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martes, 31 de julio de 2012

Andar de picos pardos

Cuando uno anda de picos de pardos, o se va de picos pardos, lo que hace, de acuerdo al dicho, es entregarse a cosas inútiles o torpes por no trabajar o, y este es, creo yo, el uso más común del dicho, irse de juega a sitios de mala nota. Estos sitios de mala nota se pueden traducir por lugares con mujeres dadas a la vida o, para qué andarse con remilgos, prostíbulos, burdeles, casas de lenocinio y lupanares. Es decir, que irse de picos pardos significa dejar quehaceres más decentes y provechosos y buscar compañía femenina de pago. El origen de todo esto reside en las vestimentas que por ley debían llevar las prostitutas.

De acuerdo a las ordenanzas, no podían llevar vestidos talares, es decir, que llegaran hasta los talones, ni guantes, ni sombrillas. En cambio, estaban obligadas a llevar sobre los hombros una mantilla encarnada, corta y de largos flecos. Estos flecos son los picos, y el encarnado, que al parecer solía ser un poco oscuro, era el pardo. Así, de la vestimenta obligatoria de las prostitutas tenemos los picos pardos y de ahí al dicho de irse de picos pardos, el salto es corto.

Fuente: Hablar con corrección de Pancracio Celdrán

La muerte de Stonewall Jackson

Thomas Jonathan Jackson, más conocido como “Stonewall” Jackson, es uno de los militares más famosos y reconocidos de la Guerra Civil Americana. Nacido en 1824, luchó en el bando confederado y tanto en su momento como en la actualidad se trata casi de un mito de aquel conflicto y en general de la historia estadounidense. Estuvo presente en batallas tan importantes como las batallas de Bull Run, Antietam o Fredericksburg.

Después de la batalla de Chancellorsvlle, cuando Jackson y sus ayudantes volvían campamento, el día 2 de mayo de 1863, sus propios hombres tomaron aquel grupo por jinetes de la Unión, y a pesar de ordenar el alto y preguntar el consabido ¿quién va?, dispararon sin esperar respuesta. Los hombres de Jackson gritaron para identificarse, pero pensando que todo era un truco del enemigo los propios soldados confederados volvieron a disparar contra su general.

Jackson fue herido en su brazo izquierdo, donde recibió dos impactos, y en su mano derecha. Heridas no muy graves, podríamos pensar en un primer momento, pero que finalmente tuvieron gran parte de culpa en su muerte. Algunos de los acompañantes de Stonewall fallecieron en aquel error, así como parte de sus caballos. Tardaron un poco en atender al general, supongo que debido a la confusión del momento, y cuando lo hicieron, el doctor McGuire decidió amputarle el brazo.

Jackson ya tenía en aquel momento, según parece, síntomas claros de neumonía, pero los doctores achacaron todo al incidente de los disparos, a su evacuación y a las heridas de las balas y sus consecuencias. Ocho días después la neumonía, que no se había detectado y tratado debidamente, acabó con la vida de Stonewall Jackson. Seguramente sin aquellos disparos por fuego amigo no habría muerto, ya que las heridas y la amputación del brazo sin duda debilitaron al general y le hicieron más vulnerable al mal real que acabaría con él, la neumonía.

lunes, 30 de julio de 2012

Colaboraciones

Últimamente he comenzado a colaborar con un par de revistas y medios de Internet. La temática es similar a la de Curistoria, aunque el enfoque y las formas son otras, por lo que supongo que gustarán a los seguidores del blog:

Y para acabar de hablar de colaboraciones, les recuerdo que desde esta semana, en las madrugadas de los martes a los miércoles, estaré contando Curistorias en el programa Noches de Radio, de Onda Cero (emisión nacional). Y también en este emisora y en emisión nacional, los sábados por la tarde caerá alguna Curistoria durante el verano en el programa Quítate la liga. Ayer fue el primer día, pero quedan otros.

jueves, 26 de julio de 2012

Señales de humo

La cultura popular, debido a las clásicas películas de género western, o del oeste, como se suele decir, ha asociado las señales de humo con los indios nativos norteamericanos. Pero tiempo atrás ya se utilizaba este método de comunicación, sencillo y barato, aunque un poco limitado para enviar mensajes largos o complejos.

En la antigua China, los soldados apostados a lo largo de la Gran Muralla, alertaban de los ataques enemigos a través de señales de humo que viajaban de torre en torre. De este modo, según parece, en tan solo unas horas el mensaje de peligro recorrido centenares de kilómetros. Este uso me recuerda al Señor de los Anillos, cambiando el humo por enormes hogueras.

Como era de esperar, también está documentado el uso de este método por parte de los griegos en la antigüedad. El historiador Polibio, en torno al año 150 a.C., inventó un sistema que permitía la transmisión de información relativamente compleja. Asignando números a los caracteres alfabéticos griegos y utilizando varios fuegos o antorchas para transmitir dichos números, era capaz de traducir a este lenguaje basado en el humo, palabras completas. La traducción de letras a números se basaba en el conocido como cuadrado de Polibio, una idea básica que ha estado presente en la criptografía a lo largo de la historia.

