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viernes, 31 de mayo de 2013

Concurso sobre Imperio Romano

Play The Guru
Play The Guru acaba de poner en marcha un nuevo concurso junto con Curistoria. Esta vez el concurso gira en torno al Imperio Romano y el premio es una tarjeta regalo de Amazon. Las preguntas están basadas en hechos y cuestiones que he comentado y explicado en Curistoria, así que no les será muy complicado responder con éxito a las preguntas y optar al premio.

Les animo a jugar e intentarlo, en el peor de los casos, al menos se divertirán un poco poniendo a prueba sus conocimientos. ¡Suerte!

jueves, 30 de mayo de 2013

Bantams, soldados bajitos ingleses

Cartel de reclutamiento de Batnams
Cartel de reclutamiento de Batnams
Hace unos años pasaban por aquí los gigantes de Potsdam, un regimiento creado por Federico Guillermo I de Prusia y cuya altura mínima era 180 cm., aunque algunos llegaron a sobrepasar con creces los 2 metros. Viajamos hoy al otro extremo.

Los requerimientos marcados para ingresar en el ejército británico a principios del siglo XX determinaban una estatura mínima obligatoria de 160 cm. Pero llegada la Primera Guerra Mundial, la falta de efectivos obligó a rebajar, nunca mejor empleado el término, la estatura mínima en el ejército hasta los 152 cm y entonces se formaron batallones de soldados bajitos. A estos grupos se les denominó de manera genérica Bantam, por un antiguo lugar de Indonesia llamado así y del que proviene un tipo de gallina pequeña.

Los primeros Bantams fueron mineros que habían sido rechazados anteriormente por su estatura y no tardaron mucho tiempo en ser unos tres mil los hombres que entraron a formar parte de aquellos batallones. Es más, viendo el resultado de la iniciativa, y teniendo en cuenta que muchos de estos hombres provenían de zonas industriales y mineras y por lo tanto estaban curtidos en el trabajo duro, se llegó a permitir que hombres de tan solo 147 cm. formaran parte del ejército y su número creció considerablemente. Cuenta Sidney Allinson, en su libro The Batnams: The Untold Story Of World War One, que más de cincuenta mil hombres bajitos combatieron en la Primera Guera Mundial gracias a reducir la altura mínima exigida.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Los esposos Arnolfini, de Jan van Eyck

La obra de arte que encabeza esta entrada es un cuadro de Jan van Eyck titulado Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa y también conocido como El matrimonio Arnolfini, y estoy seguro de que muchos de ustedes la conocen.

Jan van Eyck fue un pintor flamenco nacido en 1390 y que según los entendidos es uno de los mejores de su época. La obra que nos ocupa fue realizada en 1434 y representa una ceremonia matrimonial entre dos personas, hasta ahí nada extraño. Pero lo curioso comienza cuando comenzamos a estudiar la enorme cantidad de información que el autor vertió en el cuadro. Se están casando, ya que él levanta la mano en el acto de juramento que formaba parte de la ceremonia. La ropa es de gala, lo que muestra, junto con otros elementos, que la familia es pudiente, pero no son nobles. El espejo, la alfombra o la lámpara muestran poder adquisitivo, pero la estancia es típicamente burguesa: estrecha, dominada por la cama y con suelo de madera en lugar de mármol. También se ven unos zuecos en la escena, junto a los pies del esposo. Los nobles solían ir a caballo o en carruaje y por lo tanto no necesitaban ese tipo de calzado, cuyo propósito era evitar el barro.

En el espejo se ven reflejados unos personajes, que no son otros sino los testigos de la ceremonia. Necesarios en este caso porque las personas que contraen matrimonio son de diferente escala social, y por lo tanto eran necesarios testigos que dieran seguridad al contrato económico acordado por la pareja. Y sabemos que son de distinta clase social por que él toma a ella con su mano izquierda y no con su mano derecha, lo que hubiera hecho en caso de ser del mismo estrato social.

El autor firmó el cuadro con un texto que también parece de notario: Jan van Eyck estuvo aquí. Así, esta obra de arte no es sólo eso, sino que casi es una prueba de cómo fue el matrimonio del mercader Giovanni Arnolfini con Jeanne Cenami. Dicho lo cual, como en otras tantas ocasiones en el mundo del arte, todo esto son interpretaciones.

Fuente: ¿De qué se ríe la Mona Lisa?, de Mabel Figueruelo

martes, 28 de mayo de 2013

Las amantes de Hitler y el suicidio

Adolf Hitler y Eva Braun
Adolf Hitler y Eva Braun
Hace unos días escribí un artículo para Qué Aprendemos Hoy en el que hacía un repaso de las amantes de Hitler y narraba cómo todas intentaron suicidarse y cómo algunas lo consumaron con éxito. En la vida de Hitler hubo cuatro amantes o relaciones de tipo íntimo, dejando de lado extraños rumores, que también los hubo, como el caso de Magda Goebbels, que por cierto también se suicidó, junto a su marido y después de matar a sus seis hijos en el búnker de Hitler.

La primera amante de Hitler fue Mimi Reiter, veinte años más joven que él, y que intentó suicidarse cuando él la abandonó para anteponer su carrera política al amor. Su suicido fue evitado en el último momento. Geli Raubal, también más joven que el Führer y sobrina de este, se pegó un tiro con una pistola propiedad del propio Hitler. Unity Mitford, británica, se pegó un tiro que le dejó en estado vegetativo al saber que su admirado Hitler estaba en guerra con su país. Murió unos años después.

Por último, la amante de Hitler por excelencia: Eva Braun. Esta dama intentó suicidarse en alguna ocasión y finalmente, ya siendo esposa de Hitler aunque fuera por unas horas, puso final a su vida al lado de su amado en el búnker de Berlin.

