, a medida que se avanza en el libro, esa visión global del conflicto. Es habitual en este tipo de libros un planteamiento puramente cronológico que hace que las cuestiones y aspectos vayan y vengan y compliquen la lectura y la comprensión del impacto real y la evolución de dichos aspectos.

En resumen, un libro que les recomiendo. Editado por la editorial Crítica, que ya saben ustedes que es de mis favoritas y con notas y bibliografía recomendada. Por cierto, tenía en la lista de deseos otro libro del mismo autor y editorial, Europa contra Europa (1914-1945), que después de esta lectura compraré y leeré. Ya les contaré.

Ahora, les dejo la entrevista que amablemente respondió Julián Casanova, el autor. Catedrático de Historia Contemporánea, su lista de publicaciones es enorme y estas van desde la pura investigación a la divulgación, como es el caso que nos ocupa. Publica y enseña también fuera de España y ha pasado por universidades británicas, estadounidenses y latinoamericanas. Como supondrán, años de trabajo y estudio que dan soporte y consistencia a ese España partida en dos. Muchos de ustedes lo conocerán por sus colaboraciones habituales en los medios de comunicación. De hecho, yo suelo escucharlo junto a Julia Otero en Onda Cero.

Aprovecho para recordarles que Curistoria estará en Onda Cero de nuevo este verano y que pueden seguir hasta entonces escuchándome diariamente en Nits de Radio, en Onda Cero Cataluña. Pronto subiré esos cientos de grabaciones a la red para que puedan descargarse.

Vaya desde aquí de nuevo mi agradecimiento a Julián Casanova por prestarse a la entrevista y por su amabilidad.
Julián Casanova
Julián Casanova (foto de E. Bayona)