Y para finalizar, también los nativos norteamericanos, si bien no fueron los pioneros, utilizaron las señales de humo. Cada tribu tenía su propio sistema de señales, aunque parece que en términos generales una bola de humo significa que se había de estar alerta, dos querían decir que todo estaba tranquilo y tres advertían de la existencia de problemas o peligros.

De la China antigua y de la Grecia clásica a los indios y de estos a nuestros días. Porque aún en la actualidad se siguen utilizando las señales de humo, aunque más bien como algo testimonial, todo sea dicho. ¿O acaso no recuerda usted esa humareda blanca que precede al Habemus Papam en Roma?

miércoles, 25 de julio de 2012

Cuando hablar puede costar la muerte

En ocasiones es mejor estar callado y pasar desapercibido que abrir la boca y que te la cierren para siempre. Aunque, como en este caso, quizás el honor sea lo primero y merezca la pena correr riesgos. Lo que sí parece claro es que al general Pavel Ponedelin no le fue muy bien hacerse notar.

Este hombre del ejército soviético había nacido en 1898 y su carrera militar fue brillante, con un buen número de responsabilidades, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Durante este conflicto, Stalin dio una orden a todo su ejército que se podría resumir en la siguiente frase: “ni un paso atrás”. Aquel que se retiraba o que sencillamente no se encontraba en su puesto de combate, donde debía estar, era condenado a muerte.

En 1941, el general Ponedelin tenía bajo su mando al 12º ejército soviético y fue condenado a muerte por no encontrarse en el puesto en que se consideraba que debía estar en un determinado momento de la guerra. Pero cayó prisionero y así estuvo, preso, hasta 1945, cuando finalizó de la guerra. Cinco años después, en 1950, conociendo la condena que pesaba sobre él y a pesar de que hasta el momento no se había "ejecutado" y de que al parecer nadie se había preocupado mucho de la misma, envió una carta. Aquel escrito, dirigido a los responsables soviéticos, era un protesta por su condena y defendía su inocencia con respecto a aquello de que lo acusaban. Al saber de su existencia y de que seguía con vida, el gobierno de Stalin ordenó la ejecución de la condena, es decir, la muerte del general. En 1956, desconozco si porque era inocente o por otros motivos, cuando llevaba seis años muerto, fue rehabilitado.

Fuente: La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts

martes, 24 de julio de 2012

Oferta de agradecimiento

Esta entrada tiene una triple intención, agradecerles una vez más el apoyo que siguen dando al libro "Curistoria 2", hacerles partícipes de la última carta que he recibido de Médicos sin Fronteras y comunicarles un importante descuento para aquellos que quieran comprar el libro a través de www.lulu.com.

Como saben, todos los beneficios generados por el libro "Curistoria 2" en todos sus formatos, canales... están destinados a Médicos sin Fronteras. A medida que voy recibiendo las liquidaciones, voy haciendo transferencias a dicha ONG y en respuesta a las mismas suelo recibir una carta. La imagen que encabeza esta entrada corresponde a la última que he recibido y quería compartirla, ya que ese agradecimiento es para ustedes, que son los que comprando el libro hacen esto posible. Gracias.


Y aprovechando el momento y la oportunidad, les comunico que www.lulu.com hace una oferta hasta el día 27 de julio de 2012 en la que podrán ahorrarse un 20% en cualquier pedido. Basta con introducir el código PLATA durante el proceso de compra. Es una buena oportunidad para hacerse con el libro en papel o para comprar varios y regalar curistorias a amigos, familia, extraños, enemigos... De todos modos, les recuerdo que también pueden comprarlo en:
Espero seguir aumentando las posibilidades de compra y canales (iTunes y compañía), pero sigo magro de tiempo.

Y para finalizar, también celebrar que hace unos días hemos sobrepasado los 3000 amigos en la página de Curistoria en Facebook.

lunes, 23 de julio de 2012

El enigma de los Foo Fighters

La banda de rock Foo Fighters, estadounidense, muy conocida y con algunos grandes temas, tomó su nombre de un término utilizado por los pilotos de la Segunda Guerra Mundial. Foo Fighter, nace de la mezcla de una palabra en francés cuyo significado es fuego, feu, y fighter, que es cómo se denomina en inglés a los cazas (aviones). Este término comenzó a ser utilizado para referirse a algunos fenómenos que presenciaban los pilotos durante sus misiones de combate.

Podríamos decir que eran algo así como OVNIS, tomando el acrónimo en el sentido más amplio, ya que eran bolas luminosas que los aviadores veían en el cielo y que en ocasiones perseguían o simplemente acompañaban a los aviones. Se movían rápido, según las declaraciones de los soldados, y hacían trayectorias imposibles para las naves de la época.

