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martes, 30 de abril de 2013

El ajedrecista de Torres Quevedo

Torres Quevedo con su ingenio
Torres Quevedo con su ingenio
Como ya les he comentado en otras ocasiones, colaboro con la revista Qué Aprendemos Hoy, y el último de los artículos que he publicado trata sobre El Ajedrecista de Torres Quevedo. Bajo este nombre tenemos un ingenio que era capaz de dar mate de rey y torre contra rey. Si bien esto no es un gran jugador de ajedrez, bajo ese trabajo se esconde una contribución al mundo de los autómatas y de algún modo la contribución española al camino que llevó a Turing y compañía a crear las bases de los computadores que hoy usamos.

Torres Quevedo fue un cántabro nacido en 1852 y entre sus trabajos e inventos hay dirigibles, transbordadores e incluso un mando a distancia primitivo. El Ajedrecista data de 1890, aunque tuvo que esperar unos años para ser presentado en en extranjero y recibir el reconocimiento que merecía. Les invito a que lean el artículo de Qué Aprendemos Hoy para conocer los detalles.

Otros artículos que he publicado últimamente en Qué Aprendemos hoy son:

lunes, 29 de abril de 2013

Vivir para escribir o escribir para vivir

León Tolstoi
León Tolstoi
He tenido la suerte de entrevistar un par de veces a Arturo Pérez Reverte, ambas ocasiones conversaciones largas, en una suite del hotel Palace de Madrid y junto a @richartejedor. En casi una hora de charla da tiempo para hablar de muchas cosas, entre otras, cómo afrontar la escritura. Y decía el autor que hay escritores que comienzan a escribir muy jóvenes y viven en sus libros lo que no han vivido en la realidad, mientras que otros, como es su caso, viven y conocen mundos y gentes antes de empezar a verter todo eso en las historias y personajes. Me he acordado hoy de esto al leer unas palabras de Tolstói.

Lev Tolstói, fue un escritor ruso nacido en 1828 y que vivió hasta noviembre de 1910. Es uno de los más importantes autores de la historia de la literatura, siendo el creador de Guerra y Paz o Anna Karénina, entre otras. Aunque su forma de ver la vida cambió a medida que avanzaba esta, Toltoi nació en el seno de una familia acomodada, estuvo luchando en la guerra de Crimea y, por supuesto, escribió. Es uno de los casos, como decía, de escritor que vivió y escribió, aunque en este caso casi simultáneamente. En su diario dejó escrito lo siguiente:
Maté en la guerra, libré duelos en los que maté a mis adversarios, perdí a las cartas, eché a perder el trabajo fruto del sudor de los campesinos, los castigué cruelmente, me corrí juergas con mujeres fáciles y engañé a muchos hombres. Mentira, robo, adulterios varios, ebriedad, violencia, asesinato… No hubo delito que no cometiera.
El autor ruso llevaba todo esto es su mochila a la hora de escribir, pero también lo llevaba como una pesada carga sobre su conciencia. No hay que olvidar que vivió en unos tiempos que no son los actuales, pero aún así él percibía muchas de sus acciones como hechos deleznables. En cualquier caso, todo aquellos le sirvió para dejarnos grandes obras literarias.

Fuente: Vidas secretas de grandes escritores, de Robert Schnakenberg

jueves, 25 de abril de 2013

Conociendo los planes enemigos por los andenes del tren

Tren ruso de 1919
Tren ruso en 1919
La movilidad y la intendencia de las tropas han sido sin duda uno de los aspectos básicos que han decidido en muchas ocasiones una batalla e incluso una guerra. Antes de la Primera Guerra Mundial, países como Rusia y Alemania sabían que llegado el momento de un enfrentamiento internacional, aquel que fuera más rápido y eficaz llevando sus tropas hasta un determinado punto tendría la balanza de su lado.

Entonces la mejor forma de mover grandes cantidades de tropas eran los trenes. De hecho, Rusia tenía un plan de desarrollo de su red ferroviaria cuyo objetivo principal era estar preparado para una posible guerra. Una red ferroviaria pensada para tiempos de paz y el movimiento habitual de civiles une ciudades importantes con grandes estaciones y pequeñas paradas o andenes en lugares intermedios. Cuando el objetivo es bélico, algunos puntos intermedios adquieren importancia por ser puntos estratégicos dentro de un escenario de guerra. Bien porque están cerca de la frontera, de un paso de tropas o algo similar.

Y de este modo los países, en los meses anteriores a la Primera Guerra Mundial, podían conocer cuáles eran los puntos importantes para su enemigo llegado el momento del enfrentamiento. ¿Cómo? Era sencillo, bastaba con ver que en mitad de la nada, en una zona casi despoblada, había construidos enormes andenes, absurdos para un movimiento habitual de civiles pero necesarios para el movimiento masivo de tropas. En aquellos andenes era donde habían de esperarse grandes concentraciones de tropa, por ejemplo, para preparar una invasión del país vecino.

Fuente: Breve historia de la Primera Guerra Mundial

miércoles, 24 de abril de 2013

Wagner y los judíos

Richard Wagner
Richard Wagner
Richard Wagner, compositor alemán del siglo XIX del que se cumplen ahora doscientos años desde su nacimiento, fue el músico que tomaron los nazis como referente, o al menos el asociado indefectiblemente con el nazismo. Y es que parece que el músico también era notablemente antisemita.

En una ocasión comentó:
Cuando dirijo obras de Félix Mendelsshon me pongo guantes, no puedo remediarlo, me da asco dirigir música de un judío.

Y si bien la frase anterior es una muestra clara de radicalismo y absurdo, la siguiente es además un ejemplo de pensamiento inhumano. Le comentaron que un lamentable incendio había causado la muerte de cientos de personas cuando estaban escuchando una representación de Cuentos de Hoffmann, obra del compositor Jacques Offenbach, y Wagner apuntilló:
Eso les estuvo bien empleado por escuchar operetas de ese judío.

Me temo que este es otro de los tantos y tantos escritores, músicos, actores… cuya persona no está a la altura de su arte.

Fuente: Anécdotas de la historia, de Pancracio Celdrán

martes, 23 de abril de 2013

Salvador de Madariaga, académico 40 años después

Salvador de Madariaga
Salvador de Madariaga
Con la Guerra Civil Española y el posterior franquismo cambiaron muchas cosas en España, en casi todos los ámbitos. Entre ellas, algunos miembros de la Real Academia Española fueron expulsados de la misma por orden del gobierno franquista. Pero la RAE mantuvo la potestad de nombrar los hombres y mujeres, hombres en la práctica, que ocuparían aquellos asientos y lo que hizo fue esperar a que fueran muriendo en el exilio los expulsados antes de volver a ocupar sus asientos. Es decir, de facto no acató la orden franquista.