El enfoque del libro, estructurándolo por temas (los precedentes, la Iglesia, la República en guerra…), me parece uno de los grandes aciertos de la obra y además hace que sea perfecta para acercarse al conflicto sin muchos conocimientos previos al facilitar seguir los hechos. ¿Hay algún bloque o tema principal que pudiera haber estado a ese primer nivel, quizás, en una obra más extensa?
Se ha escrito tanto sobre la guerra civil y sus personajes que cada capítulo merecería un libro por separado. Con más espacio, hubiera incluido más narración de vida cotidiana, en el frente y en la retaguardia.
¿Qué significado tiene la carta que envió Franco a finales de junio del 36 a Santiago Casares Quiroga, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra, advirtiendo de los sentimientos del ejército y de lo que podría pasar si no cambiaba la situación? ¿De verdad aún entonces se podría haber evitado la guerra? En su opinión, ¿qué buscaba Franco con aquella carta?
El golpe estaba preparadísimo y su inicio era difícil de evitar. Podría haber triunfado, que es lo que esperaban los golpistas, y no habría abierto una guerra civil. Era difícil, por otra parte, que fracasara y los golpistas se retiraran, después de lo que habían arriesgado y a la cantidad de gente que habían comprometido. La pregunta no es sí la guerra civil fue inevitable. Una situación de conflicto extremo no tiene por qué dirigir a una guerra civil, como la historia de Europa de aquel período demuestra. Sin la combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se hubiera producido una guerra civil. En la carta de Franco se adivinan, además de la típica presión corporativa, muy común de los militares españoles hacia el poder político, un intento de que cuenten con él para recomponer la situación, porque en ese momento él no era el principal dirigente de los golpistas.
La Iglesia como institución dio legitimidad moral a los sublevados, pero ¿hubo también ayuda significativa en la propia acción bélica por parte de los religiosos (delaciones, ayuda a huir o refugiarse…)?
Ese es un apartado que traté ampliamente en La Iglesia de Franco (publicado en Temas de Hoy en 2001 y, con notas a pie de página, en Biblioteca de bolsillo, en Crítica, en 2005). En el norte, especialmente en Navarra y Álava, muchos seminaristas y curas fueron los primeros en enrolarse y colaboraron en el reclutamiento. Sobre la recaudación de fondos hay bastantes testimonios de obispos y sacerdotes animando “para cooperar por todos los medios viables al triunfo del ejército salvador de España”. En todas las diócesis se abrieron suscripciones “a favor del Ejército salvador”, respondiendo a la llamada de la Junta de Defensa Nacional de Burgos que había solicitado el 16 de agosto donativos en oro y metálico. Gomá, en esos primeros momentos, le dio a Franco 32.000 libras, que llegaban de Irlanda, para el “ejército nacional”. Pero la mayor implicación de la Iglesia católica, de religiosos y de católicos de a pie, fue en la delación y denuncia de personas sabiendo que detrás de ellas estaba en muchas ocasiones el asesinato.
¿En el momento del golpe se planteaban ya los sublevados como la posibilidad más cierta una guerra larga, o fue algo que tuvieron que llevar a cabo tras el resultado inicialmente fallido?
No, lo que se plantearon claramente fue un triunfo rápido con toda la violencia necesaria para reprimir las resistencias. A partir de ese momento, la guerra se internacionalizó y tanto el Gobierno de Giral como los golpistas buscaron apoyos externos. Eso es lo que alargó la guerra, con el retraimiento de las potencias democráticas y la intervención de las fascistas, y se hizo todavía más mortífera.
¿Hubo en algún momento posibilidad de acuerdo de paz? Antes de que Franco decidiera que había que vencer y dejar vencidos tras la guerra.
No, porque Franco siempre negó esa posibilidad y la Iglesia católica le apoyó hasta el final para que no hubiera ni perdón ni reconciliación (lo trato, de forma detallada, en pp. 156 y 157 del libro).
Hace unos días han sido desclasificados documentos de los Archivos Nacionales británicos que muestran sobornos a cargos franquistas, ya comenzada la Segunda Guerra Mundial, para asegurar la neutralidad de España en dicho conflicto. El hecho era conocido, pero en cualquier caso ¿faltan aún hechos por esclarecer? ¿Hay fuentes sobre la Guerra Civil, especialmente en España, que aún siguen sin ser estudiadas?
El saber no ocupa lugar y no es extraño, así funciona nuestro oficio, que la apertura de archivos haga salir a la luz nueva fuentes. Pero lo fundamental sobre la guerra civil está investigado, con diferentes puntos de vista y narraciones. Dicho esto, por poner un ejemplo, los archivos militares pueden ofrecer todavía, si se abren sin límites, abundante y nueva información sobre la represión.
En su opinión, ¿por qué casi 80 años después del comienzo de la Guerra Civil se sigue hablando de ella con tanta vehemencia por parte de algunos?
La memoria de la guerra civil, tanto en la transición como en la democracia, ha estado absolutamente condicionada por larga dictadura, que en cuatro décadas marcó el paso en la educación y en la propaganda sobre el tema; impuso de forma abrumadora las versiones y memorias de los vencedores y reprimió la de los vencidos. Es un tema utilizado políticamente y en el que no pocos historiadores han subordinado el conocimiento y la investigación a sus posiciones ideológicas. La propaganda y los recuerdos familiares se han impuesto al conocimiento en los programas de historia, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con el nazismo en Alemania.
Desde su postura privilegiada como historiador español que ha pasado por universidades de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa ¿cómo se percibe nuestra guerra civil cuando se estudia en esos lugares?
Suscita mucho interés. La prueba es que España partida en dos apareció antes en inglés, en la editorial I. B. Tauris, desde donde me encargaron una breve historia de la guerra civil, para una colección en la que hay breves historias de los etruscos, celtas, la Grecia antigua… Además es un tema vivo en muchas universidades de todo el mundo con tradición de buenos hispanistas, sobre todo angloamericanos, y el interés en la literatura, documentales y películas tampoco cesa.
Al final del libro se seleccionan 25 libros como bibliografía básica de la Guerra Civil, sin duda algo que es de agradecer. Pero para alguien que comienza a acercarse a ese momento de nuestra historia con su España partida en dos, ¿cuál sería el siguiente paso, la siguiente lectura?
En inglés, y ese es el único cambio respecto a la edición en castellano, lleva un comentario bibliográfico más amplio. Para la edición de Crítica, preferí hacer una selección. Yo siempre recuerdo el libro de Ronald Fraser, Recuérdalo a tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española (Crítica), con excelente narrativa.