Fueron muchos los hombres que las vieron y de varios países. De hecho, hay testigos en ambos bandos del conflicto. Esto provocó que los aliados pensaran que aquello se debía a un arma secreta de los nazis y viceversa. También se vieron foo fighters en los combates del Pacífico, lo que resta peso a las teorías que atribuyen el fenómeno a algún arma o acción alemanes.

No hay explicación definitiva e irrefutable a estos efectos visuales, aunque, como es lógico, las hay de todo tipo, desde las científicas hasta las que aseguran que eran extraterrestres. Lo que es cierto es que existieron tales visiones y que fueron tratadas e investigadas seriamente. El gobierno de Churchill declaró el tema cómo secreto para evitar el pánico entre la población.

domingo, 22 de julio de 2012

Guerra bacteriológica en el siglo XVIII

Durante la guerra franco-india que tuvo lugar entre 1754 y 1763 los nativos norteamericanos hubieron de hacer frente a una ataque de guerra química. Al final del conflicto, en la rebelión de Pontiac, llamada así por el nombre del más importante de los líderes indios del conflicto.

Fueron estos los que en junio de 1763 sitiaron Fort Pitt, un lugar bien fortificado y bien defendido que se mostró inaccesible en los primeros ataques. Previendo una larga lucha en aquel lugar, ambas partes comenzaron a negociar y durante este periodo, el capitán Simeon Ecuyer, responsable de Fort Pitt, entregó a los representantes indios mantas infectadas de viruela. Supongo que los nativos tomaron aquello como un gesto de buena voluntad dentro del proceso de negociación que estaban llevando a cabo. Como es obvio, el propósito real de los sitiados era crear una epidemia entre los sitiadores de tal modo que se viera obligados a abandonar su empeño.

Según parece, la iniciativa no tuvo demasiado éxito y tuvieron que seguir sufriendo los hombres de Fort Pitt el asedio hasta que en agosto las tropas indias lo abandonaron para combatir a las tropas del coronel Henry Bouquet, que se acercaban al lugar.

Fuente: Militaria, de Nicholas Hobbes

sábado, 21 de julio de 2012

Praga mortal, de Philip Kerr


Hace un tiempo que leí Si los muertos no resucitan, una novela magnífica del autor escocés Philip Kerr. Era mi primer contacto con su obra y a pesar de que la novela es la sexta de las historias protagonizadas por el detective Bernie Gunther, se puede leer como obra independiente sin problemas. En cualquier caso, después de leerla ya apunté en la lista de pendientes las cinco precedentes y ya tengo en casa la séptima: Praga mortal, ya en su tercera edición y que tiene un marco más que atractivo. Hoy es sábado y toca recomendación, y como habrán supuesto, lo que estoy recomendando son las historias de Gunther, el detective creado por Kerr.

Este tipo de ficción, siguiendo su biografía cronológicamente, fue policía primero y luego detective privado. Nada extraño en el mundo de la novela negra, pero el entorno sí es peculiar: la Alemania nazi. Hay mucho escrito y dicho sobre la capacidad de las historias de este género para penetrar y representar la sociedad, los diferentes grupos que la conforman y las distintas formas de ser y actuar de las personas. No seré yo quien lo contradiga, pero sin entrar en discusiones, les diré que la obra de Kerr nos trae los efectos del nazismo en la sociedad alemana, y especialmente interesante es el periodo anterior a que la guerra y la desesperación fueran el rasgo dominante. En Si los muertos no resucitan, se están preparando los juegos olímpicos de Berlin, en 1936, y se puede palmar la corrupción, los intereses, el poder del nazismo… Además, como decía, Gunther fue policía, caldo de cultivo de cuerpos que actuaron como verdaderos martillos de la ideología nazi. Un modo fantástico de acercarse a ese momento y lugar tan interesante para todos los aficionados a la historia.

Pero todo lo que acabo de contar no son más que cuestiones de segundo nivel, que argumento por ser Curistoria un lugar dedicado principalmente a la historia. Y digo de segundo nivel porque lo realmente importante es que estas novelas son muy buenas en su género y muy entretenidas. Se suele decir a todo aquel que no disfruta de la poesía que el problema real reside no en que no le guste la poesía, sino en que aún no ha encontrado a su poeta. Sin ser un experto, personalmente creo que lo mismo ocurre con la novela negra (policiaca, detectives…), en la más extensa acepción del término. Al que no le gusta es porque aún no ha dado con su “detective”. Puede ser Agatha Christie, aunque yo la coloque en el lugar de los tramposos, las historias del Sherlock Holmes, matones, mafia, guardias civiles españoles, comisarios gallegos, sheriffs de pueblos con 1280 habitantes, tipos nórdicos, los clásicos detectives bebedores y perdidos… podríamos seguir hasta el infinito, creo: sacerdotes, mujeres, literatos, locos… Y cuando uno encuentra el estilo y las historias que le gustan, pocas cosas hay mejores que echarse esas páginas a la cara.