En el artículo de Qué Aprendemos Hoy hay más detalles y explicaciones, por lo que les remito al mismo para ampliar la información.

lunes, 27 de mayo de 2013

Odessa, escape nazi

Símbolo de las SS
Símbolo de las SS
Odessa es el nombre de varias localidades de Estados Unidos, de una importante ciudad y región de Ucrania, de un libro de Frederick Forsyth, best-seller publicado en 1972, que guarda relación con lo que vamos a tratar y del cual se hizo una película, y ODESSA es también el nombre de una organización nazi. Como supondrán, es este último punto el que vamos a tratar en Curistoria.

ODESSA es el acrónimo de Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen, lo que podríamos traducir como Organización de Miembros de la SS. Fue fundada en 1947 y como supondrán, habiéndose creado dos años después de la Segunda Guerra Mundial y siendo nazi, era clandestina. Su objetivo era ofrecer ayuda y protección a antiguos miembros de las SS y el NSDAP para escapar de Alemania y evitar así juicios por los terribles crímenes que llevaron a cabo en los años de la guerra e incluso en los anteriores.

Cuando las cosas se comenzaron a poner complicadas para Alemania en la guerra, gran cantidad de fondos económicos fueron movidos a cuentas en países neutrales por los nazis. Así, ODESSA se pudo financiar y puso en marcha una red de vías de escape que permitieron a muchos miembros de las SS huir a través de Austria, Suiza e Italia y empezar una nueva vida en España, en América del Sur o en algunos países árabes.

También parece claro que la Iglesia ayudó en muchos casos a estos nazis a escapar. Por ejemplo, el obispo austríaco Alois Hudal entregó pasaportes vaticanos a algunos de aquellos hombres. Eichmann, uno de los nazis más famosos tras la Segunda Guerra Mundial y del que ya hemos hablado en otras ocasiones, usó la ruta vaticana para huir de Alemania.

Únicamente en España se conocen más de cien casos de empresas creadas y gestionadas por miembros de ODESSA y también son conocidas las historias de algunos nazis que comenzaron una nueva vida, ayudados económicamente por esta organización, en América del Sur.

El caso de ODDESA no fue único y existieron más organizaciones de este tipo, pero sí es quizás la más importante y sin duda fue la más importante. Por supuesto, todo esto teniendo en cuenta el importante valor del secreto y la clandestinidad en sus fines y por lo tanto lo complicado de su estudio.

Fuentes: Diccionario del Tercer Reich, de Gregorio Torres y Dictionary of the Second World War, de Stephen Pope & Elisabeth-Anne Wheal

domingo, 26 de mayo de 2013

La palabra abracadabra cura la fiebre


El origen de la palabra abracadabra no está muy claro y hay varias teorías, pero no es ese el fin de esta curistoria, sino exponer el uso extraño que hacían los romanos de esta palabra y las cualidades sanadoras que le atribuían.

En un manual de medicina en verso y en latín titulado Liber Medicinalis, que aunque no tiene fecha ni autor cierto se relaciona con sabios de entorno al 200 d.C., se explica cómo esta palabra es capaz de curar la fiebre. Primero hay que escribirla en un papel en el modo en el que muestra la figura que acompaña esta entrada, es decir, quitando en cada línea una letra del final de la palabra con respecto a la línea anterior. Entonces ese papel se enrolla formando un pequeño tubo y con un cordel se elabora un collar con dicho tubo para poder llevarlo alrededor del cuello. Según aquel manual de medicina romano, sólo con hacer esto la fiebre abandonará nuestro cuerpo.

Me llama la atención que la palabra abracadabra, escribiéndola en la forma descrita, se pueda leer en la primera línea, pero también en las letras finales de cada línea.
No había caído cuenta de que esto que digo en el último párrafo ocurre con cualquier palabra. Alguien lo ha escrito en un comentario que he debido borrar por lo soez del ejemplo que usaba. Gracias en cualquier caso.

Fuente: Gabinete de curiosidades romanas, de J.C. McKeown

sábado, 25 de mayo de 2013

Curistoria en formato electrónico

Curistoria
Aunque ya lo comenté hace unas semanas, el primer libro de Curistoria, editado por Ediciones Evohé en 2008, acaba de ser lanzado hace poco en formato electrónico y está disponible en las principales plataformas (Amazon, Fnac, casadellibro.com...). Son 400 curistorias, revisadas y reescritas y que no están en el segundo volumen de Curistoria. Es un buen momento para completar la colección de ebooks de Curistoria a un gran precio.

Por cierto, ahora mismo el libro está entre los 20 ebooks de historia más vendidos de Amazon.es, y en el poco tiempo que lleva a la venta en este formato, ya ha estado ahí arriba varias veces, incluso en el top10.

Para que no sean sólo mis palabras, ahí van algunas de las  valoraciones de este primer libro de Curistoria en la red:
Muy recomendable para los que nos gusta curiosear en la historia de forma dinámica y amena. Se lee sólo. El autor también tiene uno de los blogs más interesantes que hay sobre la materia. (Casadellibro.com)
Colección muy seleccionada de una serie de anécdotas históricas que nos ilustran sobre muchos personajes conocidos pero viendo facetas poco conocidas o inéditas de ellos. Se lee con mucha facilidad, es muy instructivo. (amazon.es)
El texto fluye, los párrafos son precisos y los flecos pocos, las páginas pasan, y el libro se termina dejando en general un buen sabor de boca. (hislibris.com)
Muy bueno. (Casadellibro.com)

jueves, 23 de mayo de 2013

De cuando el F.C. Barcelona no quiso a Di Stéfano

Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid
Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid
Corría el año 1953 cuando el Real Madrid y F.C. Barcelona comenzaron a luchar por contratar para sus respectivos equipos a la estrella argentina Alfredo Di Stéfano, que entonces jugaba en el Millonarios de Colombia. Había llegado a este equipo después de militar en el River Plate de Argentina, equipo que había abandonado por una huelga del fútbol en ese país.