Unas preguntas para conocer al autor.

Tres libros que recomendaría, de cualquier tipo.
A sangre fría, Truman Capote
La Regenta, Leopoldo Alas “Clarín”
El emperador del Paralelo. Lerroux y la demagogia populista, de José Álvarez Junco
Tres películas que no debe uno perderse.
Grupo salvaje, Sam Peckinpah
Viridiana, Luis Buñuel
Notorius (Encadenados), Alfred Hitchcock
Cuál es tu rutina, manías, vicios… a la hora de escribir.
Escribo a mano, con bolígrafo de tinta negra, y después paso el manuscrito a ordenador. Eso lo hago con un libro o con un artículo breve en El País. Los correctores, conmigo, apenas tienen trabajo.
Próximos proyectos.
Hace tiempo que miro al este (de Europa)
Recomiende una época, hecho, personaje… de la historia que no haya que perderse
Europa, 1914-1945. Ahí está casi todo: hechos, ideas y personajes.
Y estando en Curistoria… ¿alguna anécdota en torno al libro?
Gente que quiere demostrar que sabe mucho y me censura que no haya tratado con más detenimiento las batallas, el anarquismo, la represión, las biografías de los personajes más relevantes….. El libro tiene 217 páginas, notas incluidas.


jueves, 6 de junio de 2013

Testimonios sobre el día D

Paracaidista en el día D
Paracaidista en el día D
Hoy se cumple el sexagésimo noveno del desembarco aliado en Normandía, el día D. Aquel 6 de junio de 1944 está grabado en todos los libros de historia del siglo XX y es uno de los días centrales de la Segunda Guerra Mundial. Son muchas las curistorias dedicadas ya a ese día y a los aledaños, pero hoy vamos a cambiar el enfoque, vamos a recoger las palabras de soldados, la historia más particular y personal. Sin duda a través de ellos podemos hacernos una idea de cómo se sentían aquellos hombres, de detalles que a menudo pasan por alto los libros de historia.

Ahí van esos testimonios.
Después de ennegrecernos las caras, afilar los cuchillos y comprobar nuestro equipo por enésima vez, formamos y fuimos hacia el aeródromo. Eran las 10:00 de la noche. Por el camino, íbamos con mucha marcha, algunos de nosotros, cantando. Salió una ancianita y no dijo: “mandarlos al infierno, yanquis”. Se me hizo un nudo en la garganta, de miedo y de orgullo (Teniente Parker A. Alford - 3º Batallón, 1º Regimiento de Infantería Paracaidista, 101ª División Aerotransportada de Estados Unidos)

Cuando descendía, miré alrededor y vi bajar a otros paracaidistas. Toque el suelo y me solté del paracaídas, agarré mi subfusil Stem y volví a mirar a mi alrededor ¡pero no vi a nadie! (Soldado Les Cartwright - 9º Batallón, 3ª Brigada Paracaidista)

Cuando pasas por encima de hombres inconscientes o que yacen boca abajo, es difícil mantener la calma. No hay sitio. Entras en el agua, pero está llena de cadáveres. Por todas partes hay trozos de cuerpos: un testículo aquí, una cabeza allí, un trasero aquí. Carne por todas partes. Intestinos y más intestinos. Eso es lo que fue la playa Omaha. (Cabo Samuel Fuller - 16º Regimiento de la 1ª División de Infantería de Estados Unidos)

Aparte del tiroteo, las secciones hacían mucho ruido al gritarse los nombres en clave para identificar al bando enemigo en la oscuridad. Había un guirigay de mil demonios que venía de todas parte de “Able, Able, Able”, “Baker, Baker, Baker”, “Charlie, Charlie, Charlie” y “Sapper, Sapper, Sapper”; entre el fuego automático, las trazadoras y alguna que otra granada, aquello era un tumulto y seguramente habría impulsado a algún enemigo, que pasase por allí, a quitarse de en medio. (Comandante John Howard - Infantería Ligera de Oxfordshire y Buckinghamshire)

