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domingo, 30 de septiembre de 2012

Viajando con libros, con miles de libros.

Hasta no hace mucho, cuando llegaba el momento de preparar la maleta para algún viaje o para pasar un tiempo fuera de casa, había que hacer una anticipación mental de los libros que a uno le iba a apetecer leer y echar esos, y algunos más, al petate. He de confesar que habitualmente yo siempre llevo más de los necesarios, aunque el libro electrónico ha disminuido algo este problema. Alguna riña me ha caído por ese afán viajero de mis libros y hasta ahora no tenía argumento para rebatir dichas riñas, pero acabo de descubrir a Abdul Kassem Ismael.

Este hombre, sabio y gran visir persa, nacido en el año 936 y muerto en el 995, viajaba siempre acompañado de su biblioteca. Y no podemos decir precisamente que esta fuera pequeña, ya que estaba formada por unos ciento diecisiete mil volúmenes. ¿Cómo transportaba tal cantidad de obras? Las ruedas de aquella biblioteca, si se pueden llamar así, eran cuatrocientos camellos que marchaban en perfecta y ordenada fila india. Y remarco lo de ordenada, ya que cada camello tenía su posición concreta. De ese modo los libros seguían clasificados y colocados a pesar de encontrarse en tránsito y los bibliotecarios podían llevar a su señor cualquier obra que pidiese en cualquier momento.

Fuente de la imagen.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Toneladas de lencería para el ejército estadounidense

La operación Antorcha (Torch) tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial y corresponde al desembarco de tropas anglo-estadounidenses en el norte de África. En la preparación de la misma, el general Patton fue meticuloso, solicitando a su intendencia, entre otras cosas, lo siguiente:

  • Seis toneladas de lencería femenina y medias, con las que comprar y sobornar a dirigentes árabes de la zona y también a oficiales franceses de Vichy.
  • Setecientos cincuenta mil frascos de repelente para insectos.
  • Cien mil dólares en oro, que estaban bajo la responsabilidad directa del propio general Patton.
  • Dos kilos de raticida por compañía.
  • Siete mil toneladas de carbón.
  • Al menos sesenta toneladas de mapas.


No había dejado ni un solo detalle fuera de previsión el general y, como era habitual en él, tenía una enorme confianza en que todo fuera bien aunque sabía que no sería aquello un paseo. Prueba de ello es que también solicitó también un cajón con mil medallas del Corazón Púrpura para los heridos en acción, que fue enviado en secreto.

Fuente: La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La historia de Picio, el feo

Ya saben ustedes que cuando a uno le cuelgan el sambenito, con razón o sin ella, le toca cargar con el peso del mismo para los restos. Y esto es lo que le pasó a Picio, que no solo cargó en vida sino que ha pasado a la historia del lenguaje como paradigma de la fealdad. Si no fuera por que este hombre data del finales del siglo XVIII, es posible que alguna enciclopedia o la Wikipedia pusieran su foto junto a la palabra feo, para ilustrarla.

Y es que efectivamente el tipo que dio origen al conocido dicho eres más feo que Picio, fue un hombre andaluz de finales del siglo XVIII. Según parece, este hombre era un zapatero granadino, concretamente de Alhendín, que se volvió feo debido a un shock. Tras ser condenado a muerte y esperando su ejecución, le llegó la noticia de su indulto, lo que le causó tal impresión que perdió todo el pelo del cuerpo, pestañas y cejas incluidas, y se le deformó la cara.

No pudiendo vivir con el desprecio y asombro que causaba su aspecto a los demás, el pobre hombre acabó retirándose en Lanjarón en un principio, aunque también tuvo que escapar de allí para acabar muriendo poco después en Granada. Y todo esto está descrito por fuentes de la época y se conservan incluso testimonios de las personas que vieron a Picio, el súmmum de la fealdad a juzgar por el dicho.