Un caso sumamente sorprendente fue el de Salvador de Madariaga. Nacido en La Coruña en 1886, fue ministro durante la Segunda República y en julio de 1936 se exilió al Reino Unido. Combatió el franquismo desde el extranjero y aunque había sido nombrado miembro de la RAE en aquel año 1936, no había podido tomar posesión de su asiento cuando comenzó la guerra. Fue uno de los casos en los que la RAE mantuvo su asiento tal y como hemos explicado, esperando su muerte o la del dictador. Madariaga sobrevivió a Franco y así tuvo oportunidad de volver a España y forma parte por fin de la academia, de ocupar la silla M en la RAE.

Desde el 20 de mayo de 1936 Madariaga hubo de esperar cuarenta años, hasta el 2 de mayo de 1976, para ocupar su lugar, aquel que la RAE le había guardado, por así decirlo. Comenzó su discurso con “Pues claro que tuve la tentación de comenzar este discurso con un resonante decíamos ayer…”, para  explicar a continuación que poco quedaba de la RAE de cuatro décadas atrás y que por lo tanto no tenía sentido insinuar que nada había cambiado.

Fuente: Documentos RNE

lunes, 22 de abril de 2013

Tipografías actuales que son copias del medievo

Libro impreso por Aldo Manuzio en 1499
Libro impreso por Aldo Manuzio en 1499
Ya les hablé en otra ocasión de Poggio Bracciolini, una humanista italiano de los siglos XIV y XV que dedicó gran parte de su vida y sus esfuerzos a recuperar y copiar manuscritos clásicos, de Grecia y Roma. Las copias que hacían de estos textos antiguos recogían todo el entusiasmo y mimo de aquellos amantes de los libros y las letras, literalmente. Y digo literalmente porque su caligrafía era casi una obra de arte, hermosa y clara, hecha para agradar a la vista y para facilitar la lectura de aquellos textos que para ellos eran auténticas joyas.

A finales del siglo XV y comienzos del XVI un grupo de impresores comenzaron a hacer copias impresas de aquellos textos de las antiguas Grecia y Roma que los humanistas medievales habían rescatado y copiado a mano. Aldo Manuzio y sus colaboradores, entre otros, crearon tipografías nuevas para la publicación de dichos textos y para mejorar el resultado final de su trabajo, dando lugar a tipografías que en la actualidad, cinco siglos después, siguen siendo una alarde de claridad y elegancia y siguen vigentes.

La bastardilla, un estilo de tipografía con todas las letras inclinadas, fue creada por Aldo Manuzio, o quizás por algún colaborador suyo, con el objetivo de facilitar la lectura de sus textos impresos. Este tipo de letra está inspirado y reproduce la forma en que Bracciolioni y otros monjes escribían a mano cuando copiaban los textos, ya que su trabajo era bello y claro, como decía anteriormente.

Es decir, en estos días que el libro es protagonista por celebrarse su día, podemos pensar que en cierto modo estas letras impresas que leemos tienen su origen, no son más que copias, en aquella forma de escribir que utilizaron los monjes medievales cuando transcribían libros enteros a mano, poniendo todo el mimo y cuidado en cada letra.

Fuente: El giro: De cómo un manuscrito olvidado contribuyó a crear el mundo moderno, de Stephen Greenblatt

domingo, 21 de abril de 2013

Rutas y turismo bélico en la Guerra Civil Española

Situación de la Guerra Civil Española en 1938
Situación de la Guerra Civil Española en 1938
Hace unos días un buen seguidor del blog llamado Javier Bonet me envío un texto que ha dado lugar a esta curistoria. Gracias a Javier, antes de nada, por enviarme ese texto y otros muchos que me hace llegar, y también a Víctor Manuel Guzmán, del que venía el mensaje original. También he usado como documentación un artículo de Beatriz Correyero Ruíz titulado Las rutas de guerra y los periodistas portugueses.

En la Guerra Civil Española, a medida que el ejército nacional, el bando franquista, iba ganando terreno, organizó una serie de rutas turísticas por los principales campos de batalla y puntos clave de la guerra, una vez que estaban bajo su control. Un decreto de mayo de 1938 permitía al Servicio Nacional de Turismo, en el bando de Franco, a poner en marcha un circuito para visitar la denominada Ruta de Guerra del Norte. El objetivo era doble, generar dinero en forma de divisas por un lado, ya que los visitantes eran en su mayoría extranjeros, y llevar a cabo una labor de propaganda con los visitantes, por otro. En julio aquel proyecto se ponía en marcha. Desde Irún a Oviedo, ida y vuelta, pasando por San Sebastián, Bilbao, Santander y Gijón. Había otra ruta orientada a Portugal que nacía en Tuy y llegaba a Santiago de Compostela y de allí a Santander.

Las rutas se llevaban a cabo en autobuses del Servicio Nacional de Turismo y por supuesto había guías que dominaban el idioma de los visitantes. No todo eran batallas y guerras, ya que la propaganda era más efectiva si junto con esta y los comentarios y visitas bélicas se llevaban a cabo acciones culturales, pasando por catedrales, por ejemplo. El servicio estuvo en marcha varios meses y una vez que el sur también fue terreno nacional y la situación fue estable allí, se estableció un servicio similar allá, la Ruta de Guerra del Sur. Estas rutas, que se fueron alternando, se abandonaron finalmente varios años después de finalizar la guerra, en 1945.

Según parece, unos 20.000 viajeros pasaron por aquellas rutas y fueron adoctrinados, supongo que con éxito variable. No es mal número para cumplir aquel objetivo propagandístico con el que nació la iniciativa. El otro motivo principal, la generación de ingresos para la causa, tampoco tuvo mal resultado, ya que las ganancias rondaron los ocho millones de pesetas.

sábado, 20 de abril de 2013

Concurso Segunda Guerra Mundial de Crítica

Como ya he comentado en otras ocasiones, la editorial Crítica es una de mis favoritas, por temáticas, por calidad de los textos, por calidad de los libros... Entre sus últimos lanzamientos hay tres ensayos en torno a la Segunda Guerra Mundial más que interesantes: La historia secreta del día D, de Ben Macintyre, El oscuro carisma de Hitler, de Laurence Rees y Secretos del Tercer Reich, de Guido Knopp. Este último ya lo recomendé aquí en Curistoria y ha sido fuente, como habrán visto, de algunas entradas.