Los dos equipos españoles se hicieron con los derechos de contratación del jugador, dando lugar a una situación extraña que acabó con una solución salomónica. El Madrid negoció en el verano de 1953 el traspaso con el club de Bogotá, el Millonarios, en el que jugaba en aquel momento. Pero no estaba claro quién tenía realmente los derechos sobre Di Stéfano, debido a la forma extraña en la que había abandonado River Plate, por lo que estos también negociaron su traspaso, en este caso con el Barcelona. En julio el Madrid había dicho que el jugador era suyo y un mes después el Barcelona comunicó que había acordado con River que Di Stéfano jugaría en sus filas. Como vemos, un jaleo de derechos y firmas.

Entonces entró la Federación Española de Fútbol en el tema para decidir salomónicamente. Se determinó que Di Stéfano comenzaría jugando en el Madrid pero que al año siguiente jugaría en el Barcelona, para volver al Madrid un año más y acabar el ciclo de cuatro temporadas en el Barcelona. Increíble decisión, casi impensable a día de hoy, pero que finalmente no se llevó a cabo, como veremos.

El Barcelona no estaba de acuerdo con aquella decisión y con tener que compartir al jugador, por lo que renunció a todos los derechos sobre el mismo y una vez que el Madrid le pagó el dinero que había adelante el Barcelona a River, todo se puso en orden y comenzó la carrera de Di Stéfano en el Real Madrid, club del que ha sido emblema y en el que ostenta el cargo de Presidente de Honor.

Como ven, Di Stéfano pudo haber sido como Figo, Luis Enrique y fue el Barcelona el que no quiso a Di Stéfano por no compartirlo. Estaría bien saber qué hubiera pasado de haber jugado alternativamente en ambos clubes.

Fuente: La España de la posguerra, de Fernando Vizcaíno Casas.

El descubrimiento de Plutón

Clyde Tombaugh
Clyde Tombaugh
En 1928, Clyde Tombaugh, un hombre nacido en 1906, vivía en Kansas trabajando en una granja junto a su padre. Su afición por las estrellas y el cielo nocturno le llevaron a construirse artesanalmente un telescopio tomando piezas de aquí y allá, entre otras, piezas del viejo coche de su padre. Lo que veía en el cielo con aquel instrumento lo plasmaba en el papel a través de dibujos. Un día decidió enviar aquellos dibujos al observatorio Lowell de Arizona, y a pesar de no tener más que estudios básicos, recibió una oferta de trabajo.

El fundador del observatorio, Percival Lowell, había invertido años buscando un planeta, al que denominaban planeta X, que en su opinión afectaba a la órbita de Neptuno pero que no había podido ser contemplado aún. A la búsqueda de aquel planeta X pusieron a nuestro hombre cuando aceptó la oferta de trabajo. El fundador del observatorio había muerto en 1916 sin conseguir su objetivo, pero gracias a sus fondos la búsqueda seguía viva, ahora en manos de Tombaugh.

No todos los astrónomos eran optimistas, muchos pensaban que si existiera ese planeta X ya habría sido descubierto en aquel 1928 y que por lo tanto todos los esfuerzos en su búsqueda eran en vano. La labor diaria de Tombaugh consistía en tomar fotos del cielo cuadrante a cuadrante y comparar fotos y fotos para buscar algún cambio en el espacio que denotara la existencia del planeta. Miles de fotos, todas parecidas, con cientos de puntos. Un trabajo tedioso, sin duda.

Pero cuando uno es tenaz, a veces, obtiene su recompensa. Así, el 18 de febrero de 1930 Tombaugh detectó un pequeño cambio entre dos fotos, una pequeña mancha que era como una peca en la cara del espacio. En aquel momento nuestro hombre se convirtió en el primer americano en descubrir un planeta: Plutón.

El nombre no fue impuesto en el momento, sino que se hizo una petición popular y miles de cartas llegaron de todas las partes del mundo. Finalmente, la sugerencia de una chica de once años de Oxford, Inglaterra, llamada Venetia Burney, de denominar Plutón al nuevo planeta en honor al dios romano del inframundo fue aceptada. Que las iniciales de Percival Lowel coincidieron con el comienzo del nombre propuesto fue un punto a favor para seleccionar Plutón.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer.

martes, 21 de mayo de 2013

Un Hitler en el ejército de Estados Unidos

William Patrick Hitler
William Patrick Hitler
William Patrick Hitler fue un sobrino del líder nazi Adolf Hitler, hijo de su hermanastro Alois. Ese sobrino, después de coquetear con al Führer cuando el nazismo se hizo con el poder en Alemania, emigró y, de hecho, se puso en contra de su tío, aunque más bien para aprovechar el tirón mediático que por otra cuestión. Después de algunas entrevistas para medios ingleses en las que hablaba de Adolf Hitler abiertamente, comenzó a tener problemas, a pesar de que no había dicho nada en contra de él. Así, acabó en Estados Unidos en marzo de 1939, cuando aún no había comenzado la Segunda Guerra Mundial.

Aprovechó el parentesco para hacerse publicidad y atacó, ya abiertamente, las políticas de Adolf Hitler en Alemania. Impartió conferencias hablando de la situación en Alemania y de su tío, con gran afluencia de público, y publicó artículos al respecto. Cuando la guerra ya avanzaba por Europa, el tirón mediático del sobrino de Hitler comenzó a perder fuelle y entonces hubo de dar un golpe de efecto: se alistó en la marina de Estados Unidos.

Se inscribió en Nueva York y fue declarado apto físicamente para el servicio. Quería luchar, según él mismo decía, contra su tío. En el formulario de ingreso al ejército, había una pregunta en la que se preguntaba al solicitante sobre la existencia de miembros de su familia en las fuerzas armadas de unos determinados países y William Patrick indicó que su tío era Adolf Hitler. Aquello hizo que se le denegara el acceso al ejército de Estados Unidos, pero no se rindió y escribió una carta al presidente. Este ordenó al FBI que le investigaran a fondo y cuando no se encontraron pruebas en contra fue aceptado, por fin, en la marina. Así, podemos decir que en 1944 había un Hitler en cada bando de la Segunda Guerra Mundial.