Fuente: Hablar con corrección, de Pancracio Celdrán.

martes, 25 de septiembre de 2012

Decapitando esclavos

Mehemet II retratado por Bellini
Hay veces que un artista puede tener delante de sí al modelo, quieto e impasible. Por supuesto, cuando se trata de un paisaje o un bodegón, basta controlar la luz para que aquello que se está pintando no cambie. Pero ¿qué ocurre cuando uno ha de pintar algo para lo que es complicado encontrar un modelo? Por ejemplo, una ejecución. Pues siempre puede contar con un rey tan cruel como servicial.

Esto le pasó al pintor veneciano Gentile Bellini, que se encontraba realizando una pintura de la degollación de Juan Bautista para Mehemet II, en Costantinopla, cuando este le apuntó: ese rostro no muestra la crispación de un hombre que está siendo degollado. Y para ayudar al pintor y quizás por no quedar como hombre que habla sin saber, Mehemet II llamó a su lado a un esclavo y lo decapitó allí mismo para que Bellini tuviera su modelo e inspiración.

El artista no dudó en admitir que el otro tenía razón y modificó su obra, aunque después de aquel ejemplo de aprecio por la vida de otros estoy seguro que Bellini hubiera aceptado cualquier apunte u opinión de Mehemet II sobre su obra.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Fuera del cante, ná

Los toreros, al menos los clásicos, parecen una fuente inagotable de dichos ocurrente y frases lapidarias. Si no, recuerden el “hay gente pa’ to” o “se acabaron los toros”. Entre aquellos ilustres hombres de letras que se ganaban la vida delante de un toro estaba Lagartijo, un cordobés nacido en 1841 y muerto el año que comenzó el siglo XX en la ciudad que le vio nacer.

Estaba el torero sentado a una mesa invitado por Castelar y junto a él estaba Sebastían Julián Gayarre Garjón, un tenor navarro. Este era hombre de pocas palabras y más bien serio, mientras que el matador cordobés era el punto contrario, no paraba de hablar de todos los temas y contar anécdotas para divertir a los que le acompañaban. Norte y sur de España, blanco y negro en los caracteres del cantante y el torero.

En los postres, después de casi no haber hablado y haber limitado su presencia en la mesa a la escucha, a menudo de las chanzas de Lagartijo, Gayarre aceptó la petición que le hacían sus acompañantes para que cantara. Interpretó varios trozos de su repertorio y una vez finalizado, volvió a su tranquilidad y silencio.

Después del evento, Castelar, el organizador, le preguntó a Lagartijo:
⎯¿Qué te ha parecido Gayarre?
A lo que el torero respondió:
⎯Fuera del cante, .

Esta frase, ese “si te sacan de lo tuyo…”, es relativamente común en nuestro lenguaje y es el complemento perfecto a aquel zapatero a tus zapatos de Apeles. Sensato hombre, Gayarre, creo yo a juzgar por esta curistoria.

Fuente: El porqué de los dichos, de José María Iribarren

El muro de Hassan

Todos conocemos el muro de Berlín, que cayó en 1989, o la barrera israelí de Cisjordania, pero quizás se pase por alto a menudo que también hay un muro en el Sahara occidental, construido por Marruecos y de una longitud sorprendente.

El fallecido Hassan II de Marruecos, que reinó hasta su muerte en 1999 y padre del actual rey Mohammed VI, construyó un muro de mil seiscientos kilómetros de longitud para proteger el Sahara occidental, que invadió en 1975, de posibles ataques. No sólo se trata de un muro, sino que es una línea de defensa con bunkers, radares, minas y militares cada pocos kilómetros.

Hecho con escombros y alambres, este muro se suele conocer como “el muro de Hassan” y su mantenimiento, así como el sostenimiento de las fuerzas militares en la zona ocupada, se llevan la friolera de dos millones de dólares cada día. Se comenzó a construir en 1980 y a pesar de la oposición de algunos países, especialmente de Europa, sigue marcando una frontera en el Sahara.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Muertos por un poco de agua

La curistoria de hoy es un poco cruda, no lo niego, pero es un hecho que muestra cómo de cruel es la guerra. No hace mucho narraba cómo los soviéticos emitieron órdenes por las que ausentarse del puesto o retroceder, por muy mal que estuvieran las cosas, suponía la condena a muerte.