Para celebrar estos días especiales en torno al día del libro y estos nuevos títulos, la editorial ha lanzado un concurso en Facebook en el que respondiendo con acierto a algunas preguntas sobre la Segunda Guerra Mundial se pueden llevar un lote con los tres libros que he citado antes. Pueden probar suerte y ver si son los que más saben de la Segunda Guerra Mundial. Desde luego, el premio es jugoso, creo yo. No lo dejen pasar.

jueves, 18 de abril de 2013

Los piratas borrachos de Barbanegra

Barbanegra
Pan y circo, el viejo dicho latino es aplicable a muchos ámbitos y situaciones de la vida, tanto en nuestros días como en el pasado, en la historia. Pero en ocasiones ese pan y circo ha de ser adaptado a la personas y al momento. Y como hemos contado otras veces en Curistoria, el pan y circo entre los soldados y guerreros solía ser el alcohol. Y una muestra clara de ello es lo que consigno en su propio diario el conocido pirata Barbanegra.
“De pronto, el ron se acaba. Nuestra tripulación, más sobria que nada. ¡Qué maldita confusión entre nosotros! Unos canallas conspiran. Hablan largo y tendido, quieren separarse. Así que yo aguzo el ojo y busco una presa. Un buen día caemos sobre una, con un gran cargamento de licor a bordo, que mantiene a la tripulación alegre, muy alegre, y luego todo vuelve a ir bien”.
Piratas, sí, piratas. Pero fue Churchill el que dijo que la tradición naval inglesa no era más que ron, sodomía y latigazos. Y no hay que olvidar que Wellington dijo que sus soldados se habían alistado únicamente para beber. Como decía, el pan y circo en muchos casos se traduce en ron.

Fuente: La vida de los piratas, de Stuart Robertson

miércoles, 17 de abril de 2013

Poner la otra mejilla, y luego hacer justicia

Monumento al general Cabrera
Monumento al general Cabrera
Dice el mandamiento cristiano, aunque no es uno de los diez que recogen las tablas de Moisés, que cuando uno recibe un tortazo ha de poner la otra mejilla. Pero una vez que se ha puesto la otra mejilla, parece que ya está libre de mandatos.

Así al menos se extrae de una anécdota ocurrida en el siglo XIX, cuando un fraile que acompañaba a la partida del general carlista Ramón Cabrera, fue insultado por un soldado que se burlaba de las maneras y de la forma de actuar del religioso. No contento el soldado, voluntario, con las burlas, llegó en un momento a envalentonarse ante la falta de reacción del fraile a sus palabras y le dio una bofetada.

El fraile, que como es lógico conocía la doctrina, puso la otra mejilla de manera clara a disposición del jovenzuelo, que no pudiendo resistir aquel anzuelo soltó de nuevo la mano y le atizó al fraile un segundo manotazo, esta vez en la otra mejilla.

Entonces llegó el momento del fraile. Dijo, yo he cumplido con lo que mi religión manda y he puesto la otra mejilla, ahora, voy a hacer justicia y no venganza. Y arremangándose el hábito se fue directo a por el mozo, que recibió tal paliza que hubo de ser socorrido por otros hombres del grupo del general Cabrera para salvarlo de las manos del religioso.

En cualquier caso, y siendo un acto de justicia y no de venganza, bien podemos afirmar que el fraile fue correcto con los mandatos, avispado en la situación y expeditivo con la lección que dio al otro.

Fuente: Anécdotas de la historia, de Pancracio Celdrán

martes, 16 de abril de 2013

Concurso, libros y promociones

Ya les comenté hace unos días que Curistoria e Hislibris ponían en marcha un concurso para celebrar la publicación del primer volumen Curistoria en formato electrónico por parte de su editorial: Ediciones Evohé. Tienen aún hasta mañana para votar y llevarse alguno de los libros de premio:
Para el primero:
Curistoria en papel, más un Héroes de Grecia y Roma en la pantalla, más un Cinco miradas sobre la novela histórica, más un Hablar como los dioses (libro que gusta a Curis particularmente).
Para el segundo:
Curistoria en papel, más un Cinco miradas sobre la novela histórica, más un Hablar como los dioses.
Para el tercero:
Curistoria en papel más un Hablar como los dioses.
Para el cuarto y el quinto:
Curistoria en papel.
Pueden conseguir el “evook” de Curistoria, curiosidades y anécdotas de la historia en FNAC, Casa del Libro, Kobo, Evohé Digital, Amazon, Barnes & Noble y en Applestore. Las curistorias que están en el libro fueron extendidas y revisadas para el mismo, y corresponden a los primeros años del blog.

Por otra parte, durante este mes Amazon.es tiene en marcha una promoción irresistible: por 20€ de compra en libros regalan un cheque de 5€ para comprar cualquier artículo de la tienda, por supuesto, también libros. Sin duda una oportunidad inmejorable para que se hagan con el primer Curistoria y con Curistoria 2.

lunes, 15 de abril de 2013

El cometa Halley, excomulgado

El papa Calixto III
El papa Calixto III
Si les digo que hoy vamos a hablar de un cometa que cruza el cielo dejando una estela y que hace temblar a los hombres porque sospechan que es un mal augurio, que amenaza guerras; muchos pensarán que estoy hablando de Juego de Tronos. Pero aún no siendo así, es tan cierto lo que voy a narrarles como las historias que George R.R. Martin, es decir, no son más que ficción. En nuestro caso, una leyenda que no sustentan las fuentes históricas, pero extendida, por lo que no está de más conocerla.

Mehmed II, El Conquistador, fue un sultán otomano que atemorizó a Europa en el siglo XV. Nacido en 1432, en 1452 tomó Constantinopla, provocando la caída definitiva el Imperio Bizantino y marcando en el devenir de la historia un punto de inflexión.

En julio de 1456, el sultán y unos sesenta mil guerreros pusieron asedio a Belgrado. Su objetivo era derrotar a los defensores en tan solo diez días y continuar su avance por Europa. Aunque ambicioso, no parecía descabellado aquel plan para un hombre que había hecho caer Constantinopla. No era nada halagüeño el futuro para los asediados ni para la cristiandad, que veía cómo avanzaba el infiel por sus dominios.

Para aumentar aún más el derrotismo cristiano apareció en el cielo un cometa, el cometa Halley, que pasa cerca de nuestro planeta casi cada ochenta años. Aquello fue tomado como un mal presagio y el papa Calixto III se puso tan nervioso que según algunas crónicas excomulgó al cometa. No entiendo muy bien qué significa ni las repercusiones que tiene para un cometa ser excomulgado, pero así fue.