Después de todo aquello y de una aparición en la televisión, el sobrino de Hitler se incorporó a filas y acabó trabajando en territorio de Estados Unidos como técnico de laboratorio de un departamento de sanidad, lejos de Europa y de la lucha directa contra el nazismo.

Al finalizar la guerra, aquel que había buscado popularidad y notoriedad, se ocultó, quizás temiendo alguna represalia por su apellido, que incluso borró de su nombre, pasándose a llamar Patrick Alexander Stuart-Houston.

Fuente: Secretos del Tercer Reich, de Guido Knopp
Fuente imagen: Películas del holocausto judío

lunes, 20 de mayo de 2013

El Ku Klux Klan, el Imperio Invisible

Cartel de El nacimiento de una nación
Cartel de El nacimiento de una nación
El origen del Ku Klux Klan se remonta a diciembre de 1865, cuando seis veteranos confederados de la Guerra Civil Americana fundaron algo así como un club social, con un objetivo más lúdico que cualquier otro. No entraré en cómo ese objetivo fue degenerando y en cómo el KKK en su historia ha matado, robado, extorsionado… como suelen hacer las organizaciones terroristas como él.

Los fundadores tomaron una palabra en griego, “κύκλος”, que significa círculo y le añadieron clan, escrito también con k, sin mayor razón aparentemente que la estética. Lo que decidió el nombre fue el sonido de kuklos klan, transformado en ku klux klan, sencillamente porque sonaba bien. Así nació el clan del círculo, sin mayor razón de peso que su sonoridad.

A menudo el KKK ha sido conocido como el Imperio Invisible, y si bien el nombre podría haberle sido otorgado por los años en los que el klan llegó a controlar los políticos que gobernaban en muchos lugares, incluso senadores y jueces, y dominaba la sociedad sureña en algunas zonas, tal nombre es autoimpuesto.

En 1915 se publicó en Ohio el documento que debían completar y firmar todos aquellos que quisieran formar parte del klan. Tras identificar al líder del KKK al que realizaban la petición, a modo de juramento el documento decía: “Yo, el abajo firmante, un aspirante a la ciudadanía de los Caballeros del Imperio Invisible del Ku Klux Klan…

En aquella época, la película El nacimiento de una nación y algunos otros hechos llevaron al KKK a una de sus épocas más relevantes, donde entre cuatro y cinco millones de personas mostraron su deseo de ser ciudadanos del Imperio Invisible, supongo que firmando aquel documento.

domingo, 19 de mayo de 2013

Todos los españoles vestimos de torero

Joselito y Belmonte
Joselito y Belmonte
La Curistoria de hoy gira en torno a una leyenda, no sé si urbana o no, que todos hemos oído o comentado en alguna ocasión: en el extranjero piensan que los españoles vamos vestidos de toreros. He encontrado el origen de la misma, al menos, la persona a la que se atribuye una conversación en la que su interlocutora hizo tal afirmación.

Julián Velázquez Duro fue un aviador español que haciendo un viaje alrededor del mundo se encontró con una dama de Estados Unidos a bordo del mismo barco en el que él viajaba. La mujer le preguntó, en inglés, por supuesto, sobre su procedencia y nuestro hombre, que hablaba cuatro idiomas, le contestó que era español. Después tuvo lugar el siguiente dialogo:
–Se habrá tenido usted que hacer toda la ropa para este viaje –dijo la dama.
–No me ha hecho falta, afortunadamente tengo un vestuario bastante decente
–¡Ah! Yo creía que todos los españoles vestían de torero.
–La que habrá tenido que ir a la modista habrá sido usted.
–¿Por qué?
–Porque tengo entendido que los americanos no llevan más ropas que una plumas en la cabeza.

Supongo que aún quedarán personas por el mundo que piensan que todos los españoles vestimos traje de luces o que todos los venecianos llevan camisetas de rayas blancas y azules. Hay miles de tópicos, y no son más que eso en muchos casos. Ahora, cuando cuenten la historia de que por ahí piensan que todos los españoles vestimos de toreros, acuérdense de citar a don Julián Velázquez Duro.

Fuente: Mis anécdotas preferidas, de Carlos Fisas.

jueves, 16 de mayo de 2013

Concurso de Play The Guru y Curistoria

Play The Guru
Play The Guru acaba de poner en marcha uno de sus concursos de preguntas en el que Curistoria ha colaborado. Se trata de un sencillo juego de preguntas en torno a la Edad Media y cuyo premio es una tarjeta de regalo de Amazon. Las preguntas están basadas en hechos y cuestiones que he comentado y explicado en Curistoria, así que no les será muy complicado responder con éxito a las preguntas y optar al premio.

Les animo a jugar e intentarlo, en el peor de los casos, al menos se divertirán un poco poniendo a prueba sus conocimientos. ¡Suerte!

miércoles, 15 de mayo de 2013

El periodismo y el día que mataron a JFK

Gay Talese
Gay Talese
El domingo pasado publicaba el diario español El País en su dominical una entrevista a Gay Talese. Escritor y periodista, es un referente dentro del periodismo mundial por su literaria forma de escribir y de contar los hechos. Su época en The New York Times es historia del periodismo y sus artículos sobre gente como Joe Louis o Joe DiMaggio son considerados clásicos y ejemplos a seguir para todo aquel que quiera hacer ese tipo de trabajo periodístico. Por cierto, algunos de estos artículos se recogen en El silencio del héroe, un libro que acaba de publicar y motivo, supongo, de la entrevista.

Volviendo a esta, narraba en ella cómo el 22 de noviembre de 1963, cuando tenía treinta y un años, le encargaron que saliera a la calle para observar las reacciones de la gente, cómo se estaba comportando en aquella jornada, para luego, lógicamente, contarlo en el diario. Aquel día habían asesinado a John Fitzgerald Kennedy, JFK, y se esperaba que América entera estuviera conmocionada y llorara por el asesinato de su presidente.