En su lucha contra Alemania los rusos no se permitían la más mínima licencia, aunque sus decisiones supusieran matar a civiles inocentes de su propio pueblo. Durante la batalla de Stalingrado, en la que los ejércitos estaban realmente cerca y se peleaba calle a calle, llegó un momento en que los francotiradores soviéticos tenían tan amedrentados a los soldados nazis que estos no se atrevían, en algunas zonas de la ciudad, a moverse y salir de su protección. Por ello, en ocasiones convencían a niños rusos, muertos de hambre, casi literalmente, para que fueran hasta el río Volga a llenar sus cantimploras. Un trozo de pan era suficiente para que los muchachos se prestaran a ayudar a los nazis, aunque de manera inocente.

En la vuelta del río a las posiciones alemanas, los francotiradores del Ejército Rojo disparaban a aquellos niños por considerarlos traidores a la madre patria. Un hecho simple, pero que muestra lo terrible de aquella batalla y de la guerra en general.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El general más joven de la historia de EEUU

El famoso general George Armstrong Custer, nacido en 1839, se graduó en 1861 como el último de los cadetes de su promoción, si bien su carrera militar se enderezó y el 28 de junio de 1863, tres días después de la batalla de Gettysburg, fue nombrado general de brigada. Aquello convertía a Custer, con tan solo veintitrés años, en el general más joven del ejército de la Unión.

Cinco años más joven que Custer era Galusha Pennypacker, otro hombre que acabó siendo general de la Unión, en este caso en 1865, quitando así el record de hombre más joven en llegar a general dentro del ejército de la Unión. Pero no solo eso, Pennypacker también tiene el honor de ser el más joven en haber alcanzado el rango de general de brigada dentro del ejército de los Estados Unidos hasta nuestros días. Tenía veinte años cuando fue nombrado, por lo que curiosamente era lo suficientemente adulto para ser general pero no lo suficientemente adulto como para votar en unas elecciones al propio presidente que le había nombrado.

martes, 18 de septiembre de 2012

Un concursete

Votar en los Premios Bitacoras.com

He presentado este blog, Curistoria, a los premios Bitacoras 2012. Si les gusta el mismo y aprecian en alguna medida el trabajo que se vierte en el mismo, les agradecería que votaran por él. Pueden hacerlo usando su usuario de Facebook o de Twitter, si no están registrados y solo les llevará un momento.

Gracias de antemano.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Se danza pero no se avanza

Se danza pero no se avanza. Esta frase fue dicha en referencia al Congreso de Viena por el príncipe de Ligne, y casi podría ponerse de titular en los diarios de nuestros días, que llevan varios años dando vueltas y vueltas a la crisis, sus consecuencias, sus causas, sus soluciones… lo dicho, se danza pero no se avanza. Además, en aquel momento también se trataba sobre el futuro de Europa de modo similar a lo que nos ocupa en nuestro días. ¿Quién era entonces la crisis? Veamos.

En aquel congreso, celebrado entre octubre de 1814 y junio de 1815, se reunieron los más altos personajes de la época: el zar y la zarina de Rusia, los reyes de Baviera, Prusia, Dinamarca, los príncipes de Weimar, Baden y Nassau y los embajadores del Imperio Otomano, Portugal, Suecia y España. El objetivo era configurar una nueva Europa después de Napoleón.

Podríamos decir que la actual crisis equivale a Napoleón, de la que Europa trata de librarse y encontrar un nuevo camino después del paso de la misma. Cabe recordar que mientras se estaba celebrando el Congreso de Viena, Napoleón escapó de la isla de Elba, donde estaba recluido y volvió a tomar el mando en aquellos cien días que acabaron en la batalla de Waterloo. De igual modo la crisis en Europa vuelve cuando ya se la ha dado por muerta varias veces. Y seguimos sin avanzar. Y, me temo, que ya casi ni danzamos.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Galeno, crema hidrante y gladiadores

Según la RAE, la palabra galeno es sinónimo de médico y esto se debe al griego Galeno de Pérgamo, un hombre que vivió en el siglo II. En el año 157 fue nombrado médico jefe de la escuela de gladiadores de Pérgamo, donde adquirió un gran conocimiento en el tratamiento de los golpes y las heridas. Sin duda, el cuidado de los gladiadores parece una ocupación ruda, pero Galeno también se dedicó al mundo de la cosmética.