Como decía al comienzo, esta historia del papa Calixto III no parece demasiado cierta. Aparece en una biografía del Papa algo posterior a su muerte y el resto de fuentes de la época no la recogen. En cualquier caso, como decía, está extendida y por lo tanto conviene conocerla, aunque sólo sea para ponerla en duda. Y, por supuesto, para disfrutar un poco más de Juego de Tronos.

Fuente: Breve historia de las leyendas medievales, de David González Ruiz

domingo, 14 de abril de 2013

Fuego amigo, literalmente

En las semanas anteriores al desembarco de Normandía, en la Segunda Guerra Mundial, diferentes ejercicios de entrenamiento se llevaron a cabo en el suroeste de Inglaterra, bajo el máximo secreto, como es lógico. Allí, cerca de Devon, algunas unidades que debían tomar luego la Playa Utah llevaron a cabo algunas acciones que a pesar de ser puro entrenamiento fueron hechas con munición real. No tardaron mucho en arrepentirse de aquella decisión.

En un determinado momento del ejercicio, los soldados se olvidaron de que estaban usando munición real y en lugar de disparar por encima de las cabezas de los soldados, de su mismo ejército, que estaban simulando tomar su posición, comenzaron a dispararles al cuerpo. De acuerdo con el informe oficial ningún soldado falleció, pero fueron varios los que acabaron heridos de gravedad.

Un día después, en una acción de entrenamiento de desembarco, una lancha fue atacada de nuevo con fuego real, pero en este caso aquel fuego no era amigo, sino enemigo. Unas pequeñas y rápidas naves alemanas atacaron a los soldados aliados en entrenamiento y estos, tomando el fuego que recibían como parte del ejercicio, no respondieron al ataque. Aquella confusión volvió acabar mal, con dos naves aliadas hundidas y una tercera seriamente dañada, lo que se llevó consigo las vidas de varios centenares de soldados. Durante diez años, hasta 1954, este hecho y el error de los mandos aliados fue mantenido en secreto.

Fuente: Military's strangest campaigns and characters, de Tom Quinn

sábado, 13 de abril de 2013

Ahogados en la orilla, de Carlos Molina

Ahogados en la orilla, de Carlos Molina
Ahogados en la orilla, de Carlos Molina
El subtítulo del libro que les recomiendo hoy es Las grandes derrotas de la historia del deporte, y esa es la explicación exacta sobre el tema que trata el libro. El título es Ahogados en la orilla, y su escritor es Carlos Molina.

He de confesarles que yo no soy aficionado al deporte, ni algo ni poco, nada. Pero en cualquier caso, compré este libro hace unos meses porque me llamó la atención su enfoque y la verdad es que su lectura ha sido satisfactoria. Hablamos de un texto ligero, cercano a la crónica periodístico-deportiva, como es casi lógico, y que aúna buenas historias y una forma cercana de narrarlas. Podríamos decir, ya que estamos en Curistoria, que son algo así como curisportivas.

El autor, Carlos Molina, es un joven periodista que colabora habitualmente con algunos medios deportivos y que según parece es aficionado a esta historiográfica, casi, del deporte. Boxeo, fútbol, baloncesto, gimnasia, ciclismo, carreras de coches... el deporte en su visión más amplia. Y a través del deporte tocamos la historia, por las referencias a los países y sus relaciones, pero también porque el deporte es historia.

Como les decía, yo no soy aficionado al deporte y por lo tanto no conocía a la mayoría de los hombres y mujeres sobre los que se habla, pero aún así se puede seguir perfectamente lo que se cuenta, ya que todo está contextualizado. La historia del alemán que perdió contra Jessie Owens en las olimpiadas de Berlín en 1936, Lutz Lanz, las partidas de Korchnoi contra Karpov, el tabernero Tony Galeno que tumbó a Joe Louis, la historia del maracanazo, la plata de Estados Unidos en baloncesto en 1972... y así muchas más.

Un libro recomendable para los aficionados a la historia, al deporte, a nada de ello y a todos los aspectos de la vida. Un libro de perdedores que les levantará el ánimo, y es que no siempre ganó el mejor, es decir, los segundos tienen mucho mérito y merecen su recuerdo.
Ahogados en la orilla
Carlos Molina
Editorial: Córner (2012)
240 páginas
Formatos: papel y electrónico

jueves, 11 de abril de 2013

Concurso en Curistoria e Hislibris

Para celebrar que el primer libro de Curistoria acaba de ser lanzado en formato libro electrónico (ebook) por la editoral, Ediciones Evohé, la página web Hislibris, lugar de referencia para novelas y ensayos históricos, y Curistoria lanzan, lanzamos, un concurso.

Los premios son cinco lotes de libros:
Para el primero:Curistoria en papel, más un Héroes de Grecia y Roma en la pantalla, más un Cinco miradas sobre la novela histórica, más un Hablar como los dioses (libro que gusta a Curis particularmente).
Para el segundo:
Curistoria en papel, más un Cinco miradas sobre la novela histórica, más un Hablar como los dioses.
Para el tercero:
Curistoria en papel más un Hablar como los dioses.
Para el cuarto y el quinto:
Curistoria en papel.
Para concursar sencillamente tendéis que ir a la web de Hislibris y votar vuestra curistoria favorita entre unas pocas seleccionadas de la que están en el libro.

El próximo miércoles día 17 de abril se cerrará la votación y el viernes 19 se darán a conocer los ganadores.

Podéis conseguir el “evook” de Curistoria, curiosidades y anécdotas de la historia en FNAC, Casa del Libro, Kobo, Evohé Digital, Amazon, Barnes & Noble y en Applestore. Las curistorias que están en el libro fueron extendidas y revisadas para el mismo, y corresponden a los primeros años del blog. Además, como suele hacer Evohé, el precio del ebook es más que adecuado.

miércoles, 10 de abril de 2013

El día que pintaron el Guernica con espray rojo

El Guernica con la pintada
El Guernica con la pintada
No entiendo muy bien, como espero les ocurra a todos ustedes, por qué alguien ataca o atenta contra una obra de arte reconocida y expuesta. Existen varios ejemplos importantes a lo largo de la historia y hoy nos vamos a ocupar de uno de ellos, concretamente de la ocasión en la que un tipo atentó contra el Guernica de Pablo Picasso en Nueva York.

El Guernica es una obra que ha viajado mucho y hasta ha estado expuesta en un concesionario de coches. Lógicamente todo este ajetreo le ha afectado, ya que para cada viaje era enrollado y desenrollado. En 1974 la obra estaba expuesta en el tercer piso del museo MoMA, el museo de arte moderno de Nueva York y debido a las protestas contra la Guerra de Vietnam en la que estaba luchando Estados Unidos desde hacía casi dos décadas, fue ocupada la sala en la que se exponía. Fue tomada por personas contrarias a la guerra y algunas de ellas, o quizás sólo uno de ellos, poco respetuosas con el arte. Habitualmente eran pacíficos y tranquilos pero aún así ocurrió lo indeseable.