Talese se echó a la calle y dando vueltas por la ciudad se encontró con otro grande del mundo de los diarios, Tom Wolfe. Hay que decir que ambos, Wolfe y Talese, están hoy considerados como los padres de ese nuevo periodismo al que hacía antes alusión. Pero entonces, en 1963, eran aún personajes de guerrilla, por decirlo de algún modo, dentro de los mastodónticos diarios en los que trabajaban. Después de saludarse, comentaron lo que estaban haciendo y curiosamente ambos habían recibido el mismo encargo por parte de sus jefes. Decidieron compartir un taxi y así pasar el rato juntos y ahorrar algo de dinero.

Después de cuatro o cinco horas en las que recorrieron gran parte de Nueva York, volvieron a sus redacciones. Talese le contó a su editor que no había visto nada reseñable y que iba a escribir precisamente sobre eso, sobre la falta de reacciones y de emoción por parte de la gente de su ciudad frente al asesinato en Dallas de JFK. Su jefe decidió dejar el tema y no publicar nada al respecto. Cómo contar que el pueblo no lloraba por su presidente.

A la mañana siguiente Talese compró nada más levantarse el Herald Tribune, donde escribía Wolfe, para leer lo qué había escrito este en torno a lo que ambos pudieron ver y sentir la tarde anterior en su ronda conjunta por las calles. Después de mirar el diario de cabo a rabo no fue capaz de encontrar nada publicado por Wolfe con respecto a las reacciones de la gente. Ambos habían llegado a la misma conclusión y a la misma vía muerta.

Dos periodistas, dos de los grandes, vivieron una historia conjunta y paralela de la que no ha quedado rastro impreso pero que constata, basándonos en lo que cuenta Talese en su entrevista, que la ciudad de Nueva York, y con seguridad otras muchas por todo Estados Unidos, vivieron la muerte de JFK sin grandes cambios, emociones o hechos reseñables. Desde mi punto de vista, es un aspecto sobre el que reflexionar. El día del asesinato de JFK fue un día para la historia y se han escrito miles y miles de líneas al respecto, pero nada había que contar sobre la gente corriente, sobre sus reacciones. Sus vidas continuaron sin cambios.

martes, 14 de mayo de 2013

Walter Hunt, el inventor del imperdible

Patente del imperdible
Patente del imperdible
Walter Hunt fue un gran inventor, pero no tuvo mucha vista para los negocios, para rentabilizar económicamente sus ideas, como veremos. Este hombre, no muy conocido, fue el creador de la primera máquina de coser en Estados Unidos, todo un avance para el año 1834, cuando salió de su cabeza.

El problema que tuvo que enfrentar Hunt fue la situación económica del momento en su país, que no era demasiado boyante. Así, nadie mostró demasiado interés por un invento que provocaría que algunos cuantos hombres perdieran su trabajo. La desilusión por el recibimiento que a su invento le brindó la industria llevó a nuestro hombre a dejar de lado su idea y ni siquiera preocuparse por patentarla.

Poco después, otro inventor, llamado Elias Howe, diseñó una máquina similar y él sí la patentó, generándole finalmente una cantidad de dinero que lo hizo un hombre multimillonario. Pero Hunt había aprendido una lección. Así, en 1849, casi jugando con un trozo de alambre acabó por crear el imperdible. Otro gran invento que sigue vigente en nuestros días. Decía que aprendió la lección ya que en este caso sí que patentó la idea, una idea que valía millones. Aún así, no ganó mucho con ella.

Debía Hunt una pequeña cantidad de dinero, apenas unos dólares, y agobiado por tal deuda vendió la patente del imperdible a una empresa por unos cientos. Un valor mucho menor del que más tarde se mostró que tenía aquel invento basado en un pequeño trozo de alambre.

Como vemos, una gran cabeza para idear dispositivos muy útiles, pero no tan buena para detectar las oportunidades financieras asociadas a sus inventos.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer.

lunes, 13 de mayo de 2013

Esclavos romanos: una cabeza y serás libre

Batalla de Zama
Batalla de Zama
La batalla de Cannas tuvo lugar en agosto del año 216 a.C. dentro de la Segunda Guerra Púnica. El ejército de Aníbal, cartaginés, se enfrentó a las tropas romanas de Cayo Terencio Varrón y Lucio Emilio Paulo. Estos últimos fueron derrotados y quedaron en una situación delicada. Como salida desesperada, el ejército romano decidió reclutar a esclavos para su filas mediante un método algo peculiar.

Los generales romanos prometieron la libertad a todos los esclavos que lucharan en su bando y volvieran después de la batalla con la cabeza de algún enemigo. Esta idea, que puede parecer casi buena a priori, tuvo un resultado no tan bueno, según narra Tito Livio en Historia de Roma desde su fundación.
El mayor inconveniente para los romanos lo constituían las cabezas convertidas en precio de la libertad. En efecto, cuando uno daba prontamente muerte a un enemigo, primero perdía tiempo con el engorro de cortarle la cabeza en medio de la confusión y la aglomeración; después, con la mano derecha ocupada en sostener la cabeza, los más aguerridos quedaban al margen del combate y la lucha quedaba en manos de los cobardes y pusilánimes.
Como decía, una idea que se tornó contra aquellos que la habían tenido. Y es que tiene lógica que si el precio de la libertad es una cabeza, una, se corte la primera que se tenga a mano y se deje de lado la batalla conseguido tal botín. Es más, los más fuertes esclavos irían a por los más débiles enemigos, ya que una cabeza es una cabeza independientemente de lo bueno o malo que sea como soldado el que la sostiene, y así después de un rato quedarían en el campo de batalla los más fuertes de los enemigos romanos y los más débiles de los esclavos.