Y es que este médico es el creador de la primera crema hidratante de la historia, ya que según parece nuestro hombre también entretenía el tiempo preparando aceites y productos para las mujeres. La fórmula de su crema hidratante es sencilla: aceite vegetal, agua y cera de abejas. Esta crema refresca la piel y la dota de gran elasticidad, que diría un anuncio de televisión. Con un poco de aroma, tenemos el producto hecho.

De las heridas de gladiadores a la crema hidratante, quién lo iba a decir. Y no olviden que este hombre fue el causante de que un galeno sea un médico en nuestro lenguaje. Hombre completo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El hombre en el castillo, de Philip K. Dick

El Hombre en el Castillo es el título de un libro escrito por Philip K. Dick, en el que se pinta un mundo en manos de la Alemania nazi y Japón, después de que estos vencieran en la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos, lugar en el que transcurre, está dividido en una parte atlántica gobernada por el Reich y una parte pacífica, bajo la dirección de los japoneses. Como es lógico, los estadounidenses se han convertido en ciudadanos de segunda y en la parte nazi, los judíos sufren los males a los que fueron sometidos en Alemania.

Con este escenario, el autor traza la vida de unos personajes que crean varias historias personales a lo largo del libro. El mundo que imagina Dick es sorprendente y muestra algunos de los objetivos, ahora cumplidos, de los alemanes cuando comenzaron la guerra. El marco es atractivo por lo que significa, pero las historias de los personajes son también muy interesantes y cuentan mucho más de lo que parece a simple vista. Es decir, hace referencias a la sociedad de Estados Unidos, y las dos últimas páginas tienen un mensaje más que interesante.

En la propia novela hay un autor que ha escrito un libro, de ficción, en que los aliados vencen la guerra. Su papel en la historia no es trivial y es un interesante juego. Ese autor, es el hombre en el castillo que da título a la obra. Philip K. Dick es uno de los más famosos y reconocidos autores de ciencia-ficción. En 1963 la novela que nos ocupa se llevó el Premio Hugo a la mejor novela y es considerada una obra maestra dentro de las ucronías. En 1968, Dick publicó ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que es conocida por ser el origen literario de la película Blade Runner.

Y esta, amigos, es mi recomendación para este fin de semana: El hombre en el Castillo. Les aseguro que las dos últimas páginas tienen un mensaje digno de un maestro. No se queden en la historia, hay mucho de intención en cada personaje y en cada subtrama.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Llamando al azar para conocer la situación

Durante los momentos finales de la batalla por Berlín en la Segunda Guerra Mundial, es decir, en los momentos postreros del Reich, los hombres en el bunker de Hitler se vieron obligados a informarse de los avances enemigos de un método tan peculiar como poco efectivo, me temo.

Las comunicaciones del bunker con el exterior eran muy precarias y este tenía una única centralita, un transmisor de radio y un radioteléfono, que funcionaba gracias a un globo suspendido en el aire sobre la Vieja Cancillería. Estas limitaciones en los medios y el caos que se había adueñado ya de la ciudad, obligaba a los oficiales a marcar números al azar de la guía telefónica para así ir construyendo el mapa del avance soviético por la ciudad.