El 28 de febrero de 1974 un hombre llamado Tony Shafrazi protestó contra la situación del momento escribiendo con espray rojo sobre el cuadro “LIES ALL LIES”. Afortunadamente el cuadro pudo ser limpiado sin problemas y fácilmente. Sin duda un atentado deplorable, pero además se da la paradoja de que Shafrazi se ha ganado la vida después en el mundo del arte y es un importante marchante. Y no hay que olvidar que el cuadro, el Guernica, es una obra cuyo sentimiento es notablemente antibélico, lo que hace aún más extraño que alguien la ataque para protestar precisamente contra la guerra.

Imagen: Kenny Wilson's blog

martes, 9 de abril de 2013

La Inquisición contra la RAE por el caos

Lema de la Academia
Lema de la Academia
Son varias las entradas de Curistoria que han comenzado por la definición de la RAE de una palabra, y que a partir de ahí han andado su camino. Pero hoy es una palabra del diccionario la protagonista absoluta de la historieta, la que enfrentó a dos monstruos como son la propia RAE (Real Academia Española) y la Inquisición.

La RAE, fundada en el año 1713, se vio denunciada frente al tribunal eclesiástico por una definición que había incluido en su Diccionario de la lengua castellana. Era el año 1815 y el Santo Tribunal ya estaba en su descenso, prolongado descenso, hacia la desaparición, pero gracias a Fernando VII vivía un momento aún de poder. En junio de aquel año, un fraile de Huesca denunció ante la Inquisición de Aragón que aquel diccionario tenía una definición de la palabra caos como el desorden que existía antes de la Creación y que tal afirmación era herética. Afirmaba el fraile que antes de la Creación no había nada y que por lo tanto había de procesarse a los hacedores del diccionario por ir en contra de los dogmas cristianos.

La Inquisición aceptó la denuncia y se puso en contacto con la Academia para que modificara aquella definición e incluso le sugirió una: la ruda e imperfecta materia que creó Dios de la nada en el principio del tiempo, de la cual hizo y formó las cosas corporales. El 3 de abril de aquel 1815 el Santo Oficio abrió proceso a la Academia en la persona de su secretario, don Francisco Antonio González. Finalmente los eclesiásticos se llevaron el gato al agua y a pesar de los quebraderos de cabeza que suponía cambiar la definición, ya que la impresión del nuevo diccionario estaba en marcha, se modificó el texto asociado a la palabra caos. Además, la academia de la lengua explicó que no había intención herética alguna en sus palabras y que había sido sencillamente una interpretación poco afortunada.

De todos modos no iban a dejar los académicos que les dictaran su trabajo, y si bien cambiaron el texto, no utilizaron el que le había propuesto el inquisidor en su oficio. Finalmente, en 1817, el Diccionario de la lengua castellana tenía la siguiente definición del caos: el estado de confusión en el que se hallaban las cosas al momento de su creación antes de que Dios las colocase en el orden que después tuvieron.

No sé qué pensarán ustedes, pero me parece a mí que si bien la Real Academia Española cambió el texto, no lo hizo en profundidad y que de un modo u otro se salió con la suya. Si la primera definición de caos era herética, esta no lo debía ser mucho menos.

Fuente: Estudios ofrecidos al profesor José Jesús de Bustos Tovar, Volumen 1

lunes, 8 de abril de 2013

Sara Montiel y James Dean

Sara Montiel y James Dean
Sara Montiel y James Dean
Hoy ha fallecido la actriz española María Antonia Abad Fernández, conocida mundialmente como Sara Montiel. Y ese mundialmente no es una exageración, ya que a pesar de algunas sombras en las últimas épocas de su vida, la actriz y cantante fue una estrella de Hollywood y estuvo cerca de convertirse en mito. Quizás estaríamos hablando hoy de ella casi como hablamos de Marilyn, Audrey Hepburn o James Dean.

Precisamente James Dean es el punto clave en esta historia. El 30 de septiembre de 1955 el actor estaba rondando Gigante, una de las tres películas que dejó para la posteridad, y en un plató cercano estaba Sara Montiel trabajando en Serenade, protagonizada junto a Mario Lanza y con Anthony Mann como director, que acabaría siendo esposo de nuestra protagonista. En aquel momento Sara Montiel era una estrella dentro y fuera de España y conocía y se relacionaba con los más rutilantes personajes de Hollywood.

La última foto de la que se tiene constancia de James Dean con vida, lo muestra junto a la actriz española. Y según contaba la propia Sara Montiel, recuerdo habérselo oído hace años, el día del accidente de Dean, cuando perdió la vida y comenzó a ser un mito, ella debía haberle acompañado en aquel Porsche maldito. Habían planeado hacer aquel viaje, que a la postre sería el último del actor, juntos, pero un compromiso laboral de última hora hizo que finalmente Sara Montiel no pudiera acompañar a James Dean.

Quizás si aquel plan se hubiera mantenido Sara Montiel hubiera fallecido junto a James Dean, y en lugar de fallecer hoy en Madrid se habría dejado la vida en septiembre de 1955 en un cruce de Estados Unidos. O quizás no hubiera muerto ella, ni tampoco Dean. Quién sabe. Lo que sí estoy seguro es que todos, empezando por ella, salimos ganando aquel día que no subió al Porsche de Dean y sorteó la muerte para vivir más de medio siglo.

Descanse en Paz.

domingo, 7 de abril de 2013

El curso a distancia de 5$ que creó un gigante empresarial


En 1966 se conocieron dos hombres, Ben Cohen y Jerry Greenfield, que más de diez años después, en 1978, comenzarían una aventura empresarial conjunta. En 1977 Ben fue despedido en la empresa de comida rápida en la que trabajaba y Jerry fue rechazado por segunda vez en el acceso a la universidad para estudiar medicina, lo que les dejaba libres.

Hicieron un curso por correspondencia de fabricación de helados, por el que abonaron 5 dólares de la época a la Universidad Estatal de Pensilvania, y listos para abrirse el camino con sus propias manos abrieron una heladería en Vermont, Estados Unidos, en una vieja gasolinera. Su producto gustaba y no tardaron en hacerse un hueco en el mercado local. Aquellos helados con grandes tropezones de chocolate, nueces o frutas eran un éxito. Su lema, personal y profesional, era: “Si no es divertido, ¿por qué hacerlo?