He de decir que Gunther es uno de esos que a mí me ha capturado y por ello se lo recomiendo. Además, con la excusa del marco histórico el gusto aumenta. Y en la última entrega, Praga mortal, que transcurre en septiembre de 1941, tenemos como uno de los protagonistas al mismísimo carnicero de Praga, a Reinhard Heydrich. Denle una oportunidad y cuénteme. Cuéntenme también qué detectives son sus favoritos, que yo sigo buscando asesinatos con los que llenar mi biblioteca.

jueves, 19 de julio de 2012

Citas atribuidas a George Bernard Shaw

George Bernard Shaw fue un escritor irlandés, ganador del Nobel en 1925, al que se le atribuyen mil dichos y frases ocurrentes, así como respuestas ingeniosas. Es algo recurrente, pero en los últimos días lo he oído citado un par de veces y he pensado que quizás estaría bien hacer una pequeña recopilación de frases que se le atribuyen, según wikiquote. Y subrayo lo de se le atribuyen, así que no tomen la firma de las citas por cierta, pero acuérdense de las frases porque seguro que en más de una ocasión podrán utilizarlas diciendo antes: “como dicen que dijo Bernard Shaw…”. Resalto en negrita las que me parecen mejores, aunque supongo que cada uno de ustedes tendrá sus preferencias. Ahí tienen los comentarios para expresarlas o completar la entrada.
"Todas las grandes verdades comienzan por ser blasfemias" 
"A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido...y por las mismas razones." 
"Cuando un hombre estúpido hace algo que le averguenza, siempre dice que cumple con su deber" 
"Dichoso es el que tiene una profesión que coincida con su afición." 
"Dos personas que se reunen para escribir un libro es igual que tres personas que se reunen para tener un bebé. Uno de ellos sobra" 
"El dinero no es nada. Pero mucho dinero… ¡eso ya es otra cosa!" 
"El hombre no deja de jugar porque se vuelve viejo. Se vuelve viejo porque deja de jugar." 
"La ciencia siempre se equivoca. Nunca resuelve un problema sin crear otros diez." 
"La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos." 
"La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres le temen tanto." 
"Los espejos se emplean para verse la cara; el arte, para verse el alma." 
"Mi reputación aumenta con cada fracaso". 
"No trates a los demás como te gustaría que te tratasen a ti: podrían tener otros gustos." 
"Un triunfador es aquel que se levanta y busca las circunstancias que desea y si no las encuentra las fabrica."

miércoles, 18 de julio de 2012

Un broma que es un hecho histórico

La curistoria que sigue la he utilizado, sin usar personajes históricos, en multitud de ocasiones, para hacer alguna broma. Son muchos los hombres importantes cuya estatura no ha estado a la altura de rango o cargo: Atila, Napoleón o el papa Gregorio I. Es más, acercándonos en el tiempo podemos exponer el caso de Sarkozy, el Presidente de Francia hasta no hace mucho, que a juzgar por sus actos no lleva demasiado bien la cuestión de su talla y trata de recuperar con trucos los centímetros que la madre naturaleza le ha negado.

Según se cuenta, en una ocasión estaba San Alberto el Grande, obispo de Ratisbona, ante el papa Urbano IV, cuando el pontífice le dijo repetidamente: “Levataos”. Para darse cuenta, poco después, que el mote de “el Grande” tenía tan mala baba que el hombre que estaba ante él no se encontraba de rodillas, como el Papa creía, sino que era un hombre bajito. Estaba de pie, a pesar de todo: de la sensación de Urbano IV, de la poca distancia entre el suelo y la cabeza del obispo de Ratisbona y a pesar, también, de la insistencia del Pontífice por hacerle levantar de su postura, que no era tal.

martes, 17 de julio de 2012

ABC y el traje de Romanones

Ya he comentado otras veces algunas de las hazañas periodísticas del diario ABC y sus portadas a lo largo de sus más de cien años de historia, pero la de hoy es digna de comentarse hasta en los cursos universitarios. Tan sencilla como genial.

Álvaro de Figueroa y Torres, primer conde de Romanones, fue un importante político español del principios del siglo XX. Entre sus muchos cargos, lista en la que figuran los más altos dentro de la estructura política de su tiempo, está el de Presidente del Consejo de Ministros bajo el reinado de Alfonso XIII. Lo ostentó en tres ocasiones: entre noviembre de 1912 y octubre de 1913, entre diciembre de 1915 y abril de 1917 y entre diciembre de 1918 y abril de 1919.

En una de estas ocasiones, el cambio político ya corría por las calles como rumor y ABC intuyó que Romanones sería el elegido. Sus sospechas se confirmaron con un detalle que permitió al diario adelantarse a la noticia oficial. El conde de Romanones vivía en el paseo de la Castellana, en Madrid, y ABC publicó un fotograbado de la terraza de su casa, en la que había un tendedero de ropa y en él estaba el uniforme de jefe de Gobierno del conde que sin duda el servicio había sacado a orear para que estuviera disponible sospechando que el uso del mismo estaba cercano.