Al marcar un número de teléfono que según la guía correspondía a una vivienda de una determinada calle, se esperaba que alguien descolgara. Si esto no ocurría, no había información. Si descolgaban y hablaban en alemán, aquella zona seguía en manos nazis e incluso quizás pudieran recibir alguna noticia. En cambio, si había respuesta y era en ruso…

Fuente: La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Batirse en duelo con estilo

Una muestra de los bárbaros e indecentes que son los tiempos actuales es la diferencia entre cómo se resuelve una afrenta entre caballeros en estos tiempos y cómo se hacía un siglo atrás. Esto, suponiendo que aún queden caballeros. Actualmente dos tontos se aporrean sin sentido y criterio a la puerta de un antro dando un espectáculo bochornoso por su falta de carácter en la pelea y por su exceso de tragos. Uno solo se debe arriesgar a pelear bebido cuando su derecha es como una bola de derribo y su izquierda podría trabajar para un dentista sacando muelas sin anestesia. Pero no, cualquier gañán se cree Urtáin un viernes de madrugada. Hace tiempo los modos eran otros.

Entonces, cuando un hombre se sentía ofendido, se lo hacía saber al ofensor educadamente y se citaban en un determinado lugar y hora, convenido por ambos, para un duelo como Dios manda. En Francia, a caballo entre el XIX y el XX, los agravios se resolvían con cita y para conocerse los contrincantes, llegaban a intercambiar su tarjeta de visita.

Esto le permitió algunas bromas a un escritor, periodista y humorista francés llamado Charles-Alphonse Allais, que después de provocar la riña entregaba al agraviado una tarjeta que no era la suya, supongo que con unas palabras similares a: “le espero en mi casa para batirnos en duelo, cuando le venga bien, por supuesto. Buenas tardes y que pase un buen día”. Algún novelista famoso e incluso algún crítico literario célebre fueron víctimas de esta broma. Debía ser digno de verse, abrir la puerta y encontrarse con un tipo vestido de negro y dispuesto a batirse en duelo.
⎯Buenas tardes, venía a batirme en duelo con el señor de la casa. ¿Pistola o espada?
⎯No, verá. Debe haber un error. Yo soy el señor de la casa y no sé de qué me habla. Pero si hay que sacar el acero a pasear, se saca, no vaya a quedar yo como el más cobarde de París.
⎯Sea pues.

Fuente: Mis anécdotas preferidas, de Carlos Fisas.

martes, 11 de septiembre de 2012

Nueva temporada de curistorias en Onda Cero

Después del verano, en el que como les comenté las curistorias han tenido su lugar semanal en el programa Noches de Radio de Onda Cero, comienza una nueva temporada en las ondas, donde las curistorias seguirán presentes e incluso aumentarán su presencia. Desde la semana pasada colaboro con una sección diaria en dos programas de Onda Cero Cataluña, aunque pueden disfrutar de los programas en cualquier parte del mundo gracias al podcast. Por cierto, aunque sea en emisión para Cataluña, la sección es en castellano. Los programas en cuestión son Nits de Radio, conducido por Carles Lamelo y La Ciutat, de Albert Lesan.

Y aprovechando esta entrada off-topic, les recuerdo una vez más que tienen a su disposición el segundo volumen de Curistorias. Ya saben que recopila 200 entradas y que está hecho con un fin totalmente benéfico, ya que todos los beneficios van destinados a Médicos sin Fronteras. Sigue manteniéndose decentemente en la lista de ventas de Amazon y este verano ha aguantado mucho tiempo entre los cincuenta libros de historia más vendidos.

Les recuerdo dónde pueden comprar el libro:

lunes, 10 de septiembre de 2012

Catorce hijos y un rey felón

Muchos opinan que uno de los peores reyes que ha habido en la historia de España, si no el peor, es Fernando VII, también conocido como el Rey Felón, y el Deseado, todo sea dicho. Perteneciente a la casa de Borbón, fue hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma. Y la cuestión es que podría haber tenido la ocasión aquella corte de elegir, ya que de este matrimonio nacieron catorce hijos.