Fuente: Gabinete de curiosidades romanas, de J.C. McKeown

domingo, 12 de mayo de 2013

El secreto en torno a Psicosis que impuso Hitchcock

Cartel que prohibía entrar con la película comenzada
Cartel que prohibía entrar al cine con la película comenzada
Leía hace unos días, no recuerdo donde, un artículo sobre las medidas de seguridad que han establecido los editores a los traductores del nuevo libro de Dan Brown que se pone a la venta esta misma semana: Inferno. Decía el artículo que han vivido casi incomunicados con el objetivo de evitar que el libro se filtre de algún modo antes de ponerse a la venta. Me ha recordado esta historia algo que leí sobre Psicosis, la película de Hitchcock.

Antes de que en junio de 1960 se estrenara la película, el director se encargó de mantener el secreto sobre ella y la cinta de la misma era guardada con celo. Los actores, y supongo que más gente del equipo de la película, se vio obligada a firmar un acuerdo de confidencialidad que les prohibía hablar de la película. Llegado el momento de promocionarla, el propio Hitchcock se encargó de casi todo, no dejando que Janet Leigh o Anthony Perkins, los protagonistas, dieran entrevistas. Tenía miedo el director de que en algún descuido descubrieran algún punto clave de la película. Ni siquiera ofreció a los críticos los pases privados previos al estreno, tan comunes para promocionar la película.

Ni al propio espectador dejó sin controlar el director. Se pedía explícitamente a los que veían la película que no contaran el final, ya que, decían, era lo único que tenían. El aspecto más controvertido de todos aquellos movimientos fue la obligación que Hitchcock impuso a las salas de cine de no dejar entrar a nadie una vez que la película hubiera comenzado. Pensaba que aquellos que no vieran el comienzo se perderían detalles importantes. La imagen que acompaña esta entrada es una muestra de los carteles que anunciaban en los cines este hecho. En los primeros días los propietarios de las salas se quejaron porque suponían que así perderían ingresos, pero cuando poco después del estreno comenzaron a ver las enormes colas que se formaban a sus puertas, dejaron de lado sus reticencias y aprovecharon el éxito de Psicosis.

sábado, 11 de mayo de 2013

IV Premios de Literatura Histórica Hislibris

La semana pasada se entregaron los IV Premios de Literatura Histórica Hislibris, por parte de la web especializada en novela y ensayo histórico Hislibris. Magnífica web que les he recomendado otras veces y les recomiendo de nuevo. Está repleta de personas con amplios conocimientos de historia y literatura y por lo tanto los premios que entregan no son unos premios cualquiera y debemos darle el valor que tienen.

Los premiados fueron:

jueves, 9 de mayo de 2013

La primera logia masónica de España

Simbología masónica
Simbología masónica
En 1952, el general Francisco Franco visitó el monasterio de Poblet, que acaba de ser restaurado. Después de la visita y antes de partir dio una orden al abad que dirigía el lugar: debía retirar de aquel santuario la tumba de un tal duque de Wharton. Este era un inglés que por haber fallecido allí en 1731 había sido sepultado en el monasterio.

Franco había escrito no mucho antes sobre este hombre lo siguiente: “Desde que Felipe Wharton, uno de los hombres más pervertidos de su siglo, fundó la primera logia de España hasta nuestros días, la masonería puso su mano en todas las desgracias patrias”.

Los masones eran una de las bestias negras en la mente del franquismo y por eso aquel Wharton era un hombre tan molesto para el propio Franco. La primera logia masónica española había sido fundada por ese duque de Wharton, entre otros, en 1728 en un hotel de Madrid.

Fuente: El libro de los hechos insólitos, de Gregorio Doval

miércoles, 8 de mayo de 2013

Quién inventó el cono de helado

Niños comiendo conos de helado
Aprovechando que el buen tiempo parece definitivamente haberse hecho sitio, esta tarde he tomado un cono de helado, un sencillo pero rico capricho. Y basta ese buen rato de galleta y chocolate helado para tener que rendir homenaje a continuación a sus creadores.

Corría el año 1904, cuando una feria en San Luis, Estados Unidos, combinó a las personas y los ingredientes necesarios para dar vida al cono de helado. Había aquel día de verano un hombre, un inmigrante sirio llamado Ernest Hamwi, vendiendo en su puesto de la feria gofres calientes. Debido al buen tiempo que hacía, según parece, la tarde no estaba siendo muy fructífera para su negocio, justo lo contrario de lo que le ocurría a Arno Fornachau en el puesto de al lado. Fornachau despachaba helado a una velocidad que le hacía sonreír mientras veía cómo se iba llegando su caja. Llenó tanto su caja que vacío sus existencias de platos.

Y, como comprenderán, uno no se va a llevar un helado en las manos, por lo que quedarse sin platos en el puesto suponía un gran problema y la pérdida de ventas y clientes. Pero entonces el sirio, Ernest, tuvo una brillante idea que ayudaría a su vecino de caseta y le haría a él ganar algo de dinero al menos para salvar la jornada. Enrolló formando un cono uno de los gofres que tenía en su puesto y se lo ofreció a Fornachau para que sirviera el helado dentro del aquel cono de gofre. Y así, amigos, los dos hombres ganaron dinero y crearon el cono de helado.

La idea fue todo un éxito y tardó poco en extenderse por todo Estados Unidos. Y hoy, más de un siglo después, sigue siendo un placer disfrutar de un cono de helado cuando hace un poco de calor. De hecho, actualmente, un tercio de todo el helado que se consume en Estados Unidos se hace en este formato.