[Los soldados avanzaban hacia el interior] y, de repente, empezaron a tropezar con minas: minas S, de salto. Estas minas saltaban y hacían explosión. Los soldados, sangrando, empezaron a gritar y a retroceder hacia la playa. Entonces fue cuando los carros se pusieron en marcha (Sargento Vincent Powell - 237º Batallón de Zapadores de Estados Unidos)

Algunas personas del pueblo salieron a la calle. Un francés de media edad me dio una botella (Soldado P.H. Pritchard - 6º Comando, 1ª Brigada británica de Servicios Especiales).
Por cierto, si este tipo de entradas, basadas en testimonios de soldados y similares, les gusta, háganmelo saber en los comentarios y será la primera de una serie.

Fuente: El Día D: Las Primeras 24 Horas, de Will Fowller

miércoles, 5 de junio de 2013

Hunley, fallecido por culpa de su propio invento

Horace Lawson Hunley
Horace Lawson Hunley
Hace unos días encontré esta infografía en la que se muestran algunos inventores que han fallecido por culpa de sus propios inventos. Entre ellos estaba Horace Lawson Hunley, que de un modo colateral pasó por Curistoria hace más de siete años y desde hoy tendrá su propia entrada.

Hunley nació en 1823 en el estado de Tennessee y fue un importante ingeniero naval que colaboró con los ejércitos del sur en la Guerra Civil de Estados Unidos. Fue el inventor del submarino accionado manualmente, que lo hizo famoso pero que también se cobró su vida. De hecho, la más conocido de estas naves es una que lleva su nombre y la que lo mató: H. L. Hunley. Como es lógico, llevar a buen puerto el invento de ese submarino le costó pruebas y algún fracaso. Pero lo que no se esperaba es que le costara la vida.

El 15 de octubre de 1863, Hunley estaba a bordo de una de sus nave submarinas llevando a cabo unos ejercicios rutinarios cuando el ingenio se fue al fondo llevándose con él la vida de las ocho personas que albergaba en su interior, entre ellas las de nuestro protagonista. Pero como la vida tiene a veces giros inesperados, la nave fue rescatada y se empleó para llevar a cabo el primer hundimiento de un barco por parte de un submarino, que es justo lo que narraba en la curistoria de 2006 a la que hacía referencia al comienzo.

Horace Lawson Hunley, por sus contribuciones al desarrollo de los ingenios militares en el bando confederado y por todos sus esfuerzos, entre ellos la pérdida de su vida, aunque no fuera voluntaria, le llevó a ser enterrado con honores militares.

Fuente de la imagen: www.hunley.org

martes, 4 de junio de 2013

El niño que hizo ver a Napoleón lo que era la guerra

Napoleón en Borodino
Napoleón en Borodino
He leído esta curistoria en un libro de Pancracio Celdrán y si bien podría ser una leyenda, es una historia tan bonita que debe aparecer aquí e incluso merece su momento en la gran película que aún está por hacerse sobre el Gran Corso, y que Kubrick no pudo llevar a cabo.

La batalla de Borodino, que tuvo lugar en septiembre de 1812, fue una de las más terribles y sangrientas de todas las guerras napoleónicas. Las tropas de Napoleón, la Grande Armée, se enfrentaron a las de Alejandro I de Rusia y aunque no hubo un vencedor total, los rusos se retiraron y la victoria fue francesa. Aquella tarde, tras la lucha, paseaba Napoleón por entre los muertos del campo de batalla cuando vio a un muchacho de su ejército, apenas un niño, en mitad de aquel sembrado de cadáveres tocando el tambor.
-¿Qué haces muchacho? ¿No sabes que tu sitio está donde esté tu regimiento?

El joven miró al hombre más poderoso de toda Europa en aquel momento y le dijo: “Señor, estoy en mi sitio. Estos son mi regimiento y esté que veis aquí caído era mi capitán”.