Dos meses después de abrir tuvieron que cerrar debido al pequeño descontrol financiero que tenían. Pusieron un cartel en la puerta con el mensaje: “Estamos cerrados mientras comprobamos si estamos ganando dinero o no”. Y, lamentablemente, estaban perdiendo dinero. La inversión inicial para abrir la heladería había sido importante y a pesar de las ventas, no era un buen negocio aquella heladería. Pero no tiraron la toalla, fueron aprendiendo y comenzaron a usar la furgoneta Volkswagen de Ben para vender. Crearon días especiales, se unieron a buenas obras y poco a poco crearon una gran empresa.

Allí comenzó la historia de los helados Ben & Jerry’s, perteneciente hoy al gigante Unilever y que en 2006 facturó casi 40.000 millones de euros con casi 180.000 empleados. Un curso por correspondencia de 5 dólares fue la chispa que inició aquel fuego, avivado por el entusiasmo de Ben y Jerry, lógicamente.

Fuente: Ben & Jerry's

sábado, 6 de abril de 2013

El franquismo, de José Luis Ibáñez Salas

El franquismo, de José Luis Ibáñez Salas
El franquismo, de José Luis Ibáñez Salas
Inauguramos con este título un nuevo modelo en las entradas de los sábados, ya saben, las que corresponden a recomendaciones, habitualmente de libros. Este nuevo modelo incorpora una entrevista al propio autor del libro, y abrimos brecha con el título El franquismo, escrito por José Luis Ibáñez Salas.

Escrito con un tono claramente didáctico y divulgativo, aspecto novedoso en el tratamiento del tema y que colabora a que la obra se lea con gusto, el libro hace un repaso del franquismo, desde la Guerra Civil Española hasta la muerte de Franco, su encarnación. Pero es importante saber que el libro no gira en torno a Franco, sino a lo que supuso su régimen político y por lo tanto es un libro más cercano a la historia de España que a la biografía, enfoque que también sospecho es poco habitual.

Rondando las 225 páginas, el libro estructura los casi cincuenta años en cuatro bloques y así va navegando desde la propia guerra hasta los años 70, pasando por el desarrollismo o la posguerra. Ángel Viñas es el autor del prólogo y expone cómo esta parte de la historia de España no es tan conocida como debiera en nuestros días. Además, en mi opinión, el poco conocimiento que hay suele estar teñido de tópicos y mitos en los que cada cual acerca el ascua a su sardina. Es este libro una oportunidad genial para acercarse a casi cincuenta años de nuestra historia, muy cercanos aún, y hacerlo además sin necesidad de grandes tratados o de páginas y páginas llenas de explicaciones que más parecen una tesis doctoral que un libro para el público general.

El autor, José Luis Ibáñez Salas, madrileño del 63, es editor e historiador, fue responsable del área de historia de la Enciclopedia Encarta y dirigió la colección Breve Historia de la editorial Nowtilus. Actualmente es promotor de nuevos proyectos en Sílex Ediciones, dirige la revista Anatomía de la Historia, es editor en Santillana Educación y uno de los padres de Punto de Vista Editores. Una larga carrera en torno a los libros y la historia que deja su poso en el texto que nos ocupa, sabiendo cómo contar la historia.

Y hasta aquí mi opinión, y de aquí en adelante, que hable el autor.