La noticia fue publicada con el texto “Romanones, nuevo presidente del Consejo”, cuando aún no era oficial y pocas horas antes de ser confirmada. Como decía al comienzo, un buen trabajo del periodista que tomó la foto.

lunes, 16 de julio de 2012

A quién invitar y qué regalar en una boda

A veces me sorprendo cómo seguimos con problemas y preocupaciones cotidianas, que ya estaban entre nosotros hace siglos. Y no hablo de las tribulaciones de Dios, la vida y el destino, que son intrínsecas al ser humano, sino de cuestiones más mundanas.

En el año 1767, hace casi doscientos cincuenta años, el periódico El Pensador publicaba una guía sobre cómo actuar en las bodas, especialmente con respecto a los regalos. El texto, que reproduzco a continuación, dejaba dos mensajes claros entre sus frases que han de respetarse y seguirse también en nuestro días y que, seguramente, en esta época estival de bodas más de un quebradero de cabeza habrán dado.

El primer mensaje nos aconseja tener cuidado con la lista de invitados, ya que viejas amistades o simpatías se han ido al traste por este tema, por la falta de aviso o visita. El segundo mensaje trata sobre la gestión de los presentes que reciben los novios con motivo de sus esponsales y lo que más llama mi atención es lo siguiente: se aconseja guardar una lista con quién hizo cada regalo, para evitar que a la hora de desprenderse de aquellos que no gustaron se cometa el error de obsequiar a uno aquello que él nos entregó anteriormente. Supongo que una vajilla o una lámpara fea es siempre reconocible, lamentablemente. El texto exacto de El Pensador es el siguiente.
Lo primero son los papeles de aviso y las visitas dando cuenta de la boda, y Dios nos libre de que en esto haya aquí descuido: la amistad más intima y más bien cimentada suele acabarse para siempre por falta de una visita o u papel. Siguen luego los regalos que se hacen a la novia, por cuya cuenta y razón casi es precisa una oficina. Debe de haber lista de ellos en la casa para servir de noticia e instrucción a todas las personas que vienen a verlos; debe haber también listas para todos los demás curiosos, y ha de quedar a lo menos un duplicado para que sirva de régimen a la novia a fin de cambiar los frenos a las primeras ocasiones que se presenten; y llamo cambiar los frenos al retorno de los regalos, pues ya se sabe que esto se reduce a enviar a una señora el regalo que otra hizo.

domingo, 15 de julio de 2012

El Libro Negro de los nazis

Dentro de los planes que tenían los nazis para llevar a cabo una vez que hubieran conquistado Reino Unido, había un listado de personas que debían ser inmediatamente controladas. Este texto, conocido como El Libro Negro, fue redactado o coordinado por Walter Schellenberg, jefe de la unidad de contraespionaje de la Seguridad del Reich.

En aquel texto figuraban dos mil ochocientos veinte británicos y exiliados residentes allí, que, como decía, debían ser puestos bajo vigilancia tan pronto como la operación León Marino, la invasión de la isla británica, hubiera tenido éxito. Como no podría ser de otro modo, Churchill figuraba en el libro, indicando el mismo su dirección, supongo que para que los alemanes supieran dónde ir a buscarlo. Me temo que no les esperaría sentado en su salón tomando té, por lo que uno ya empieza a cuestionarse la seriedad de este trabajo nazi.

No hablaré de los que estaban y debían estar, que son muchos, sino de casos que sorprenden. Por ejemplo, Sigmund Freud figuraba en el listado, pero había fallecido en 1939, por lo que parece que la fuente estaba un poco desactualizada. No es este un caso único, y, por ejemplo, Lytton Strachey era uno de los objetivos, a pesar de llevar ocho años fallecido. De igual modo que antes comentaba que Churchill no esperaría sentado a los nazis, apostaría una buena cantidad a que Strachey no se alejaría mucho del lugar en el que estaba enterrado a pesar de que los alemanes se hicieran con el control del Reino Unido.

Y la lista sigue con nombres de personas que llevaban tiempo viviendo fuera de los dominios británicos y por lo tanto no podría ser controlados por muchos que tomaran los alemanes la isla. Pero esta moneda tiene otra cara, y es que desde algunos puntos de vista era mejor estar en la lista de El Libro Negro que no estar, ya que se podía pensar que si los nazis no consideraban a uno un enemigo, quizás fuera porque lo tenían por amigo y eso, creo yo, casi es peor que aparecer en el listado.


Fuente: La tormenta de la guerra, de Andrew Roberts

jueves, 12 de julio de 2012

Las vicisitudes de Cien años de soledad

Hace unos días leía en El Confidecial un artículo sobre grandes novelas que en su momento fueron rechazadas por las editoriales y cuyo proceso hasta la publicación no fue nada sencillo. Uno de los casos que más me sorprendió fue el de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. No tanto porque le costara llegar a publicar, sino por el cúmulo de desdichas que le ocurrieron a aquel manuscrito.