Y no para ahí la cosa, porque la buena mujer, la reina, además sufrió diez abortos. Es decir, el matrimonio real pasó por veinticuatro embarazos. A los diez abortos se ha de sumar la mala suerte de algunos de los nacidos, que no vivieron mucho tiempo. Pensándolo bien, después de semejante esfuerzo casi se le perdona todo lo relacionado con Manuel Godoy. La lista de vástagos es la siguiente:

  1. Carlos Clemente (19 de septiembre de 1771 - 7 de marzo de 1774)
  2. Carlota Joaquina (25 de abril de 1775 - 6 de julio de 1830), reina de Portugal
  3. María Luisa (11 de septiembre de 1777 - 2 de julio de 1782)
  4. María Amalia (9 de enero de 1779 - 22 de julio de 1798)
  5. Carlos Domingo (5 de marzo de 1780 - 11 de junio de 1783)
  6. María Luisa (6 de julio de 1782 - 13 de marzo de 1824), reina de Etruria
  7. Carlos Francisco (5 de septiembre de 1783 - 11 de noviembre de 1784)
  8. Felipe Francisco (5 de septiembre de 1783 - 18 de octubre de 1784)
  9. Fernando VII (14 de octubre de 1784 - 29 de septiembre de 1833), rey de España.
  10. Carlos María (29 de marzo de 1788 - 10 de marzo de 1855), pretendiente carlista.
  11. María Isabel (6 de julio de 1789 - 13 de septiembre de 1848), reina de las Dos Siclias.
  12. María Teresa (16 de febrero de 1791 - 2 de noviembre de 1794)
  13. Felipe María (28 de marzo de 1792 - 1 de marzo de 1794)
  14. Francisco Antonio (10 de marzo de 1794 - 13 de agosto de 1865), duque de Cádiz.

 Fuente: Wikipedia.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Dedicado por la Virgen de Pilar

En las últimas semanas se ha hablado mucho de la historia del Ecce Homo de Borja, Zaragoza, que una señora trató de restaurar con su mejor intención y cuyo triste resultado ha dado la vuelta al mundo. Y algo parecido ya ocurrió, de un modo más personal y menos público, en el mismo sitio en el siglo XIX.

Entonces, don Eusebio Blasco era un escritor y político que tenía una destacada colección de retratos dedicados por sus protagonistas, por supuesto, con textos cariñosos y amables. Pero su devoción por la Virgen de Pilar, como buen zaragozano, le llevó a colocar en el centro de todos aquellos retratos una estampa la misma.

Y entonces entró en acción un espontáneo, que actuó de modo similar a como lo ha hecho la restauradora de Ecce Homo, aunque con menos seriedad. En una visita a su amigo Eusebio y viendo que todas las imágenes estaban dedicadas menos la de la Virgen, decidió ponerle solución escribiendo con cierta gracia, aunque a alguien pueda parecerle también irrespetuoso: “Para mi querido amigo Eusebio. Pilar”. Por cierto, este bromista era el periodista Mariano de Cavia.

Fuente: Las anécdotas de la política de Luis Carandell

sábado, 8 de septiembre de 2012

La Tormenta de la Guerra, de Andrew Roberts

Después de un pequeño descanso vacacional, vuelven a Curistoria las recomendaciones de los sábados, y las inauguramos a lo grande, con un gran libro en todos los sentidos. Bajo el título de “La tormenta de la guerra” y el subtítulo de “Nueva historia de la Segunda Guerra Mundial”, el autor Andrew Roberts escribe un volumen más que interesante sobre el conflicto que asoló el mundo entre 1939 y 1945. Está editado por Siglo XXI y tiene más de ochocientas páginas.

No es mi primer libro de este tipo, una historia de la guerra mundial en un solo volumen y lo suficiente extensa para cubrir todos los aspectos destacados del conflicto, pero sí es uno de los que voy a recomendar a partir de ahora sin dudarlo. Mantiene un buen equilibrio entre la narración de los hechos pura y dura y el análisis de las acciones, las decisiones, las consecuencias… Por otra parte, el libro está muy bien estructurado, fallo que se presenta en ocasiones ya que es complicado dividir en partes inconexas la historia, pero que en este caso no se da. Cada capítulo cubre un aspecto suficientemente general para no dejar trazas en otros capítulos y suficientemente concreto para que sea coherente su contenido. Aunque es un libro en pasta dura con formato clásico, sí que añade algunos libretos de fotografías y, más importante, unas cuántas páginas de mapas que en ocasiones pueden ser muy útiles como referencia.