José Luis Ibáñez Salas
José Luis Ibáñez Salas
En el prólogo del libro, Ángel Viñas hace una apología de la divulgación de la historia, considerándola casi una obligación. También expone cómo ha comprobado que el franquismo es desconocido por la sociedad española actual. ¿Por qué? ¿Es aún complicado entender esa época española como historia, sin más?
La sociedad española, por desgracia, desconoce más cosas de las que debiera. Los españoles leemos poco, nos informamos mal. Supongo que como la mayoría de los seres humanos, pese a vivir en medio de un accesible caudal ingente de información. El franquismo no solo es historia, será difícil que solo sea historia, algo que ocurrirá cuando no quedemos nadie que lo haya vivido.
El libro recoge una frase de Miguel Cabanellas en 1936 en la que afirma que si dejaban España en manos de Franco este iba a creer que era suya, hasta la muerte. Ya sabemos que fue acertada, pero ¿era exagerada la afirmación en aquel momento? ¿Cuándo decidió Franco hacerse con el máximo poder?
Cabanellas conocía muy bien a Franco, pues lo tuvo bajo su mando, y la frase resultó acertada décadas después porque cuando lo dijo ya lo era. Imagino, de otro lado, que Franco decidió hacerse con todo el poder en cuanto que comprendió que sus colegas en la sublevación mostraron como mejor opción para el triunfo el mando único, a nivel militar pero también político, algo que ocurrió muy pronto aquel año 1936, iniciado el conflicto, y él mismo se vio situado en la cresta de la ola por estar al frente del principal de los ejércitos que avanzaba hasta la capital del Estado.
¿En qué medida Franco actuó durante la guerra pensando en que aquel era su camino hacia un poder absoluto sobre España? Es decir, buscando el pleno interés propio.
No sabría responder a esta pregunta, como imagino no sabría responderla autorizadamente ningún historiador. No olvidemos que la labor de los historiadores es explicar el pasado, algo que se torna difícil si no imposible cuando lo que se pretende es analizar psicológicamente los deseos y las motivaciones de los protagonistas de la historia. No obstante, me atrevo con una opinión, que es, lo siento, sobre todo un pronóstico a posteriori: Franco buscaba no solo ganar la guerra sino hacerlo de forma que el pasado reciente de España quedara aniquilado y se pudiera retroceder hacia un pasado en el que el librepensamiento no campara a sus anchas, y eso era algo para lo que él mismo se veía perfectamente capacitado, para pilotar un país sometido al orden tal y como él lo entendía.
En un ejercicio de casi historia-ficción, ¿qué hubiera ocurrido si la Segunda Guerra Mundial se hubiera retrasado unos años y España hubiera estado recuperada para entonces?
Tuvieron hace unos años cierto éxito estos ejercicios de historia virtual que como herramientas para ejercitar los mecanismos historiográficos está bien, sería una especie de gimnasia para historiadores, pero que no creo que aporte gran cosa al conocimiento del pasado. No obstante, me parece muy sugerente de nuevo su pregunta, y creo que en caso de haber sucedido tal cosa todo habría dependido de la situación interna del país, especialmente respecto de los apoyos incondicionales interiores con que hubiera contado Franco, aunque pienso que el retraso económico y la extrema pobreza de aquella España habrían impedido durante muchos años que las potencias nazi-fascistas nos hubieran hecho mucho caso, como de hecho ocurrió en la realidad.
¿Realmente fue la situación económica la que encaminó a España al cambio a finales de los años 50? ¿Si fuera así, el franquismo se hubo de tragar una píldora amarga?
Al franquismo no, pero a Franco no le resultó fácil atender y entender los motivos que le dieron para ese cambio los técnicos, ya sí verdaderos especialistas, que él mismo, asesorado como de costumbre por su fiel Carrero Blanco, había colocado al frente de la administración económica del país.
En el libro se explica cómo el franquismo fue capaz de despolitizar a la sociedad española al borrar de la cabeza de los españoles la política. ¿En qué medida ese hecho pesó, si lo hizo algo, en el post-franquismo?
En el post-franquismo, esto es, en la Transición, las grandes palabras fueron consenso, reconciliación, es decir, la política había vuelto porque siempre estuvo en realidad ahí, lo que ocurre es que el franquismo consiguió convencer a la mayoría de la población de que la política no era asunto suyo, algo que los nuevos tiempos a partir de la muerte del dictador se encargaron de desmentir.
Todos sabemos que Franco murió en el poder y que sus opositores no fueron capaces de acabar con el personaje. Pero, ¿qué peso tuvo la oposición a la hora de acabar con el franquismo cuando aún vivía aquel? Es decir, ¿cómo influyó la oposición en que la continuidad del franquismo sin Franco tuviera pocas o nulas posibilidades.
La oposición al franquismo, fragmentada hasta casi los mismos días de la Transición, no pudo vencer a las herramientas represivas del régimen ni pudo evitar la aceptación internacional del mismo, desde luego. Pero su propia existencia, reflejo de dignidad evidente para una sociedad ávida de ser como sus vecinos occidentales desarrollados y aparentemente tan libres, permitió que cuando la coalición que había sostenido al franquismo se resquebrajó de forma contundente y definitiva en 1975 tuviera en frente a quienes iban a legitimar definitivamente el acceso a la democracia.
¿Cuál es el rastro del franquismo que aún podemos encontrarnos en nuestra vida, en la sociedad, en las leyes…?
El cambio horario, no me refiero al que cada año hacemos y deshacemos, sino el estructural que se adoptó en 1940 y que nadie ha recuperado todavía pese a tantos años de democracia. Ahora en serio, lo fundamental que queda del franquismo hoy en día es algo que nunca hubiera nacido de no existir aquél, ETA. Y la percepción errónea que tantos tienen de lo que en realidad fueron aquellos años inclementes, una percepción que en buena parte se debe a la propia idiosincrasia de una dictadura como aquella.
Si tuviera que elegir unas pocas palabras para definir el franquismo desde un punto de vista político, ¿cuáles serían?
El franquismo fue una dictadura unipersonal de carácter ultraconservador que aglutinó y arbitró durante décadas las corrientes de una coalición ganadora de una guerra civil.
Un aspecto que me ha gustado del libro, y que responde a su título, es que habla del franquismo y no tanto del personaje en el que este se encarna. Tengo la sensación de que el franquismo tiene muchos componentes que Franco no llegó a controlar y que hubo de manejar (movimientos sociales, relaciones internacionales, poderes en sus propias filas…) ¿Esto es así o lo que no nacía de Franco no existía, por decirlo de algún modo?
Franco fue un autócrata, pero el franquismo no son los actos de Franco aislados sino la interrelación del dictador y su régimen con la realidad, una realidad que nunca fue capaz de controlar del todo, porque lo que no fue su sistema fue un sistema totalitario.
También destaca en el texto el tono del mismo, cercano, casi como de charla con al lector. Sin duda cumple con el objetivo divulgador del que se habla en el prólogo de Ángel Viñas. ¿Es importante este enfoque a la hora de tratar un tema como el franquismo, que aún levanta pasiones? Desde mi punto de vista es un acierto.
Gracias. Exactamente eso es lo que pretendí al escribir el libro y eso fue lo que Cristina Pineda, como editora literaria del mismo y el propio Ramiro Domínguez, director editorial de Sílex, consideraron que lo distinguía de otras obras similares, la cercanía, es decir, haber logrado poner al régimen a la altura de los lectores.
Y ahora unas preguntas más genéricas para conocer al autor.

Tres libros que recomendarías
Tres no, seis…
Arturo Pérez-Reverte: Un día de cólera, 2007.
Ramón J. Sender, Réquiem por un campesino español, 1960.
Mario Vargas Llosa: La fiesta del chivo, 2000.
Javier Cercas: Soldados de Salamina, 2001;y Anatomía de un instante, 2009.
Antonio Muñoz Molina: La noche de los tiempos, 2009.
Tres películas que no debe uno perderse
Sopa de ganso, de 1933, dirigida por Leo McCarey y protagonizada por los Hermanos Marx.
Con faldas y a lo loco, de 1959, dirigida por Billy Wilder.
Días de radio, de 1987, dirigida por Woody Allen.
Cuál es tu rutina, manías, vicios a la hora de escribir.
No me creo maniático, como todos los maniáticos, por otra parte, así que imagino que es algo que ayuda a escribir la costumbre que tengo de poner música antes de sentarme para escucharla sin hacerla caso, aunque de vez en cuando me recuerda que está ahí para conmoverme y no para decorar la habitación… y conectarme con todos los sitios posibles (redes sociales, correo electrónico, diario digital favorito…).
Próximo proyecto
Es un secreto que solo le puedo confesar a usted, que está siendo tan amable. ¿Qué periodo comenzó en España justo cuando finalizó el franquismo? Bueno, ese y otros varios, como un diccionario sobre algún aspecto que preferiría no desvelar, la novela que me lleva esperando desde la infancia y que he dejado reposar mientras amablemente buenos amigos se encargan de leerla para desaconsejarme que me dedique a esos menesteres o que prosiga con ellos, mi colaboración mensual con el magnífico blog de Fernando Martínez, mis propios escritos para la revista digital que dirijo, Anatomía de la Historia... Por no hablar de mis proyectos como editor.
Recomiende una época, hecho, personaje… de la historia
La Transición, el nacimiento de mis hijos,mi esposa. Por ese orden.
Y estando en Curistoria… ¿alguna anécdota en torno al libro?
Para contextualizar lo que se cuenta en mi libro sobre el franquismo respecto de quién lo cuenta… en el texto salgo yo. Es una especie de guiño a la manera hitchcockiana y una licencia que el editor me consintió porque lo que pretendí con esta obra es escribir, desde una cierta cercanía, asuntos complejos de forma asumible para la mayoría de los lectores.

jueves, 4 de abril de 2013

Hitler se apellidó así por el error de un notario

Alois Hitler
Alois Hitler, padre de Adolf Hitler
El padre de Adolf Hitler nació en junio de 1837 y de conformidad con las leyes de la época, a la hora de inscribir al recién nacido en el registro, se dejó vacía la columna correspondiente al nombre del padre, abuelo del que sería líder nazi, ya que había nacido fuera del matrimonio. Así, recibió el apellido de la madre, quedando bautizado como Alois Schicklgruber. Conviene aclarar que en aquel tiempo no era esta una situación tan extraña o deshonrosa.