Aunque he de reconocer que no he leído esta obra, cuestión a la que le pondré remedio tarde o temprano, parece claro que es una de las más importantes del siglo pasado y así lo han reconocido otros escritores, críticos, estudiosos literarios… e incluso los Nobel. A pesar de lo que ha llegado a ser, estos cien años comenzaron a escribirse gracias a que la mujer de García Márquez empeñó sus joyas. Después del esfuerzo económico, en tiempo y en talento para completar el manuscrito, cuando ya tenía el primer borrador, a mediados de la década de 1960, tiempo en el que no había ordenadores, copias de seguridad, ni similares, la mecanógrafa del escritor tuvo la mala suerte de dejar escurrir de sus manos las páginas manuscritas, antes de ser mecanografiadas, en pleno aguacero, lo que hizo que una parte del borrador fuera dañado.

Según contó en algún momento el propio Gabo, en 1966 trató de enviar desde México a Argentina la versión terminada de la novela, pero al pesar aquellas casi seiscientas páginas en la oficina de correos, se dio cuenta de que el coste de los portes era muy elevado y no podían pagarlo. Decidió dividir el paquete en dos y así enviar la primera parte de la novela a Buenos Aires y posteriormente hacer un segundo envío con el resto. La idea era buena y podría haber sido una solución, si no fuera porque envió por error las trescientas últimas páginas de la obra, es decir, la segunda parte de la misma, dejando la primera en México en sus manos.

Hubo suerte, ya que el editor argentino, Paco Porrúa, quedó fascinado por lo que leyó y le envió el dinero para que le enviaran la primera parte. Poco después estaba publicada y comenzó su camino hacia el éxito.

Adelita y la revolución mexicana

Me comentaba hace apenas unos minutos un amigo a través de Facebook (gracias Pepe) que había dado hoy con la historia de Adelita, o más bien, de las adelitas. Esta dama no es otra que la protagonista de la canción que reza:
Si mi Adelita se fuera con otroLa seguiría por tierra y por marSi por mar en un buque de guerraSi por tierra en un tren militar.
Pues según parece, las adelitas o soldaderas eran las mujeres que tomaron lugar en la revolución mexicana de 1910, cuando hubo un levantamiento contra el presidente Porfirio Díaz que acabó en guerra civil. Estas damas eran cocineras, enfermeras, ayudantes… pero en muchos casos también eran soldados. El nombre, ese apelativo general de adelitas, se debe, según varias versiones, aunque hay otras, a una mujer en concreto: Adela Velarde Pérez.

Nacida en Ciudad Juárez, fue enfermera y en 1914 atendió a un soldado herido llamado Antonio del Río Armenta, que en agradecimiento le compuso el corrido que todos conocemos. Tiempo después, Adela fue homenajeada como veterana de guerra, lo que supongo que era un honor para todas aquellas mujeres de la guerra, personificado en este caso concreto.

martes, 10 de julio de 2012

Cómo alimentar a un ejército

Estaba leyendo hace unos días un libro sobre la guerra en la Edad Media, del que ya les hablaré en otro momento, y en el mismo se indicaba que uno de los principales problemas de las grandes campañas, en esta época y en realidad en todas, era la alimentación y el mantenimiento de un gran número de hombres en unas tierras extrañas. Ayer, en un libro sobre la Segunda Guerra Mundial también me encontré con una referencia a este problema.

En mayo de 1940 unos tres cientos mil hombres fueron transportados desde territorio francés, debido a su conquista por parte de los alemanes, hasta Reino Unido. Unos días antes de la gran evacuación, casi treinta mil hombres que no eran vitales para el funcionamiento de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) fueron llevados también de Francia a las costas británicas. La operación fue organizada por el teniente coronel lord Bridgeman y el vicealmirante Bertram Ramsay. El primero de ellos dos se refirió a aquellos hombres; cartógrafos, cocineros, ferroviarios… como “bocas inútiles que alimentar”.

Y estos dos ejemplos muestran, como decía, la importancia de la intendencia cuando se trata de grandes contingentes. La idea, que todos podemos intuir sin muchos conocimientos de estrategia militar, fue resumida por Napoleón en una frase que, desde mi punto de vista, es un gran resumen y toda una lección. Él lo probó en sus propias carnes en la campaña de Rusia, me temo.
Un ejército marcha sobre su estómago.
Fuente: Militaria, de Nicholas Hobbes

lunes, 9 de julio de 2012

El robo del trofeo del mundial

En los últimos días algunos de los temas más presentes en las conversaciones y en los medios de comunicación en España han sido el fútbol, por un parte, y la recuperación del Códice Calixtino después de su robo hace un año, por otra. En este segundo caso se ha mostrado que a veces las cosas son más sencillas de lo que parecen y un golpe que parecía casi de película, de hecho ha dado para alguna novela, se ha mostrado más mundano y simple de lo pensado. Y en Curistoria vamos a unir estos dos temas en uno, en la medida de lo posible.