El autor, Andrew Roberts, es historiador y periodista y basta leer la sección de agradecimientos para hacerse una idea de la cantidad de fuentes que ha consultado, y no me refiero a otros libros, sino a archivos y colecciones privadas y también para comprobar la cantidad de lugares relaciones con el conflicto que ha visitado.

Y por si alguno de ustedes duda de mi criterio a la hora de recomendar el libro, les diré que fue el “Libro de año” en 2010 según el ejército británico y fue seleccionado en 2011 por el New York Times como uno de los 100 libros más destacados de dicho año. Un gran libro, decía al comienzo, que he usado ya como fuente en varios curistorias, como habrán comprobado y que seguiré utilizando y consultando, sin duda alguna.

jueves, 6 de septiembre de 2012

La historia la escriben los vencedores

Una frase muy conocida y que desde mi punto de vista tiene mucho de sentido común y de razón, es la que pronunció el escritor George Orwell, autor del magnífico libro 1984:
La historia la escriben los vencedores
Winston Churchill tenía claro que lo que decía Orwell era cierto, aunque desconozco si conocía la frase, pronunciada el 4 de febrero de 1944, pero en cualquier caso estaba de acuerdo con la moraleja. Tanto es así, que de su boca salió lo siguiente, indicativo del carácter del primer ministro británico y de la opinión que tenía de sí mismo:
La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla.
No hay que olvidar que en el año 1953 Churchill recibió el premio Nobel de literatura y que escribió, entre otras cosas, su propia visión de la Segunda Guerra Mundial.

Y por último, hablando de la historia y de su narración, llegamos de nuevo a las curistorias, aunque John Aubrey no las llamara así. Anticuario y escritor inglés del siglo XVII, es famoso por ser autor de breves relatos biográficos, en relación a los cuáles pronunció lo siguiente, casi definiendo este blog:
Lo fácilmente que se olvidarían estas curiosidades si no las escribieran tipos ociosos como yo.
 Fuente: El peso de la historia, de Michael Leventhal (Ed.)

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La paz para nuestro tiempo

Hoy se ha publicado un artículo escrito por mí en la revista Anatomía de la Historia, que les aconsejo seguir a todos ustedes, sobre el Pacto de Munich y del mismo, mucho más extenso que esta curistoria, extraigo el pedacito que sigue.

Neville Chamberlain, primer ministro británico, se reunió con Hitler y otros hombres importantes del Reich varias veces en septiembre de 1938 para negociar en torno a la cesión de una parte de Checoslovaquia a Alemania. Así, el 29 de aquel mes se firmaba el Pacto de Munich, en el que Alemania, Italia, Francia y Gran Bretaña llegaban a un acuerdo sobre un territorio que no pertenecía a ninguno de ellos, pasando este a manos alemanas.

Al día siguiente, 30 de septiembre de 1938, Charmberlain volvió a su país y en el aeropuerto de Londres habló a los que allí estaban mostrando el documento con el pacto y asegurando que aquel pacto era “la paz para nuestro tiempo”. Menos de un año había pasado cuando el 1 de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia y, dos días después, Gran Bretaña declara la guerra a Hitler. La Segunda Guerra Mundial había comenzado.

Sin duda Chamberlain se equivocó en su valoración de la situación y de los nazis y la paz para nuestro tiempo duró tan solo once meses. En realidad, muy poco tiempo.

martes, 4 de septiembre de 2012

Virtudes políticas

Acercando las curistorias a la actualidad política de España, hoy voy a mezclar un par de historias, ambas narradas por Carlos Fisas en uno de sus libros. Aunque dudo que sirva para nada, se pueden tomar como lecciones que debería tener en cuenta la casta que nos gobierna, en todas las instancias.