Aunque hay una patente en Estados Unidos sobre el invento por parte de nuestro protagonista sirio, parece ser que ya existía una idea similar con anterioridad, en algún libro de cocina francés, y también hay otros vendedores de aquella feria que se arrogan el invento.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer

martes, 7 de mayo de 2013

Barro y trincheras

Camilleros en agosto de 1917
Camilleros en agosto de 1917
Una de las imágenes más típicas de la Primera Guerra Mundial, especialmente cuando se trata del frente occidental, es la de las trincheras y el barro. Efectivamente son dos aspectos básicos de esa parte del conflicto. En agosto de 1917, por ejemplo, ocurrió algo totalmente fuera de la común en la zona de Ypres, en Bélgica, donde se estaba dando ese tipo de combate basado en trincheras, artillería y posiciones estáticas. En pleno mes de agosto hubo únicamente tres días sin lluvia, lo que era extraño. Según parece, la cantidad de lluvia caída en aquel mes de 1917 duplica la media de otros años. Lógicamente, aquello acabó por embarrar todo el campo de batalla, cuya situación se hizo aún más complicada al estar sembrado de agujeros hechos por los proyectiles de artillería.

Las carreteras eran un completo lodazal y algunos heridos que cayeron de los atestados camiones en los que eran transportados a la retaguardia, murieron ahogados entre el barro. Según el testimonio de un sargento, eran necesarios seis hombres por camilla para transportar a un herido por aquel terreno. Cuatro de ellos portaban la camilla y los otros dos ayudaban a estos a moverse a través del barro, sacando sus piernas de los agujeros cuando se enterraban. En algunos puntos el barro llegaba a la cintura de soldados. La imagen que acompaña la entrada es bastante ilustrativa.

Para mover cualquier pieza de artillería, por ligera que fuera, se requería un esfuerzo tremendo y llevaba horas avanzar apenas unas decenas de metros. Los agujeros en el suelo, necesarios para protegerse del enemigo, eran verdaderos charcos en los que no se podía estar y hasta se corría el riesgo de morir ahogado entre agua y barro.

Unas condiciones de batalla, como vemos, tremendas, que hacen honor a la imagen estereotípica de la que hablaba al comienzo: barro y trincheras.

lunes, 6 de mayo de 2013

Los Increibles, de Pixar, y Edith Head

Edna Moda
Edna Moda
El personaje de Edna Moda en la película de Pixar titulada Los Increíbles, corresponde a la diseñadora de los trajes de superhéroes. Una mujer conocedora de la moda, los tejidos y el estilo. Sabia mujer que además aconseja que una capa siempre da problemas. Pero esa es otra historia, como decían en Conan. Este personaje es un homenaje a una persona real, protagonista de esta curistoria: Edith Head.

Nacida en octubre de 1897 y fallecida en 1981, esta mujer fue una diseñadora de vestuario que trabajó durante años en el mundo del cine. De ahí que precisamente sea con una diseñadora en la ficción con la que Pixar le rinde homenaje. Esta dama logró algo que aún sigue siendo un record absoluto para una mujer: ocho Premios de la Academia. Es decir, con un nombre u otro para el premio, esta dama consiguió ocho Oscar.

Edith Head
Edith Head
Comenzó en los años veinte del siglo pasado como ayudante de diseño de vestuario y posteriormente dirigió los departamentos de vestuario de varios grandes estudios durante los años dorados de Hollywood. Sus ochos premios son el reconocimiento a su gran labor, pero por si les pareciera poco ese dato, estuvo nominada nada más y nada menos que treinta y cinco veces. De hecho, como decía, sigue siendo actualmente la mujer con más estatuillas ganadas.

Nuestra dama tiene su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Su primer premio llegó en 1950 por la película La Heredera, dirigida por William Wyler y el último veinticuatro años después, en 1974, con El Golpe de George Roy Hill. Hasta hizo algún cameo en los que se interpreta a sí misma, acompañada de un Oscar en alguno de los casos.

Sin duda, cuando en el mundo del cine se habla de todos esos equipos que no son famosos ni están en las grandes letras pero que hacen que la película sea mejor o peor con su granito de área, se están refiriendo a gente como Edith Head. No lo olviden, quizás sea una categoría menor, pero pocos, únicamente otros cinco, han estado a su altura en lo que a premios Oscar se refiere. Y además, a ella la ha homenajeado Pixar, que es otro premio.

domingo, 5 de mayo de 2013

Cuando la ignorancia salva vidas

Milicianos de la Guerra Civil
Milicianos de la Guerra Civil
Hace menos de un mes, concretamente el 8 de abril de 2013, murió en Madrid José Luis Sampedro, como todos ustedes sabrán. Nacido en Barcelona en 1917, si hacen las cuentas le saldrá que vivió noventa y seis años. Y tanto tiempo da para hacer muchas cosas, aunque él hizo muchas más de las que cualquier de nosotros soñamos: estudió, fue escritor, político, un importante economista, profesor, conferenciante… Su capacidad de trabajo me asombra y debería hacernos enrojecer las mejillas cuando nos escudamos, el que escribe incluido, en excusas y tareas para no hacer algo. Vivió tanto este hombre y con tanta intensidad que hasta luchó en ambos bandos en la Guerra Civil Española, y precisamente en esa época está encuadrada la curistoria de hoy.

Contaba Sampedro en una conferencia que un día, en plena Guerra Civil, iba paseando por el paseo de Pereda de Santander, en aquel momento en manos republicanas, cuando fue testigo de cómo el lenguaje, aunque más bien fue la ignorancia, salvó una vida. Delante de él caminaba un hombre y tras dicho hombre dos milicianos. Entonces un cuarto se acercó a los milicianos y les dijo que el que caminaba ante ellos era un cura. Ya podrán ustedes imaginar lo que aquella delación suponía, si no la muerte para el sacerdote, sí algunos problemas graves. Los milicianos pararon al hombre y le pidieron la documentación.

El sacerdote, supongo que algo agobiado y asustado, les entregó la cédula personal y el miliciano que la tomó comenzó a leer. Después del nombre y apellidos, llegó a la profesión, donde ponía presbítero. Decía Sampedro que leía aquel un poco entrecortadamente. Entonces, después de leer la profesión, suspiró el miliciano y se la devolvió al asustado cura diciéndole: “anda, anda, toma y márchate, que nos habían dicho que eres cura”. Los que estaban mirando, como el propio Sampedro, se convirtieron en cómplices de la ignorancia del miliciano y ninguno lo sacó de su error. El cura, lógicamente, se fue rápido y salvó la vida.