Dos trofeos o copas han sido el premio para el vencedor de los mundiales de fútbol. Desde 1930, año en que Uruguay inauguró la lista de ganadores, hasta 1970 el trofeo Jules Rimet, en la foto de arriba, fue el emblema del campeonato. Desde 1974 hasta nuestros días el trofeo es el que se llevó España en 2010 y que todos conocemos. El 20 de marzo e 1966 la copa fue robada, unos cuatro meses antes del campeonato que tendría lugar en Inglaterra. Durante una exhibición pública en el Westminster Central Hall desapareció. Un tipo que se hacía llamar Jackson pidió un rescate de quince mil libras diciendo que para él no era más que un trozo de oro y que si antes de unos días no tenía noticias la fundiría.

John Mears, máximo responsable del Chelsea y de la Asociación de Fútbol Británica en aquel momento, respondió a la demanda mediante el clásico y genial método de los anuncios por palabras en los periódicos. El Evening News publicó un mensaje en el que se aceptaba el trato propuesto por el raptor del trofeo. Jackson, que en realidad se llamaba Edward Betchley, fue capturado y gracias al gran olfato de un perro llamado Pickles se localizó y recuperó el trofeo.

Como decía, el fútbol y un robo de algo simbólico, como el Códice Calixtino, salvando las distancias, unidos por Curistoria.

domingo, 8 de julio de 2012

Cambio de nombres

He de confesar que hay cuestiones en el mundo de la propaganda política y gubernamental que me parecen casi un exceso. La curistoria de hoy es un ejemplo de ello, pero supongo que sabrán más que yo de estos temas los que proponen este tipo de ideas.

Allá por 1931 fue botado un barco alemán bajo el nombre de Deutschland, es decir, una nave germana con el propio nombre del país. Hasta ahí nada extraño y supongo que sería todo un honor para los marineros servir a bordo de un crucero con el nombre de la patria. Pero en 1940, sabiendo que el futuro iba a ser duro y peligroso, principalmente porque los propios nazis se iban a encargar de ello, se cambió el nombre al barco, pasando a denominarse Lützow. A Hitler y a su cúpula le preocupaba que la moral de su pueblo se viera tocada si la Kriegsmarine perdía el “Alemania”, el barco.

Después de más sesenta años desde aquello podemos decir que quizás no habría sido necesario el cambio de nombre. Bien es cierto que el Lützow acabó en el fondo del océano debido a ataques aéreos aliados, pero aquello tuvo lugar en mayo de 1945 cuando ya poco importaba para la moral del pueblo y el ejército alemán si un barco era hundido, llevara este el nombre que llevará pitando en su casco.

Según parece esta misma razón fue la que se antepuso en todas las ocasiones en las que se propuso y ofreció que una nave llevará el nombre de Adolf Hitler. Si no había suerte y acababa hundido, los periódicos de los países enemigos podrían publicar algo como “Hitler, hundido”.

jueves, 5 de julio de 2012

Morder el polvo

Por alguna extraña conexión en mi cabeza, la expresión morder el polvo me suele recordar a una canción de Queen: Another one bites the dust. Pero el origen del dicho se remonta mucho más atrás, siglos, aunque esta frase siga al pie del cañón en nuestro lenguaje. Como sabrán, se utiliza para indicar que alguien ha sido abatido y vencido, o que lo va a ser si decimos algo como vamos a hacerle morder el polvo.

Al parecer todo proviene de una costumbre del medievo, cuando algunos combates en torneo y justas se luchaban a muerte, es decir, aquel que era vencido podía recibir la muerte como consecuencia de haber sido derrotado. Pero no solo en estos casos ocurría lo que sigue, sino también en aquellos en los que un lance del torneo había herido de muerte a uno de los caballeros. En estos casos, en unos y en otros, el caballero solía tomar un puñado de arena del suelo, sobre la que había combatido, y se la llevaba a la boca para besarla, como homenaje a aquella tierra que lo había sostenido y sobre la que había luchado. La misma que en no mucho tiempo lo acogería, muerto.

Como ven, morder el polvo, en el sentido original medieval, significaba realmente haber perdido, pero es más, significaba haber perdido todo.

Fuente: Hablar con corrección de Pancracio Celdrán

miércoles, 4 de julio de 2012

Dos locos que no se entienden

Les contaba hace más de cuatro años la historia de los Gigantes de Potsdam, el regimiento de hombres desmedidamente altos que reclutó Federico Guillermo I de Prusia. Les decía entonces que su sucesor, Federico II de Prusia, disolvió aquel rocambolesco grupo por temas económicos y por no encontrarle mucho sentido al empeño. Pero aún así, intentaba que su guardia estuviese formada por los hombres más altos, fuertes y arrogantes de entre sus tropas.

Así, un mozo francés de uno de los regimientos del prusiano fue seleccionado para tal guardia personal por cumplir aquellos requerimientos, si bien, no sabía nada de alemán. El rey tenía por costumbre hacer unas preguntas, siempre las mismas, a todo aquel que pasaba a formar parte del grupo de militares cercano a él y por ello hubo de preparase al francés, que no entendería al rey al desconocer su lengua, para responder como un autómata a las preguntas que le hiciera. Las preguntas en cuestión eran: ¿qué edad tienes?¿cuánto llevas en el ejército? y ¿están completos tu armamento y tu equipo?