Napoleón bajó la cabeza y siguió su camino con semblante triste después de tocar levemente en el hombro al muchacho mientras decía:
-Así es la guerra, feliz y alegre por la mañana y desgraciada al atardecer.

lunes, 3 de junio de 2013

La adicción al café de Balzac

Honoré de Balzac
Honoré de Balzac
Honoré de Balzac fue un novelista nacido el último año del siglo XVIII y fallecido en agosto de 1850. Sin duda una de las referencias literarias de su siglo, el XIX, y de su país, Francia. Su producción fue realmente impresionante y su proyecto La comedia humana nos dejó casi cien obras, aunque el autor había proyecto unas cuarenta más. Sin duda algo sobresaliente, que tiene un pequeño truco: el café.

Parece ser que Balzac era adicto al café y llegaba a beberse cincuenta tazas al día de un espeso café turco. Procuraba llevarse siempre algunos granos molidos con él para poder preparárselo si no daba con un lugar en el que pudiera surtirse. Según sus propias palabras, el café era una gran influencia en su vida. Por supuesto, la cafeína le mantenía despierto y activo, pero también le daba retortijones y le subía la tensión. Como habrán comprobado cuando les presentaba a nuestro protagonista al comienzo de la entrada, vivió tan solo cincuenta y un años, lo que quizás tenga algo que ver con su adicción a la cafeína.

Además, Balzac también era un buen aficionado al té, consiguiendo y degustando los de más calidad y mejor sabor de su época. Otro día, quizás, hablaremos también del pantagruélico apetito de Honoré de Balzac. Y es que díganme ustedes quién no necesita algún café a lo largo del día para poner la máquina a trabajar, todos, aunque también es cierto que algunos hombres, como Balzac, aprovecharon mejor su actividad.

Fuente: Vidas secretas de grandes escritores, de Robert Schnakenberg

domingo, 2 de junio de 2013

La ametralladora Gatling, pensada para salvar vidas

Ametralladora Gatling de 1876
Ametralladora Gatling de 1876
En el año 1861 comenzó la Guerra de Secesión en Estados Unidos y poco después un médico de Ohio se horrorizaba con el número de muertos, tanto por el propio combate, como por enfermedades e infecciones. Entonces, preocupado por ello trató de buscar una solución: una ametralladora.

Este hombre, el doctor Richard Gatling, pensó que una ametralladora que disparara lo suficientemente rápido permitiría que un único hombre combatiera como si fuera cientos y así el ejército de ese bando sería mucho más pequeño. Esto permitiría que menos hombres se expusieran a la muerte, en el combate y por otras causas.

Y como la idea le pareció apropiada, se puso manos a la obra y diseñó y construyó una ametralladora que podía escupir trescientas cincuenta balas por minuto, es decir, una velocidad de tiro más de cien veces mayor a la de las armas habituales en aquel momento, los rifles. En 1862 todo estaba listo para comenzar la producción a gran escala y nutrir así al ejército, pero un incendio arruinó toda la fábrica de nuestro hombre y hubo de comenzar casi de cero. Seguramente el impacto de aquel arma en la guerra habría sido decisivo, pero nunca lo sabremos con certeza.

Llegó su momento cuando la guerra tocaba a su fin pero aún demostró ser un gran invento. Tanto es así, que el ejército de Estados Unidos, tras la guerra, encargó un buen número de ellas, y posteriormente otros países, comenzando así la popularización de aquel invento que hacía que un hombre pudiera matar más rápido.

Su intención inicial era salvar vidas, pensando en que si un ejército disponía de esa capacidad de disparo en un solo hombre y el otro no, muchos soldados podrían quedarse en casa por no ser necesarios. Lógicamente, cuando ambos ejércitos disponen de este tipo de armas, vuelven a tener que ir al frente todos los soldados posibles, aunque probablemente en este caso con mayor probabilidad de morir ya que tendrán enfrente una ametralladora que envía trescientas cincuenta balas donde antes se enviaban tres o cuatro. Por lo tanto, podemos decir que el doctor Gatling fue bienintencionado pero le salió el tiro por la culata, y nunca mejor dicho.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer.

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