Según cuenta Fisas, en una ocasión un joven se presentó ante Talleyrand, político francés, y le solicitó un cargo en el ayuntamiento de París. Al ser preguntado por quién era su padrino o de dónde provenía su recomendación, el joven reconoció que no tenía ni lo uno ni lo otro, casi avergonzado. En aquel tiempo, como en el actual, las recomendaciones y enchufes estaban a la orden del día, por lo que el caso sorprendió a Talleyrand, que le dijo: “¿No conocéis a nadie? El cargo es vuestro y tomad posesión mañana por la mañana, antes de que podáis conocer a nadie”.

La segunda curistoria política gira en torno a Enrique IV de Castilla, rey del siglo XV al que sus asesores propusieron un cambio de vestimenta, argumentando que sus paños eran bastos, como los de la gente común, y que telas más elegantes y lustrosas serían las adecuadas. Aprendan y apliquen nuestros gobernantes lo que contestó el monarca vallisoletano: “Engañados estáis. Un rey no debe llevar ventaja a sus súbditos en el traje, sino en las virtudes. El dinero lo da Dios a cualquiera; la virtud, solo a los buenos”.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Por qué se dice echar un polvo

Es un tema delicado el de la curistoria de hoy y no quisiera caer en el chiste fácil ni por supuesto en la zafiedad. Veamos si lo consigo. Como ustedes sabrán, la expresión echar un polvo se utiliza vulgarmente para referirse al acto sexual o al coito. El origen del dicho, con el sentido actual, se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando la excusa de ausencia en una reunión para unos menesteres se cambió por otros.

Hasta entonces, era común aspirar lo que se conocía como polvo sevillano o rapé, que era un producto elaborado por la fábrica de tabaco hispalense. En lugar de fumar el tabaco, como se hace en la actualidad, se esnifaba. En las reuniones, los caballeros se retiraban a un reservado a echar el polvo, que no era más que el consumo de aquel producto. A mediados del XVIII se comenzó a usar esta excusa para ausentarse con fines más carnales, no sólo los caballeros, como es lógico, sino uno de aquellos acompañado, habitualmente, de una dama.

Como ven, en lugar de esnifar tabaco, la pareja se daba al cariño, lo que sin duda es mucho más sano, así que bienvenida sea la nueva acepción de echar un polvo.

Fuente: Hablar con corrección de Pancracio Celdrán

domingo, 2 de septiembre de 2012

Ni un paso atrás

Durante la Segunda Guerra Mundial, fueron varios países los que ordenaron a sus tropas que no se debía dar ni un paso atrás, lo que venía a ser defender la posición hasta la muerte. Por supuesto, los alemanes lo hicieron en varios momentos del conflicto, como también lo hicieron los soviéticos e incluso los británicos en alguna ocasión. Estas órdenes daban lugar a situaciones trágicas y terribles, pero también con un punto de comicidad, si nos abstraemos de que en realidad hablamos de vidas y guerras.

Durante los enfrentamientos entre el ejército rojo y el nazi, en uno de los últimos ataques de los alemanes en el frente oriental antes de comenzar a ceder terreno, los rusos lo estaban pasando realmente mal, pero sabían que volver atrás significaba la condena a muerte por desobedecer la orden de resistir o morir. La Abwehr, la inteligencia alemana, interceptó la siguiente conversación entre los que trataban de resistir el vapuleo alemán y sus mandos, quizás comisarios políticos, que muestra de manera explícita la situación:
⎯¡Mantenga su posición!
⎯Estoy acabado.
⎯Van para allá refuerzos.
⎯Al diablo con los refuerzos. Estoy aislado. Sus refuerzos no me encontrarán ya aquí.
⎯Por última vez, le prohíbo hablar abiertamente por radio. Preferiría que matara a su propia gente antes de permitir que la maten los alemanes.
⎯Camarada número 54, quizá capte la situación si le digo que no me queda nadie a quien disparar, aparte de mi operador de radio.

Fuente: La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts

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