Llegado el momento, quién sabe si porque Federico II vio la cara de francés del hombre que tenía delante o por otra razón, las preguntas fueron formuladas en otro orden:
⎯¿Cuánto tiempo llevas en el ejército?
⎯Veintiún años ⎯respondió el soldado.
⎯¿Cómo que veintiún años?¿Qué edad tienes?
⎯Un año, majestad.
⎯O tu o yo hemos perdido el juicio.
⎯Ambos, majestad.

Fuente: Las anécdotas de la política, de Luis Carandell

martes, 3 de julio de 2012

Curistoria 2, lectura de verano

Hace un tiempo que no les recuerdo que tienen a su disposición el segundo volumen de Curistorias. Ya saben que recopila 200 entradas y que está hecho con un fin totalmente benéfico, ya que todos los beneficios van destinados a Médicos sin Fronteras. Desde su lanzamiento a primeros de año, ha entrado y salido constantemente de la lista de libros más vendido de Amazon. En algún momento los dos libros de Curistoria han estado, en su versión electrónica, entre los veinticinco más vendidos en la sección de historia.


Les recuerdo dónde pueden comprar el libro:
Pueden leerlo de un tirón, saltando entradas, seleccionándolas por temática... una lectura perfecta para el verano, la playa y la piscina.

Y ya que estoy mirándome el ombligo... les diré que este verano también estaré colaborando con el programa Noches de Radio en las madrugadas de Onda Cero. Hace un año por estas fechas comenzó la aventura en ese mismo programa y hemos pasado todo el invierno contando Curistorias, una poquitas cada semana, en esa misma emisora, en el programa Nits de Radio.

lunes, 2 de julio de 2012

El penalti de Panenka

Mientras escribo esto la selección española de fútbol está celebrando en torno a la diosa Cibeles, en Madrid, su victoria en la Eurocopa. En la semifinal de ese campeonato el jugador español Sergio Ramos metió un gol "a lo Panenka" que tiene también su historia detrás pero no es este el momento ni el lugar para contarla. Me quedaré con Panenka, con Antonín Panenka, el hombre que creo una categorías de penaltis allá por 1976.

Nacido en 1948, este futbolista checoslovaco escribió su nombre en la historia deportiva al marcar un gol de penalti en un partido entre su selección y la de Alemania Federal en la final de la Eurocopa de 1976, dando así la victoria a su país. Se llegó a la tanda de penaltis después de los noventa minutos de rigor y la correspondiente prórroga y fue entonces cuando, en combate singular, Panenka se situó frente a Sepp Maier, el guardameta alemán. Se disponía el checoslovaco a lanzar el balón como se suele, fuerte y colocado, cuando se dio cuenta de que el portero había comenzado ya a tirarse esperando o intuyendo un disparo por su lado izquierdo. En ese momento, el último, el de la verdad, Panenka metió la punta de su bota bajo el balón y lanzo una vaselina por el centro de la portería, sin casi fuerza. Resumiendo, ese tiro hubiera ido directo a las manos del portero si este no se hubiera movido y además no hubiera supuesto mucha dificultad, ya que el disparo no llevaba apenas fuerza.

Como decía, y como pueden ver en el vídeo, el balón acabó dentro de la portería y el campeonato fue a las manos checoslovacas, gracias a un tiro tan extraño y tan arriesgado que desde aquel momento tiene nombre propio: el penalti de Panenka.

domingo, 1 de julio de 2012

La monumental Atenea Partenos

Atenea Partenos, o Parthenos, es el nombre de una de las esculturas más representativas y conocidas de la antigua Grecia. Como se desprende del nombre, la obra representa a la diosa Atenea y fue realizada por Fidias parea el Partenón de Atenas. Desde el momento de su creación, aquella escultura recibió alabanzas e influyó en otras obras y artistas.

Se trataba de una escultura criselefantina, es decir, de oro y marfil. Según parece, se necesitaron trece años de trabajo para finalizarla y se empleó más de una tonelada de oro en su construcción. El núcleo era de madera y esta fue recubierta con placas de bronce que a su vez fueron cubiertas con láminas de oro. Los brazos y la cara de la diosa tenían un acabado de marfil en lugar del oro. Teniendo en cuenta que la altura de la escultura sobrepasaba los doce metros, nos podemos hacer una idea de su magnitud. El coste de levantar aquel homenaje a Atenea equivalió a los gastos que habría supuesto la construcción de doscientos treinta trirremes.

La imagen que acompaña la entrada corresponde a una copia llevada a cabo hace unos años para la reproducción del Partenón que hay en Nashville, Tennessee. Realizada por Alan LeQuire, trató de ser lo más fidedigna posible al original, aunque no se empleó tanto oro, y vio la luz en mayo de 1990, después de ocho años de trabajo.

Fuente: Grecia, de Stefania Ratto

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