La ignorancia del miliciano, que no sabía que presbítero y cura venían a ser lo mismo, permitió al sacerdote salvar la vida al menos en aquella ocasión. Arropada la ignorancia, como decía, por la complicidad del resto de transeúntes.

Fuente: Escribir es vivir, de José Luis Sampedro

sábado, 4 de mayo de 2013

Fotos de la Segunda Guerra Mundial en The Atlantic

En las recomendaciones de los sábados hoy voy a dejar de lado los libros para comentarles una magnífica web sobre la Segunda Guerra Mundial. En la web de The Atlantic hicieron hace ya un tiempo una recopilación de un buen número de fotos de aquel conflicto, ordenadas por temas y con un pequeño comentario o explicación sobre cada una de ellas.

Los temas en los que se agrupa la colección son veinte y el trabajo es realmente digno de admirar: antes de la guerra, mujeres en guerra, Pearl Harbor, el frente del este... Muchas de las fotos son conocidas, pero nunca está de más recordarlas y leer ese pequeño comentario. Otras, al menos en mi caso personal, no las conocía. Sin duda, otro modo de acercarse a la Segunda Guerra Mundial y de disfrutar de la historia.

El trabajo se llamaba The World War II in Photos y su autor es Alan Taylor y recoge novecientas fotos, a buen tamaño y calidad.







jueves, 2 de mayo de 2013

El condenado a muerte al que indultó un volcán

Saint-Pierre después de la erupción
Saint-Pierre después de la erupción
En mayo de 1902, en la isla de Martinica, en el Caribe, había dos hechos importantes en marcha: unas elecciones y la actividad del volcán Monte Pelée. Este último estaba expulsando a la atmósfera ya gran cantidad de humo y cenizas, lo que era preocupante pero estaba en un segundo plano para Louis Mouttet, gobernador de la isla. Este hombre tenía en la primera posición de su lista de preocupaciones las elecciones que estaban a punto de celebrarse. De hecho, pensaba que el volcán podría ser un elemento clave a la hora de cumplir sus objetivos políticos.

El gobernador, pensando en que el pánico entre la población podría provocarle problemas, ordenó al director del diario local que en sus noticias restara importancia a la actividad volcánica del Monte Pelée y no hablara del riesgo del erupción. No contento con esto, bloqueó los caminos de salida de la ciudad para que la población no pudiera huir y visitó la ciudad de Saint-Pierre, en las faldas del volcán, tres días antes de las elecciones para transmitir tranquilidad.

Pero ya saben ustedes que cuando uno hace planes, la naturaleza, o Dios, según las versiones del dicho, se ríe. Y así fue en aquella ocasión. El gobernador estaba apurando los días para que las elecciones se celebraran sin problemas, evitando que la gente huyera por miedo al volcán, cuando este entró en erupción. Al día siguiente de la visita del gobernador a Saint-Pierre, el 8 de mayo de 1902, poco antes de las 08:00, el Monte Pelée comenzó a vomitar cenizas y gases ardiendo sobre la isla de Martinica. Como decía, la naturaleza no hace caso de los planes de los humanos y aquel volcán se llevó por delante a todos, a los partidarios del partido del gobernador y a los otros. Treinta mil vidas fueron arrasadas en unos minutos, entre las cuales estaba la del propio gobernador. Pero no todos murieron, y aquí, una vez más, parece que la naturaleza se burla del hombre y sus planes.

Hubo dos supervivientes al desastre en toda la isla, sin contar los que habían huido, y uno de ellos era un prisionero al que salvó su propia celda, al estar esta enterrada. Este hombre, el preso que salvó su vida, era un condenado a muerte y la fecha prevista para su ejecución era justo el día siguiente, es decir, le quedaban menos de veinticuatro horas de vida cuando el Monte Pelée le brindó una segunda oportunidad. Auguste Ciparis, que era como se llamaba, tuvo la suerte de ver finalmente su pena conmutada y es que si la naturaleza le había perdonado, quién es el hombre para enmendarle la plana a un volcán.

Fuente: The greatest stories never told, de Rich Beyer.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Roosevelt, demócrata por tradición y decencia

Franklin Delano Roosevelt
Franklin Delano Roosevelt
La curistoria de hoy parece un chiste, y bien podría ser un chiste e incluso una leyenda, pero tiene su aquel. Gira en torno a la política pero a mí me trae a la memoria un chiste que no recuerdo bien pero que mezclaba a las aficiones de fútbol del Madrid y el Barcelona, y por lo tanto, después de lo ocurrido en los últimos días con ellas, mejor quedémonos en el mundo político.

Franklin Delano Roosevelt fue presidente de Estados Unidos entre 1933 y 1945, cuando falleció. En una ocasión le preguntaron por qué pertenecía al partido demócrata y contestó: mi abuelo y mi padre pertenecieron a ese partido, por eso pertenezco yo también a él.

La verdad es que la familia Roosevelt tenía desde hacía décadas relación con el partido demócrata y eran destacados miembros del mismo. El periodista que le había hecho la pregunta vio un hueco por el que colarse buscando un buen titular y dijo: entonces, señor Presidente, si su abuelo y su padre hubieran sido unos ciudadanos desaprensivos y ladrones usted sería un ciudadano desaprensivo y ladrón. Y el colofón por parte del presidente Roosevelt fue: no señor mío, en tal caso sería republicano.

Como decía, bien parece un chiste y casi seguro que será una leyenda, pero es una buena historia para contar. Incluso para copiar el tipo de respuesta si se presenta la ocasión.

Fuente: Anécdotas de la historia, de Pancracio Celdrán

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