En cualquier caso, la madre del padre de Hitler se casó con un molinero llamado Georg Hiedler en mayo de 1842 y lo cierto es que aquel hombre nunca reconoció legalmente al muchacho como su hijo. Cuando murió la abuela de Hitler, Maria Anna, el joven Alois, que tenía tan solo diez años, fue confiado por el molinero a un hermano suyo ya que él se consideraba demasiado viejo para cuidar e instruir al muchacho y su hermano era mucho más joven. También murió Georg Hiedler y así el padre de Hitler quedó huérfano y a cargo de su tío.

El 6 de junio de 1876, cuando tenía Alois treinta y nueve años, se personó junto con su tío en la oficina del notario del distrito, junto con tres testigos, para aclarar de una vez y desde un punto de vista legal quién era su padre, es decir, el abuelo paterno de Adolf Hitler. El notario, que conocía personalmente a aquellos hombres, levantó acta de las declaraciones que afirmaban que Alois Schicklgruber era hijo de Georg Hiedler, que así lo había reconocido este varias veces cuando aún vivía y además el tío también aprovechó para nombrarlo heredero de sus posesiones. No se sabe muy bien por qué, pero el notario cometió un error al redactar el acta y cambió el apellido Hiedler por el de Hitler, ya que al parecer se pronunciaban de manera similar en el dialecto que utilizaban entonces.

Con aquel acta en la mano, y con tres testigos de nuevo, pidieron al sacerdote que actualizara el acta de nacimiento que llevaba décadas sin completar y así Alois Schicklgruber pasó a ser Alois Hitler y este apellido acabó pasando a su hijo Adolf, Adolf Hitler.

Un error sin importancia, un capricho del destino que ha tenido una repercusión en la historia magnificada por el personaje. Seguramente hubiera sido menos sonoro Hiedler que Hitler, pero desde luego hubiera sido mucho más complicado para los alemanes decir Heil Schicklgruber.

Fuente: Secretos del Tercer Reich, de Guido Knopp

miércoles, 3 de abril de 2013

Predicciones en torno a los caballos y la guerra

Sir Douglas Haig
Sir Douglas Haig
Siempre es complicado hacer predicciones y aventurar el futuro, pero además es casi un deporte de riesgo cuando dichas predicciones se dejan por escrito o se lanzan a los cuatro vientos. Algo así pasó cuando comenzaron a aparecer los tanques y comenzaron a plantearse los ejércitos la idoneidad de la caballería como parte básica en sus filas.

En 1921 el periódico de la entidad británica Royal United Services Institute publicaba:
Nunca se escatimará la caballería para hacer sitio a los tanques; en el transcurso del tiempo la caballería puede verse reducida a medida que disminuya la cantidad de caballos en este país, lo cual depende en gran medida de la existencia de la caza del zorro.
Pero no estaban solos estos hombres en su defensa del caballo, y casi del zorro, ya que también sir Douglas Haig, un importante militar británico, dijo en 1925:
Ciertos entusiastas hablan hoy de la posibilidad de que el caballo se extinga y predicen que el aeroplano, el tanque y el automóvil desbancarán al caballo en futuras guerra. Estoy seguro de que a medida que pase el tiempo verán ustedes tanta utilidad al caballo, al caballo de buena raza, como se la han visto en el pasado.
Como decía, tan arriesgado es predecir el futuro como divertido leer aquellas predicciones del pasado.

martes, 2 de abril de 2013

Serguéi Prokófiev, un músico precoz

Serguéi Prokófiev
Serguéi Prokófiev
Serguéi Serguéievich Prokófiev, intérprete, compositor y director de orquesta ruso nacido en 1891, fue precoz en su acercamiento a la música y en remangarse y ponerse manos a la obra, como veremos. Era hijo único de un matrimonio en el que su madre era pianista, por lo que siempre tuvo en casa dicho instrumento, cercano y a mano.

Destacó por una condiciones casi innatas para la música y como es lógico, decidieron en su casa aprovechar los dones del muchacho. En 1902, con once años, comenzó a recibir clases particulares de composición y poco a poco comenzó a sacarle partido a las mismas. En 1911 ya creó partituras que le valieron fama y reconocimiento. Pero retrocedamos.

Dentro de sus composiciones, el primer punto de la lista lo ocupa nadas más y nada menos que una ópera, pequeña, pero ópera al fin y al cabo. La compuso en el año 1900, es decir, con nueve años, y estaba pensada para que su propia familia la interpretara. Como curiosidad final, y no sabría muy bien decirles el por qué, aquella obra, titulada El Gigante que compuso siendo un niño, únicamente utilizaba las teclas blancas del piano.

lunes, 1 de abril de 2013

El despistado Mark Twain

Mark Twain
Mark Twain
Dos cosas he de aclarar sobre la curistoria de hoy. Primero, que me cantan este tipo de historias sobre las excentricidades, manías y despistes de los escritores, científicos… Y segundo, que estoy convencido de que la mitad de ellas no son ciertas y la otra mitad son grandes exageraciones. En cualquier caso, como decía, me divierten y espero que también a ustedes le asome una sonrisa a la cara.

El protagonista es Mark Twain, seudónimo de Samuel Langhorne Clemens, escritor que todos ustedes conocen y nacido en Estados Unidos en 1835. Viajaba en una ocasión en tren cuando el revisor le pidió el billete para picarlo. Twain, que entonces ya era famoso, a pesar de buscar y buscar no era capaz de encontrar el billete y mientras inspeccionaba su portadocumentos el revisor vio algún papel por el que descubrió quién era el pasajero.
-Usted es el autor de Huckleberry Finn y de Tom Sawyer. No se moleste, deje de buscar el billete, estoy convencido de que lo habrá extraviado.

A pesar de estas palabras el autor siguió buscando sin descanso y cada vez más nervioso y entonces el revisor insistió en que no había problema alguno. Finalmente Mark Twain le confesó:
-No, si no es por usted por quien lo busco, es que necesito encontrarlo para saber dónde he de bajarme, porque no sé dónde voy.

Por cierto, algo parecido le ocurrió en una ocasión a G.K. Chesterton, como ya narré en otra curistoria.

Fuente: Anécdotas de la historia, de Pancracio Celdrán

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